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PH: Pablo Gándara
Grata sorpresa causó el anuncio de la visita de Bruce Dickinson a Buenos Aires, en esta ocasión como disertante del Campus Party, una propuesta interesante en donde distintos emprendedores se reúnen en un recinto cerrado, plagado de conferencias, empresas y marcas de todo tipo, color y tamaño.

Vale destacar que la mayoría de los que asistimos al evento en cuestión, hicimos el sacrificio de trasladarnos hacia un lugar incómodo si los hay y lejano, como es el predio de Tecnópolis, exclusivamente para ver al cantante de una de nuestras bandas preferidas fuera de su hábitat natural, es decir los escenarios.

Apenas pasadas las 21:00, presentación y fragmento de algún show en vivo mediante, subió al escenario Magistral del Campus Party el hombre al que todos esperaban: Bruce Dickinson, lookeado con un traje formal, un morral y un pasa-diapositivas, algo totalmente distinto a lo que vimos meses atrás en el estadio de Vélez y en el Mario Kempes de Córdoba, entrando al escenario con saltos luego de la intro de "If Eternity Should Fail". Claro, el hombre estaba ahí para dar una charla, no para cantar o firmar autógrafos (aunque hubo gente que no jamás entendió a qué apuntaba el evento).

El frontman de esta enorme banda británica dio una charla de poco más de una hora de duración, donde no solo se dedicó a hablar del marketing en Iron Maiden, sino también a dar consejos varios, tales como el de prescindir de los excesos tecnológicos a la hora de comunicarse y de confiar más en una sonrisa; un apretón de manos y del trato interpersonal a la hora de hacer negocios.

Dickinson aprovechó además para hacer un repaso de su historial como empresario (por si no conocíamos su curriculum), desde Cardiff Aviation, pasando por el proyecto Airlander, hasta los productos de Iron Maiden, ya sea la línea de relojes, las dos variantes de la cerveza premium Trooper o su más reciente producto, el videojuego "Legacy Of The Beast", entre otros.

Para ir cerrando, el cantante y emprendedor aprovechó a contestar algunas preguntas del público, donde fue hablando de diferentes temas hasta que un desubicadísimo fan pidió hacer una pregunta... si podía firmarle el disco "Powerslave". Realmente esperaba que Bruce se lo firme? Claro que no. No solo no le firmó el disco, sino que con delicadeza dijo que "no le haga perder el tiempo a los demás y que le deje lugar a alguien que tenga una pregunta de verdad". Y claro, él estaba en este evento para hablar de otra cosa, no para sacarse fotos ni firmar autógrafos.

Luego de las preguntas, hizo un pequeño cierre, agradeció a los presentes, la gente aplaudió de pie y el protagonista de la jornada abandonó el escenario con música de Iron Maiden sonando de fondo.

Cobertura y Fotografías: Pablo Gándara

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