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Bueno, comenzaré esta crónica diciendo que me tiemblan un poco las manos al escribir, ya que este es uno de los mejores festivales (y sí, le diré festival y no concierto) al que he tenido el privilegio de asistir en mucho, mucho tiempo.

 ¿Por qué le digo festival? Pues porque no fue una simple presentación de una banda internacional con su telonero, sino que fue una verdadera fiesta donde las bandas nacionales tuvieron por fin un espacio y sonido dignos, tal como se lo merecen bandas de la talla de las que se presentaron, presentaciones de alrededor de una hora de duración que dieron tiempo a las huestes locales de desatar su arsenal sobre el público, que recibió con una calidéz pocas veces vista a sus compatriotas.


Pero bueno, comencemos desde el principio, eran alrededor de las las 7:30 PM y luego de pasar por la reforzada seguridad del teatro Teletón (entendible, si consideramos los incidentes de la última vez que Brujería se presentó en nuestro país), me encontraba esperando que partiera este magno evento, y, de pronto, las luces se apagaron, dejando el espacio del sólo iluminado por unas balizas que se encontraban sobre los amplificadores en el escenario.

Era el momento, se presentaba Dezaztre Natural, quienes tuvieron la labor de abrir esta jornada de metal, violencia y adrenalina con un show increíblemente enérgico, donde ambos vocalistas saltaban por el escenario al ritmo de la furia de canciones como “Marihuana” y “77”, mientras el resto de los integrantes entregaban todo desde sus respectivos instrumentos. Todo esto frente a una audiencia que si bien a esa hora era reducida (porque obvio, no faltan los que llegan a ver sólo a la banda internacional, condenando al anonimato a las bandas locales que tanto respeto y cariño merecen) conocían a la banda y coreaban sus contestatarias letras, que trataban temas tales como la desigualdad social y la corrupción. 


Llegando el final del show, llamaron al escenario al primer vocalista que tuvo la agrupación, para interpretar junto a los otros dos cantantes la canción “Azote Teluriko”, resumiendo, fue un espectáculo de aquellos.


Continuando con la velada, aparecen los veteranos de Dorso, cuyo frontman, Rodrigo “Pera” Cuadra utilizó una frase para el bronce para abrir el espectáculo, que le dá el nombre a esta crónica: “mejor acá que el el Lolla”(refiriéndose al festival Lollapalooza, que se realizaba al mismo tiempo), para rápidamente comenzar con el clasico: “El Espanto Surge de la Tumba”.

El show de Dorso estuvo repleto de clásicos, tales como “Vampire of the Night”, “Deadly Pajarraco” y “Ultraputrefactus Criatura”, además de presentar un tema de su nuevo álbum: “Gore & Roll”, del mismo nombre que el disco, todo esto con una ejecición de nivel increíble, con las guitarras de Álvaro Soms y Yamal Eltit sonando con un virtuosismo que es un verdadero privilegio ver de cerca, todo esto mezclado con la atmósfera de fiesta y cercanía con el público que esta banda suele dar en sus presentaciones. El show fue coronado con el clasicázo del álbum “Bajo Una Luna Cámbrica”, “Hidra”, que el público coreó furiosamente de principio a fin.




Luego de toda esta fiesta, viene un cambio de ambiente, viene Torturer, una banda que hasta el día de hoy no había tenido la oportunidad de ver en vivo, y la verdad debo debo decir que en vivo es otra cosa; Simplemente brutal, un poder increíble, un dominio escénico que cualquier banda gringa envidiaría.

desde el momento en el que empezaron a tocar, invocaron un mosh casi muy grande para el teatro Teletón, con clásicos como “Perception of Life” , “Conjuro IV” y “Bestial Invocation”, los monstruos de Torturer dejaron bien claro que donde ellos tocan, no crece pelo, la presentación cerró con “Arachnophobia”, del disco “Oppressed By the Force”, que terminó de desatar el caos entre el ya ferviente y masivo público del festival. Lo único que puedo comentar respecto a esta presentación, aparte de lo ya dicho, es que esta es una banda para entendidos en el tema, escuché de alguien del público durante el concierto: “El que sabe, sabe”, y Torturer si que sabe, y mucho.


Para concluir esta breve, aunque eufórica crónica, debo decir que el nivel de la escena nacional es increíble, y merece mucho más respeto y espacios de lo que se les está dando, ¡no puede ser que las únicas oportunidades que se tengan de ver espectáculos de esta calidad se estén viendo sólo cuando viene una banda internacional! Y peor aún, que la gente siga llegando sólo a ver a dicha banda, sin siquiera darle una oportunidad a las agrupaciones locales, pero dejando esto de lado, este festival fue una experiencia increíble, con una producción que demostró en todo momento respeto y dignidad para las bandas y el público, lamentable los que se lo hayan perdido.



Esta crónica continuará con el show de Brujería en una nota aparte ACÁ
Crónica por Kurt Norenbergs.
Fotografía por Sergio "Wakko" Parra


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