Cumplir tus sueños: Si quieres, se puede

Foto: Gabriel Gonzáles - I Was There



¿Cuál es el sueño de una persona amante de la música extrema? La respuesta es muy sencilla: Ir a un festival de música de metal.

Siempre hablamos con ilusión sobre ir a algunos de los festivales más prestigiosos a nivel mundial, ver a las bandas más importantes dentro de la escena metalera y conocer a más personas con los mismos gustos musicales.

Como todo sueño no es fácil lograrlo pero tampoco es imposible, solo hay que tener las metas claras y las ganas de cumplirlas. Mi sueño era estar en Wacken Open Air y no iba a descansar hasta lograrlo, solo pensaba en una frase que escuche de Walt Disney desde que era una bebita: "Todos nuestros sueños pueden convertirse en realidad si tenemos la valentía de perseguirlos."



Hoy en día el mundo se mueve a través de las redes sociales, ahora es más fácil conocer a una persona por medio de la computadora y así fue como conocí a Gabriel González y su tour “I Was There”, con el que viajé a mi primer Wacken en el año 2012. En ese viaje conocí a personas maravillosas que ahora son parte de los mejores recuerdos de mi vida.

Foto: Gabriel Gonzáles - I Was There
El día que compré la entrada a Wacken la recuerdo como si hubiese sido ayer, fue un martes 17 de enero y solamente quedaba una entrada para el festival, cuando conocí a Gabriel pensaba que él solo se encargaba de vender las entradas del festival, pero no, organizaba un tour completo. Podías ir al festival y conocer las ciudades o los países más cercanos de Alemania, todo sonaba tan maravilloso, solo quedaba responder la pregunta más importante y la que da más miedo: ¿Cuánto es el costo aproximado del viaje?

Luego de unas horas de saber los precios, sacar las cuentas y hablar conmigo misma solo pude decir como el meme: “Shup up and take my money”. Estaba tan emocionada que yo misma fui al banco e hice el depósito, con todo y lo que odio las colas y los bancos, no me importó, yo solo quería pagar mi entrada y lo conseguí. 





No todo quedaba ahí, ahora era que venía lo bueno, ahorrar para pagarme el boleto de avión, comidas, hospedaje y mis vicios (alcohol y cigarros), soy venezolana, esta demás decir todo el drama que sufrimos los venezolanos para obtener alguna moneda extranjera gracias al control de cambio impuesto por el gobierno venezolano, aunque eso es harina de otro costal y no vale la pena mencionarlo acá.

Foto: Gabriel Gonzáles - I Was There
Estuve ahorrando durante meses, todo el dinero que me daban para la universidad lo guardaba, trabajaba más, no salía los fines de semanas, sacrificaba el alcohol y los cigarros. Los días previos al viaje tuve que adelantar trabajos y evaluaciones finales en la universidad. No me quedó ninguna materia y la mejor forma de celebrarlo era en el festival. 
Foto: Gabriel Gonzáles - I Was There
Llegó el día del viaje, fue el 30 de julio. A pesar que tuve inconvenientes para salir del país eso no me borró la sonrisa. Me topé con algunos Guardias Nacionales y no querían dejarme salir del país. ¿El motivo? Según ellos, yo tenía drogas en el estómago, lo único que tenía era hambre pero ellos se empeñaban a decir que era drogas. Me calmé, respiré profundo, respondí mil preguntas y luego me dejaron montarme en el vuelo.

El wacken fue del 02 al 04 de agosto del 2012, esos días fueron los más felices de toda mi vida. Fue cumplir un sueño que, a veces, veía tan lejos y de repente se dio la oportunidad para cumplirlo. Ver y conocer bandas que desde niña escuchaba y que siempre veía tan lejano. Es una experiencia única e inolvidable. Días en los que no quieres ni dormir porque sientes que puedes perderte de algo importante por andar durmiendo.




Además, tienes la posibilidad de conocer a personas de otros países y que pueden ser tus grandes amigos o tus grandes amores así sean en la distancia, puedes aprender nuevas culturas. Todo viaje te deja enseñanzas, te deja recuerdos.

Ese año de festival fueron días de diversión en todo a momento, a pesar de la lluvia y el barro, no me importaba nada, solo quería disfrutar cada segundo del festival y no queda duda que la persona que pisa el Wacken Open Air se vuelve adicto al festival. Siempre vas a querer regresar y es tanto así que terminó el viaje y llegue ahorrando. ¿Adivinen quién fue el año siguiente? Pues sí, yo… Los viajes y los festivales de metal nunca son suficientes.



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