Foto: difusión

Eran los años 60s en Brooklyn, Nueva York, en el barrio de Ray Ridge, un niño veía con su papá a Les Paul tocar, lo hacía vibrar y quedarse enganchado a esa manera revolucionaria de hacer música, esos punteos y rasgueos blues acompañados de la asombrosa voz de Mary Ford. Como todo curioso le preguntaba: "parece que  hay chicas cantando, ¿cómo lo hace?"


Su papá le explicaba de manera ambable, "son capas hijo, cuando graban la canción multiplican su voz y es así como crees que son varias voces". Era un niño pequeño, esto lo entendió después de audicionar para la banda glam Poison.

Así contó C.C. DeVille a "Living ledgend music", quién lo influenció tocar ese instrumento hermoso de 6 cuerdas. "Todo guitarrista intenta superar a Les Paul, en cualquier punto de su carrera".

Ahora los roles se intercambiaron y ahora es al guitarrista de Poison quien es una influencia para los músicos. Pero en su época a él no le interesaba cuando le decían eso. Esto lo experimentó cuando conoció a su ídolo, le regaló un tiempo de calidad. 

DeVille se arrepiente mucho, no solo al trato que le dio a sus fans, sino de cómo vivió esa vida de excesos. "Ahora pienso que la gente nos prestaba atención por ser populares, no me sentía tan especial como ellos nos consideraban. No sentía realmente el momento que puedes tocar canciones que la gente pueda identificarse", reflexionó.

La respuesta era sencilla, solo vivir del momento, disfrutar, mejorar cada día y tratar de aprovechar todo esto para realmente satisfacer a sus fanáticos y a uno mismo. 

Afortunadamente, la vida da una segunda oportunidad y DeVille no la desaprovechó, se reunió con Posion allá por el año 2000 y en realidad se dedicó a ello. Reconoció y entendió el rol tan importante que juega en esta vida para todos sus fanáticos. "Es un privilegio, no es solo un paseo", interioriza.


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