PH: Pablo Gándara
Para leer la siguiente crónica tengan muy en cuenta el siguiente término: Ironía, porque, spoiler alert, una banda que basa su carrera en canciones que hablan sobre sucesos históricos de la guerra, lo más crudo, cruel e irrisorio en nuestro historial como raza humana, supo dar uno de los shows más divertidos y festejados a los que asistí en mi vida, y créanme que no fueron pocos.

Pero no adelantemos. La noche no empezó en llamas. El escenario, el campo de batallas, estaba calmo hasta que Twilight se hizo presente y abrió fuego con una propuesta que lleva el hard rock como arma principal. Después de poco más de media hora se despidieron con un medley que incluyó “Walk” de Pantera, “Enter Sandman” de Metallica, “Back in Black” de AC/DC y “Symphony of Destruction” de Megadeth. Todo tribunero, todo festejado por un Teatro Vorterix que ya daba pauta que la concurrencia era todo un éxito.

Los siguientes en entrar en combate fueron Ariadna Project. Después de muchos años escuchando hablar de ellos al fin tuve la oportunidad de verlos en vivo y son, tal vez junto a Helker, el mejor exponente de power metal que podrán encontrar en nuestro país. Suenan ajustados, se nota el ensayo y el profesionalismo con el que presentan su obra avalan tantos años de carrera. Luego de 40 minutos Ariadna Project bajó las armas. Por los aplausos y la buena onda del público apuesto que se sumaron varios seguidores a sus filas.

Sabaton sorprendió saliendo unos minutos antes de lo pautado y luego de una introducción por pista, a las 21hs., ya estaba sonando “Ghost Division” pegada de “Sparta”, seguida del primero de muchos parates que hizo la banda para contemplar la euforia de un público que cantó y festejó cada momento.

El desembarco de Sabaton en Argentina estaba siendo asesino y brutal, y acá invadió la ironía, porque el Vorterix era una verdadera fiesta. Escuchar a Joakim cantar sobre la guerra bajo el sonido de artillería que emanaban sus compañeros rozó la perfección. El frontman se mueve todo el tiempo, incita al público a que se involucre (aunque no hace falta, el público está ahogándose en Sabaton), y golpea su rodilla a lo Til Lindemann al ritmo de los riff que disparan sus compañeros. Es más, recordando que hace unos años grabaron el cover de “Feuer Frei” me imaginé al carismático frontman como el único de poder reemplazar a Til en alguna fecha en alguna ocasión. Delirios del momento.

De la formación original sólo quedan Joakim y el bajista Pär Sundström, el resto de los integrantes ingresaron luego de la grabación del imprescindible “Carolus Rex” (2012) y supieron ser dignos de sostener la bandera de la agrupación sueca con dos trabajos muy buenos como lo son “Heroes” y el reciente “The Last Stand”. Se nota la química y la buena onda en el escenario. Hacen chistes entre ellos incluso mientras están sonando

El setlist se basó en sus dos últimos trabajos de estudio. De “Heroes” sonaron “Far from the Fame”, “Night Witches”, “Resist and Bite” y el ya clásico “To Hell and Back”; mientras que de “The Last Stand” sonaron “Blood of Bannockburn”, “Shiroyama”, “The Lost Battalion”, “Winged Hussars”, y la ya mencionada “Sparta”. El resto del setlist fueron un par del excelente “Carolus Rex” (“The Lion From the North” y la que da título al disco), y algunos clásicos sueltos de sus primeros trabajo, saltando por completo discos como “Coat of Arms” y “Metalizer”.

El final de la noche se dio con “The Lion From the North” y ”Winged Hussars”. El honor de los bises se lo llevaron “Night Witches” y, como no podía ser de otra manera, “Primo Victoria”. Está demás decir que ésta última fue coreada por cada alma presente, clásico indiscutido y, por sobre todo, una gran canción.

La organización de la noche fue espectacular, eso es mérito de las productoras que hicieron esto posible. Las bandas soporte sonaron muy bien (algo que debería ser normal y no como suele suceder) y todo comenzó en horario. A nadie le importaron las pequeñas fallas sonoras (fueron pocas y en verdad no hicieron hueco al show en ningún momento). A nadie le importó el calor. A nadie le importó que basen su setlist en sus dos últimos trabajos. Lo único que importaba era que Sabaton por fin había llegado a Argentina.

La noche del sábado 5 de noviembre siempre será recordada como los presentes como la batalla de banda contra público, Sabaton contra Argentina. Una batalla donde todos fuimos ganadores, donde en lugar de repartir sangre y miserias todo fue inundado por sonrisas, buena música y alegrías por doquier.

Joakim mencionó que tardaron 17 años en llegar a Argentina, y prometió que no iban a tardar otros 17 años en volver. Por el entusiasmo y alegría que transpiraban él y el resto de la banda les creo. Y sí estás leyendo esto y no fuiste al show por alguna razón andá cuando vuelvan, no te vas a arrepentir.

 


Texto: Sebastian Giardino
Fotografías: Pablo Gándara

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