¿Tienes algo que contar? Agréganos a nuestro Whatsapp +51925660728

Es momento de analizar lo que fue el paso por Chile de la agrupación de origen noruego, Sirenia, y debo decir que esta crónica será quizás un poco más extensa que lo acostumbrado, ya que hay varios temas respecto a los cuales quiero dejar una pequeña invitación a reflexionar. Esta presentación logró que me cuestionara varias cosas que como asistente a conciertos desde hace años, daba por sentadas.

Lo primero que llamó mi atención al llegar a la mítica Batuta, fue la increíble cantidad de gente que había haciendo fila para entrar, y digo que es increíble porque en todos estos años nunca había visto algo así: faltaban 20 minutos para que abrieran las puertas y no había mas de 10 personas afuera. No sé si será que Sirenia no es una banda tan conocida en Chile, si lo habrán promocionado menos de lo necesario o que quizás el precio no fue el adecuado; sea cual sea la razón real detrás de esto, la convocatoria fue increíblemente reducida; quienes conocen el recinto, sabrán que a pesar de tener un ambiente genial y ser en general un buen espacio para espectáculos en vivo no es un lugar grande, lo cual me lleva al siguiente punto, ya que esto no necesariamente resulta un factor negativo en cuanto a lo que el show respecta, y es aquí donde debo quitarme el sombrero, pararme y aplaudir: la actuación de Sirenia ha sido el recital de carácter internacional más cercano con el público que he visto en mi vida.

La reducida audiencia, la baja altura del escenario, y el tremendo carisma de todos los músicos hicieron que fuera posible un espectáculo cien por ciento familiar, donde los músicos realmente miraban a los ojos a los asistentes, incluso dándose espacios de contacto verbal personal entre los artistas y los fans. Desde ese punto de vista, fue algo realmente hermoso. El único pero que se me viene a la mente, es desde el lado de la producción; ¿vale la pena realmente para una productora traer bandas “no tan conocidas” solas, sin una banda nacional que abra el evento?

Dejando esto de lado, y yendo (un poco) más al grano con lo que es el tema de esta crónica, comienza el show. Vemos a la agrupación liderada por Morten Veland salir despues de terminada la intro que precedía a la actuación, de manera bastante sobria, directo a lo suyo, pero fue aqui donde me golpeó el hecho que lleva a mi segunda reflexión. Yo debo admitir que no soy un gran conocedor de la banda, pero nunca pensé que vería a solo cuatro músicos en escena. Comienza la primera cancion, ”Serpent”, y lo primero que se deja notar es la ausencia de tecladista y bajista, cuyas actuaciones estaban siendo reemplazadas por backing tracks pre grabadas, al igual que los arreglos corales (en los cuales Emmanuelle era la voz principal, y ahí nada que decir, tremenda ejecución vocal). Sin embargo, todo esto me dejó con un sabor amargo, ya que considero que fue abusar de el recurso, no hablemos de los arreglos corales, ya que para lograr representarlos en vivo necesitarían por lo menos cuatro cantantes líricos en escenario, cosa que se complicaría bastante.

El problema entra cuando la mitad de la banda no está presente en el escenario, entonces, ¿cuando se podría considerar que se está abusando de un recurso? Porque no es que Sirenia sea una banda de cualquier género, siendo una agrupación de metal sinfónico podrían buscar al menos músicos que los acompañen en las giras, pero eso quizás son sólo desvaríos mios.

Ahora, volviendo a lo que nos convoca, a la escueta aunque entusiasta fanaticada de Sirenia no pareció importarles nada de lo que he mencionado anteriormente, estaban todos disfrutando del increíblemente cercano encuentro con estos ya veteranos del género. Continúa el recital, y comienza a sonar “Lost in Time”, donde creo haber notado ciertos ademanes de nerviosismo de parte de Emmanuelle, quizás tuvo algún percance momentáneo que no fue perceptible, ya que luego volvió a irradiar la confianza de siempre.

Luego de una breve pausa, presentaron el track que le da nombre a su último trabajo de estudio (el primero con Zoldan en la voz), “Dim Days of Dolor”, y aquí es donde se nota que los verdaderos fans de la banda estaban presentes, el público se volvió loco coreando y es aquí donde quiero hacer un pequeño paréntesis, ya que esta ha sido la audiencia más tranquila que jamás he visto en un concierto de metal, no hubo desorden, desmanes, borrachos, ni siquiera mosh ni gente saltando mucho como en todas partes. Todo el mundo estaba tranquilo disfrutando de el espectáculo, simplemente impresionante. Le siguió “My Destiny is going to pass” y “Goddess of the Sea”, donde debo destacar las ejecuciones tanto de Emmanuelle como de el chileno nacionalizado en Noruega Jonathan Perez, fue un despliegue de habilidades de primer nivel.

Siguen “Cold Caress” , el clásico “Meridian” y otro nuevo track llamado “Treasure N' Treason”, donde a pesar de la tremenda cantante que es Emmanuelle, es un tanto notorio que le acomodan más las canciones que grabó para este disco que las de trabajos anteriores de la banda (cosa completamente entendible, por lo demás), mientras tanto, el público sigue tan tranquilo como siempre, pero en todo momento se hace ver que todo mundo ahí lo esta pasando de maravilla.

Ashes to Ashes” y “The End of It All” son los siguientes platos en este menú de sinfonías y lírica, donde es posible ver como los asistentes van tomando cada vez más y más confianza, pero siempre dentro de un marco de respeto y calma, siguiendo con “Sons of the North”, donde hubo un breve pero notorio error en de parte de Jonathan, nada que lograra opacar la velada de todas maneras.

Llegando ya a las rectas finales de este pequeño pero refrescante evento, la banda presentó los tracks “Elusive sun” y “My Mind's Eye”, que se vieron un tanto opacados por problemas de sonido en las guitarras, siguiendo con “The Other Side”, donde debo  aplaudir y vitorear el trabajo vocal de Zoldan. Fue un verdadero privilegio poder tener la oportunidad de presenciar a una cantante de ese nivel dandolo todo de esa manera, un 7.

Luego de un ahora estridente público, los artistas vuelven al escenario a darle una pequeña gran sorpresa a la audiencia chilena con un encore que incluyó “Path to Decay” y la increíble ejecución de “My Lost Lenore”, de Tristania, donde la voz de Emmanuelle simplemente alcanzó su peak, es aquí donde me quitaré un poco la camiseta de columnista y me pondré la de asistente a la presentación para decir que simplemente "quedé loco". Unos agudos que te partían el alma y una potencia vocal abrumadora, un verdadero lujo para los que pudieron estar ahí.

Y con esto concluye el análisis de lo que fue el show de Sirenia en Chile, un espectáculo que si bien considero un tanto accidentado por las razones que mencioné anteriormente, logró tal cercanía con la gente que se volvió inolvidable, además el nivel de los músicos lo hizo un espectáculo digno de ver, todo esto sumado a lo tranquilo del público creó la atmósfera perfecta para una velada como la que tuvo lugar ayer.

Crónica por Kurt Norenbergs
Fotografíapor Felipe Pino

Las opiniones vertidas son responsabilidad exclusiva de quienes las emiten




Síguenos en nuestras redes sociales:


Publicar un comentario

Con tecnología de Blogger.