Existe un dicho muy famoso entre los metaleros: Slayer nunca hace un concierto malo. Y exactamente eso fue lo ocurrido en la jornada del día lunes 8 de Mayo.
La banda ícono del Thrash Metal se presentaba en el Movistar Arena de Santiago junto a los argentinos de A.N.I.M.A.L  y a los chilenos de Dekapited, que ganaron un concurso radial para poder abrir los fuegos en el recinto de Parque O”Higgins.
La banda chilena, con más de una década de trayectoria e incluso con giras por Sudamérica hace unos años, partió a las 19:00 horas en punto con los primeros acordes de ‘Nacidos del Odio’, donde se notó hacia qué lugar apuntaban. Una energía tan poderosa y bestial que a veces la batería sonaba mucho más fuerte que el resto de los instrumentos, terminando por ensordecer al público que ya colmaba la mitad de la cancha. Los asistentes comenzaron de inmediato con los primeros mosh de la jornada, apoyando de manera incansable durante los 30 minutos de presentación que se pasaron volando mientras temas como ‘Anticristo’, ‘Mundo Decadente’ y por último ‘Estúpida Nación’, con la que se despidieron agradeciendo emocionados tal respuesta del público chileno.
Luego venía el turno de los argentinos Acosados Nuestros Indios Murieron Al Luchar, A.N.I.M.A.L, quienes con ‘Sólo por Ser Indios’ inician una  perfecta presentación  de 45 minutos en la cual Andrés Giménez, vocalista de la banda, se comió el escenario, recibiendo múltiples aplausos por sus discursos en contra de las injusticias sociales. Giménez habló de un show que ofrecieron hace 23 años en Santiago, hablando de que los problemas de ese tiempo son casi los mismos de esta época, mientras lanzaban trallazo tras trallazo entre los cuáles destacó ‘El Nuevo Camino Del Hombre’. El trío argentino brilló de manera gigante sobre el escenario, con incluso una bandera mapuche sobre el micrófono por un rato. Los miles de asistentes que ya abarrotaba el Arena gritaron hasta el final ‘Fuck The Police’, en el estribillo de ‘Cop Killer’, último corte del reducido pero potente setlist que armó la banda. Más que correcta presentación del conjunto andino, quienes también se sentían orgullosos de poder tocar junto a una de las bandas más grandes del Metal, que ya se aproximaban a hacer subir el infierno a Santiago.
 
En Chile siempre existe una comunión especial junto con Slayer. Se podría decir que ‘juegan de local’ por el hecho de que Tom Araya es un compatriota más. Justo a las 21:00 horas se vuelven a apagar las luces para recibir ‘Delusions Of Saviour’ y la gente coreando las notas que sonaban por los parlantes, esperando la primera explosión que llegó cortesía de ‘Repentless’, con la cual los mosh no se hicieron esperar y la cancha, ya a estas alturas repleta, se convirtió en un montón de remolinos brutales de gente disfrutando a más no poder. Las 15 mil personas que repletaron el recinto jamás decayeron en intensidad, sobre todo con la segunda canción que sonó: el clásico ‘The Antichrist’, un poco más lento que el anterior pero mucho más brutal en  respuesta de los auditores. Luego de eso comenzaron a esparcir un poco más de odio hacia todo el mundo con ‘Hate Worldwide’, para que a continuación Tomás Enrique recibiera la primera ovación de la noche agradeciendo a todos por haber ido al concierto, incluyendo también un ‘Viva Chile Mierda’ con el que cada persona dentro del Arena explotó en júbilo. ‘War Ensemble’ y ‘Disciple’ volvieron a derrumbar Santiago, con un sonido prolijo pero no óptimo, puesto que los solos de guitarra de Kerry King y Gary Holt se perdieron un poco durante toda la jornada. A pesar de ese detalle, la brutalidad jamás disminuyó, mientras caían temas emblema del tamaño de ‘Dead Skin Mask’, ‘Mandatory Suicide’ y también algunos cortes de su último disco, entre las cuáles destacó ‘You Against You’.
El show se pasó tan rápido como la bomba de clásicos que lanzaron desde ‘Die By The Sword’. Se formaron tantos moshpits, hubo gente que jamás se cansó de gritar y entregar todo de sí, incluso se veían muchos charcos de vómito entre los mosh. A ese punto. ‘Seasons In The Abyss’, ‘Hell Awaits’ (tremenda ejecución de parte de la banda) y el estandarte ‘South Of Heaven’ hacían que toda la cancha avanzara hacia delante saltando y sin que se notara ningún tipo de agotamiento, ni de la banda ni del público. El tema quizás más conocido de Slayer, ‘Raining Blood’ pegada con ‘Black Magic’ parecían ser los últimos balazos de la noche, pero faltaba la guinda de la torta: ‘Angel Of Death’, con todo el arena convertido en una carnicería y aplaudiendo el segmento del doble bombo de Paul Bostaph, quien fue una máquina durante los más de 100 minutos que duró el concierto. Tom se despidió agradeciendo quizás de forma escueta para toda la entrega que hubo de parte del público, pero tampoco se puede pedir mucho más.
Slayer siempre ha sido así, llegan a un lugar, lo destruyen y se van.  Sin embargo, en Chile siempre existirá un lazo especial con esta banda, con Tom y compañía, por más que sólo pueda decir unas pocas frases en español, sigue peleando hasta la muerte por el Metal, entregando lo mejor que puede con más de 30 años de carrera la cuál repasaron de un gran modo durante las casi dos horas de concierto que nos brindaron en una jornada donde todos los héroes del metal y sus soldados en la cancha, pelearon hasta la muerte.

Crónica realizada por Samuel Acevedo
Fotografías de  Jaime Valenzuela de DG Medios


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