Eyehategod provoca rechazo desde su nombre. Y hace todo para lograrlo: desde su música, siempre condimentada con brutales sonidos, hasta su ambiguo nombre, que por fonética suena a "yo odio a Dios".


Foto: Rockaxis
Hoy, luego de mas de casi diez años de silencio discográfico vuelven al ruedo con una placa homónima. El mismo fue un período de tiempo plagado de inconvenientes: desde haber sufrido en carne propia el huracán Katrina (en 2005), a tener a su vocalista, Mike Williams, preso por un asunto de drogas, hasta la muerte en 2013 de su baterista original, Joey LaCaze.
A pesar de todo su ultima placa de 2013, con las ultimas grabaciones de LaCaze y apadrinados por Phil Anselmo y su sello, suena como un relanzamiento de la banda. En su página se menciona como influencias grupos como Melvins, Black Sabbath y Black Flag, entre otras, y este disco precisamente suena a todo eso y más.

Porque si bien esos espíritus se notan y hacen que el LP sea cambiante y entretenido, todo surge con una característica común entre doom y sludge, que hace que sea tan atrapante y para nada anticuado para las nuevas generaciones.

Si querés saber más de Eyehategod, escuchá la ultima emisión del año de Killing Week y la sección especial que el Cuartel del Metal tiene para vos.

 
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