Tracklist:
01. Causas Podridas
02. Fugitivos
03. No Olvidamos, 3 de Marzo
04. Alienado
05. Cuentas Pendientes
06. Resurgir
07. Más Ruinas
08. Policías en Acción
09. Alkohol
10. Farmacocracia
11. Siervo de Derechas
12. Sistema Antisocial
13. Desconocido Habitual

Hace unos años, en un concierto en Barcelona, Soziedad Alkohólika se quedó sin sistema de iluminación en plena actuación. Lejos de desesperarse, amedrentarse, cabrearse con los técnicos o con los encargados de la sala o de parar hasta que alguno de éstos solucionase el inconveniente (lo cual habría enfriado a la audiencia), y dado que el sistema de sonido seguía funcionando. Los de Vitoria optaron por hacer lo que mejor se les da: seguir tocando. Cuando las luces volvieron a funcionar, el público seguía a tope, los músicos también, y los asistentes habíamos tenido la suerte de asistir a unas cuantas descargas de canciones a ciegas. Toda una experiencia (me extraña que algún empresario espabilado no haya pensado en algo así. Quizás ha ocurrido).

Creo que puede servir esta anécdota como paralelismo con la trayectoria de los S.A. Los vascos, ya veteranos (su primera maqueta, “Intoxicación Etílika”, data de 1990), han tenido que sufrir la ignorancia de las emisoras y el ninguneo de compañeros de profesión, en sus comienzos; las querellas de la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) y las acusaciones de antisemitismo por parte de los medios, cuando su música ya empezaba a ser reconocida; y la censura, el vacío y la prohibición de administraciones públicas, promotores e incluso puntos de venta hasta nuestros días (sumémosle a todo ello la lucha diaria que supone para cualquier banda alternativa, combativa e independiente, especialmente en el Estado Español, tirar para adelante e intentar vivir de su oficio).

Demokrazia”, le llaman a esto. ¿Y todo por qué? Pues por no tener pelos en la lengua, por decir lo que piensan y por, (en sus propias palabras), hacer “letras – y música, añado yo - duras porque la sociedad en la que vivimos es dura”. Pues bien, igual que cuando se quedaron a oscuras en aquel concierto, optaron por seguir dando guerra y haciendo saltar a la gente, los vitorianos no han tirado la toalla en ningún momento, a pesar de los clavos que les han ido colocando en la ruta, y por fin, tras seis años de la publicación de su anterior larga duración, “Cadenas de odio”, nos presentan nuevas canciones con las que seguir removiendo conciencias sensibles y tocando los huevos de “mentalidades retrógradas que no ven la realidad”. “Sistema Antisocial” es el título que le han puesto a su nueva criatura (publicada por Maldito Records). Llama la atención que, en la portada, el título (cuyas iniciales son también S.A.) pesa mucho más que el nombre del grupo, que queda casi escondido. Sospecho que es una estrategia comercial consecuencia, precisamente, del boicot descrito unas líneas más arriba.

Pero centrémonos en lo musical. Personalmente, pocas bandas han hecho que me hirviera la sangre como lo han conseguido (y lo consiguen) Soziedad Alkohólika. La mezcla de velocidad, técnica, rabia y melodía de discos como “Ratas” (1995) o “No intente hacer esto en su casa” (1997), con su mezcla de punk, hardcore y metal, me siguen removiendo cada vez que los escucho como cuando era un adolescente. Incluso sus redondos anteriores, más salvajes y viscerales, pero con menos musicalidad, ayudan a que piense que son uno de los mejores combos que ha dado la península. Por eso cuando con el “Polvo en los ojos” (2000) comenzaron un viraje hacia sonidos más densos y pesados (giro que acabó de asentarse tras fichar por Roadrunner Records, relación de la cual salieron tres discos), sacrificando en el camino parte de sus harmonías y adentrándose casi de lleno en el crossover, me sentí algo decepcionado. Y es por eso también que sus últimas obras me han dejado algo frío y que me enfrento a su nuevo lanzamiento con algo de escepticismo y miedo, por un lado, y algo de esperanza (por re enamorarme), por el otro.

Entiendo que para ellos todos estos cambios han supuesto una evolución, y que seguramente han ayudado a ampliar su espectro de público potencial, pero uno tiene sus gustos. Sin embargo, igual que cuando entramos a trabajar deberíamos dejar nuestra vida personal en la puerta, cuando afrontamos las primeras escuchas de un disco vale la pena intentar escampar los prejuicios y valorar las canciones por lo que son, no por lo que a nosotros nos gustaría que fueran. Pongámonos a ello.




Musicalmente, "Causas podridas", el primer corte, sigue la senda descrita anteriormente. Afinaciones bajas y riffs pesados para una canción que comienza cañera para derivar, en su parte media, en algo más ambiental, rozando el groove metal. Recordemos que éste es el primer plástico en el que la batería corre a cargo de Alfred Berengena, quien forma parte del grupo desde 2014 como sustituto del grandísimo Roberto Castresana, uno de mis baterías preferidos. Alfred aporta mayor dominio de la técnica acercando aún más al grupo al terreno del metal, y posee una pegada y una velocidad envidiables. Pero qué queréis que os diga, yo echo de menos el particular modo sincopado de tocar de Rober, especialmente en el doble bombo. Por otro lado, si en algo han cambiado poco (celebrémoslo) los S.A. a lo largo de los años es en sus letras. En ésta vuelven a explorar uno de sus leitmotivs: el miedo con el que los que manejan los hilos intentan alienarnos.

Como “Fugitivos” se deben haber sentido los S.A. tras todos los palos en las ruedas ya descritos. Y qué mejor que expresarlo en primera persona (“Nos han condenado por no obedecer. Quieren que seamos esclavos.”) y con un tema que recupera ciertas sensaciones de antaño. Algo más de dos minutos de punk-metal, sin florituras, pero con una precisión de metrónomo que demuestra que, más allá de los gustos personales por una u otra etapa del grupo, la máquina está perfectamente engrasada. Aplaudo los coros, naturales y orgánicos.

Hagamos un inciso histórico. En Vitoria-Gasteiz (País Vasco), el tres de marzo de 1976 cinco trabajadores fueron asesinados y más de cien resultaron heridos, la mayoría de bala, a resultas de los disparos efectuados por la policía armada española al desalojar una iglesia, previamente gaseada, en la cual se celebraba una asamblea de trabajadores en huelga. El dictador Franco había muerto unos meses antes, pero las cosas todavía no habían cambiado lo suficiente (a día de hoy aún no lo han hecho; por mucho que nos digan que llueve, se nos siguen meando encima). Soziedad Alkohólika denuncia lo hechos, homenajea a las víctimas y colabora a mantener viva la historia con el tercer track que vamos a analizar. El episodio merecía una canción especial y en este caso así ha sido. Por fin vuelven a recorrerme escalofríos al escuchar una creación del grupo.

La peculiar épica de la denuncia que sus discos más clásicos desprendían se materializa en este tema gracias, principalmente, al trabajo de las guitarras de Jimmy e Íñigo, que nos devuelven la añorada melodía. No recuerdo algo así desde “Piedra contra tijera”, encabida en su disco “Tiempos oscuros” (2003). Comprendo que el tema fuera elegido como primer adelanto del disco y que se haya publicado un videolyric, al que vale la pena echarle un vistazo (ojo a las conversaciones reales de los policías). “No olvidamos, 3 de marzo”. “Muchas gracias. Buen servicio”.

Qué necesarias resultan letras como las de “Alienado”. Aunque más falta hace que ante declaraciones tan precisas, que nos interpelan tan directamente, sin medias tintas ni eufemismo, nos demos por aludidos y reaccionemos. Pero eso ya depende de cada uno. Una buena canción, con una parte media que nos regala el mejor sólo del disco hasta el momento.

En “Cuentas pendientes”, el tema más largo de todos (casi cinco minutos), se luce especialmente la sección rítmica. Aunque algo más de volumen para el bajo de Pirulo no hubiera sido algo descabellado, su particular modo de tocar, rítmico a la par que ambiental, y la precisión de Alfred (especialmente con los platos) le dan una densidad a la canción que hace que casi se pueda masticar. Musicalmente recuerda mucho al club de las kas (Kaos, Koma, Ktulu… etc.).

Y hablando de kas, K.O. os va a dejar “Resurgir”. Puñetazos así no dejan a nadie en pie. Pura tralla, velocidad absurda y unas guitarras punks para una canción que no tiene nada que envidiar a los clásicos más cañeros de los de Vitoria. Mi corazón empieza a latir fuerte por este disco. ¿Me estaré re enamorando?

Los que, a pesar de todo lo dicho, prefieran el lado más oscuro y ambiental de los últimos discos, se derretirán con “Más ruinas”. Un sitar distorsionado nos introduce un tema de cadencia pausada (¡Quién lo iba a decir!) que, personalmente, me deja bastante frío pero que entiendo hará las delicias de los amantes del ritmo.

Creo que es un buen momento para hacer un inciso y detenernos a hablar de la voz de Juan. Cualquier vocalista que empiece su carrera apostando por unos registros tan sacrificados como los de él, está obligado a evolucionar. Los años no perdonan y la experiencia es un grado; así que, para poder seguir, es lógico y necesario lo que el vocalista ha ido haciendo a lo largo de su trayectoria: moderarse. Por suerte, no todo es la potencia ni la mala ostia, así que nos alegramos de su cada vez mejor vocalización y de que siga reinventándose y experimentando con nuevos colores.

Otro que debe tener las cuerdas vocales curtiditas es Mark “Barney” Greenway, cantante de Napalm Death desde hace casi treinta años, quien presta sus guturales en el octavo corte, “Policías en acción”. La canción roza el trash, un género ideal para empacar una letra, más que contundente, que enlaza con la indignación que generan ciertas actuaciones policiales como la denunciada (y documentada) en “No olvidamos, 3 de marzo”.

Nunca, ni en mis épocas de mayor vicio, me han gustado las canciones que hacen apología del “Alcohol”. He podido estar en pleno estado de euforia etílica que, a la que la gente empezaba a corear aquello de “hemos venido a emborracharnos…”, me invadía la indignación. Por eso, y porque esta reseña ya está resultando lo suficiente larga, pasaré por encima de la letra de esta canción y me limitaré a apuntar que, musicalmente, recuerda al “Diversiones” (1996): festividad y desenfreno.

En "Famacocracia" la lírica fija el blanco en una de las industrias más opacas e inaccesibles que existen hoy en día. Sin embargo, a mi parecer, los de Vitoria erran el tiro con una composición previsible y aburrida (aunque, eso sí, perfectamente ejecutada).

Entramos en la parte final con "Siervo de derechas": otra letra necesaria cuya vestimenta deja bastante que desear. Riff pesado y poco más.

La cosa, por fortuna, mejora con "Sistema Antisozial", que aglutina lo mejor de las dos vertientes (la más melódica y la más oscura) que hemos ido enfatizando a lo largo de este repaso.

Y terminamos con "Desconocido habitual" que, paradójicamente, nos devuelve de nuevo a la banda a la que todos conocíamos. ¡Hardcore ! (El track trae sorpresa en forma de outro, así que sed pacientes).

Espero que a nadie le venga a la cabeza, a raíz de esta reseña, el título del disco de 1993 del conjunto, es decir: "Ese que tanto habla, está totalmente hueco; ya sabéis que el cántaro vacío es el que más suena"(Oihuka). Esto va de opiniones; ni más ni menos. Opiniones fundamentadas, pero opiniones al fin y al cabo. Nadie desearía más que yo, tras tantos años de espera, que una de mis bandas preferidas (seguirán siéndolo siempre) hubiesen publicado una nueva obra maestra. Pero creo que sea el caso. Estamos ante un disco correcto con algunos destellos de maestría. La producción de Jimmy SA y la mezcla y masterización de Tue Madsen, así como el trabajo de todos los músicos (incluidos los coros de Roberto SA, Odei y Magu) son brillantes pero las canciones... o más bien algunas canciones... Yo hablaba de volver a enamorarme y, honestamente, aunque en algunos momentos he sentido cierta pasión que me hacía pensar que podía llegar a recuperar la adoración debilitada en los últimos años, al final me he dado cuenta de que se trataba de flechazos puntuales que no han terminado de embobarme. Tal vez a la próxima.


Reseña por: Quim Eras


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