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Imagen tomada de Wikipedia
Tracklist:
01. Mean Green Killing Machine
02. Goddamn Trouble
03. Our Finest Hour
04. Shine On
05. The Long Road
06. Let's All Go To Hades
07. Come Heavy
08. Red White And Blue
09. The Wheel
10. The Grinding Wheel
11. Emerald (Thin Lizzy cover)

Hace ya varios discos que la banda de Bobby Blitz viene sorprendiendo, ahora es el turno de que "The Grinding Wheel" nos cause esa misma impresión. Esa sensación de thrash renovado en su justa medida sin sonar mainstream.

La placa arranca con "Mean, green, killing machine" (cuyos primeros arreglos recuerdan con creces a la intro de "A.I.R" de sus colegas Anthrax) para ir tomando camino a un tranquilo riff que da paso a la voz del gran Blitz dejándola fluir en la justa medida que esa parte requiere. Para la mitad del tema, asoma un moderno tiempo relajado que nos deja perplejos y pensativos: “¿Es esto Overkill o el reproductor salteo el disco y puso cualquier otra banda?" para luego hacer desaparecer por completo esos pensamientos con el típico ritmo propio del estilo que contiene el solo de guitarra. Un buen comienzo para un disco de los thrashers, pero no tan frenético como por ejemplo la primer canción de "White Devil Armory" o "The Electric Age".

"Godamn trouble" hace su aparición, un tema con un sonido bien Old School, con la voz de siempre, (marca registrada de Overkill) de bases de guitarra nada pretenciosas y un solo de guitarra que transita el mismo camino que toda la canción, rematando en un fragmento que toma velocidad para dar punto final al tema.

A esta altura sorprende la simpleza de los arreglos guitarrísticos que palidecen al lado de las intrincadas avalanchas sonoras de sus anteriores discos. "Our Finest Hour" tampoco se queda atrás encajando en lo descrito anteriormente, sonando el riff post—intro sobre el que canta Bobby Blitz calcado de otro de sus temas "The Electric Rattlesnake" del disco "The Electric Age". En  esta pieza aparece la base veloz por primera vez desde el comienzo de la placa presentando un estribillo pegadizo en un riff sobre quintas simple pero muy efectivo, para ir desencadenando otros hasta llegar al solo, finalizando así en el mismo estribillo nuevamente que va mutando hasta el final del tema. Muy buena canción que hace justicia al dicho “simple pero efectivo”.


La considerable disminución en la potencia de esta placa de Overkill es notable, descargando un metal más bien ochentero, con fórmulas compositivas muy usadas en el heavy tradicional generando un resultado similar a Judas Priest por momentos, eso se nota y mucho en "Shine On", donde ese espíritu respira a través de toda la composición.
"The Long Road" recuerda mucho a esos himnos "Maidenescos" cruzados con Manowar en toda su primera parte, para ligarse al estilo fresco que desenvuelve actualmente. En este tema se gana algo más de potencia que en los anteriores.

"Lets All Go To Hades" comienza con un riff muy Sabbath para luego tomar la senda de un sonido muy a lo Judas Priest, que da a entender que la dirección tomada hasta ahora en el disco es descargar el viejo y querido heavy metal dejando el thrash bastante de lado, pero por suerte no completamente.

"Come Heavy" usa y abusa del acorde de quinta incluso en su faceta más punk, solo disimulable por varias armonizaciones de guitarra y la voz aguda y potente de Blitz, cabe destacar la presencia del fantasma de Iommi resonando por momentos. "Red White and Blue" estalla inmediatamente incitándonos al mosh, presentándonos un tema muy enérgico y que no pasará desapercibido, esa mezcla perfecta entre el estilo más thrash y el timbre vocal del maestro encargado de vociferar, que tanto hizo impacto en los años 80s, la época dorada de este estilo originario de la Bay Area.

Al parecer, la energía frenética se niega a dejarnos desde la canción anterior ya que  reaparece la construcción más técnica en la instrumentación que estuvo en boga en sus últimas entregas, "The Wheel" es una fiel muestra de ello, con intrincadas bases bien precisas, demuestra que Overkill cuando quiere impresionar musical y técnicamente a sus seguidores lo logra sin medias tintas.

"The Grinding Wheel", el tema que le da título al LP, contiene un relajado tempo sobre el que se va desarrollando, dando lugar a que Bobby Blitz explore al máximo sus habilidades vocales para crear atmosferas. A la mitad del tema hace su aparición el thrash veloz para luego caer nuevamente en un tempo lento donde el bajo tiene total protagonismo creando así junto a técnicas de volumen de guitarra, coros y teclados un ambiente muy propio del sonido ochentero perfectamente logrado por King Diamond por ejemplo.

Bonus track: "Emerald", un cover de Thin Lizzy muy bien logrado, muy bien llevado a la actualidad que, seguramente Gorham, Downey, Robertson y el gran Phil Lynnot le hubieran dado su visto bueno.



En resumen podemos decir que "The Grinding Wheel" es una placa muy Old School, ya que concentra durante la mayor parte de su duración, un sonido Heavy Metal para uno de los más grandes y convincentes exponentes del thrash metal.

Review realizado por Alejandro Garcia

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