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PH: Emilio Delirio
Había llegado el sábado. Ya era día 29 y nos dirigimos a la Sala Bikini a ver el esperado concierto de Enisum y Primordial. Era nuestra primera visita a la Sala Bikini, así que fuimos con tiempo suficiente para evitar problemas de última hora. Así, llegamos a un túnel metálico que parecía ser la entrada para la sala. Nos pareció una entrada muy extraña, pero allí ya empezaba a estar el público esperando así que no había pérdida: estábamos en el lugar correcto. Una vez que empezamos a bajar por él parecía que bajábamos por la pasarela de una nave espacial. Teniendo en cuenta que el concierto de esa noche era Black Metal más bien debería decir que estábamos descendiendo al infierno…

Una vez dentro pudimos comprobar que en la primera fila ya se empezaban a colocar todos los compañeros de prensa y que entre el escaso público asistente en esos primeros momentos no había mucho interés por ocupar esas posiciones.

Con una puntualidad a la que no estaba nada acostumbrada comenzaba el encendido de incienso y candelabros que prepararían el escenario para el concierto de Enisum. Oscuridad, velas, humo, incienso,... aquello ya empezaba a crear una atmósfera adecuada para ser una gran noche de metal.

Tengo que decir que no conocía a Enisum ni había escuchado nada de ellos. Tan sólo sabía que eran la primera banda Black Metal de la región italiana de Arpitania. Y me sorprendieron! Un Black Metal atmosférico muy inspirador que consiguió que olvidara la desolación que últimamente me acompañaba a todas partes. Su inspiración en la naturaleza queda reflejada incluso en la decoración del micrófono, escondido en medio de unas ramas a modo de árbol. Una actuación sobria, la desgarradora voz de Lys, sin apenas interacción con el público que quedaba a la perfección con su estilo musical y que parecía agradar a los allí presentes. Tocaron su repertorio y se marcharon dejando un buen ambiente para lo que aun faltaba por llegar.

Tras una breve pausa llegaba el turno de los irlandeses Primordial. Para entonces la sala ya presentaba una entrada más que aceptable y el público se concentraba en las proximidades del escenario. Comenzaron con “Where Greater Men Have Fallen”, “No Grave Deep Enough”, “Babel’s Tower” y “The Soul Must Sleep”. Aunque en el setlist anunciado por la banda no aparecía, “The Mouth Of Judas” también tuvo su momento esa noche.

La banda permanecía prácticamente estática sobre el escenario y todas las miradas estaban puestas en el enérgico Alan Averill con su característico atuendo que era el encargado de interactuar constantemente con el público a través de miradas, gestos, o acercando el micrófono para que el público cantara con él. Entre trago y trago de su botella de vino tinto iban sonando las canciones del setlist de esa noche. Sólo los impresionantes solos de guitarra conseguían dejar a Alan en un segundo plano, pero pronto conseguía volver a colocarse al frente de la banda porque su carisma no lo deja pasar desapercibido.

Hubo un sonido muy bueno toda la noche, tanto con Enisum como con Primordial, pero lo más destacado de la noche fue la comunión con el público que consigue Alan Averill. Con la canción “Empire Falls” y sin la posibilidad de realizar ningún bis finalizaba una noche de black metal con una calidad a la que no estaba acostumbrada. Una gran apuesta por parte de Rising Moon Production con un resultado de 10. Habrá que estar atentos a sus próximas propuestas.


Crónica: Noelia Alvariño
Fotografías: Emilio Delirio



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