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Finalmente, Sonata Arctica volvió a pisar el mítico escenario del Cariola, después de poco más de dos años desde su última presentación en marzo de  2015, y con una gira promocional de su último trabajo: “The Ninth Hour”.

Con su propuesta de grabar el show en Chile y una vez instalado el aparataje que ello implicaba, los finlandeses se presentan con una puntualidad impecable y digna de mencionar, y que junto con los aplausos del público y el despliegue de una gran bandera nacional, se da inicio a lo que todos esperaban.
La pista de “We Are What We Are” inunda el lugar, lo que da pie a la aparición de los primeros integrantes de Sonata y a que la voz de Tony Kakko arranque con la primera canción de su ya definido setlist, “Closer to an Animal”. Si bien, en un principio, la voz del vocalista no fue bastante clara, el público no demoró en vociferar los cánticos y acompañar las melodías con sus palmas, actitud que por supuesto, continuó con ímpetu en los siguientes temas.
Life”, continua la primera interacción entre la banda y el público, lo que mantuvo la chispa de la noche, además de que Elias Viljanen y Tommy Portimo tejieran entre si la creación de una atmosfera que hizo que el publico saltara y cantara.. Luego del segundo sencillo, Kakko comienza con uno de los temas de Pariah´s Child, pero antes se da la garantía de preguntar al público: “Are you having a good time?!”, entonces con aquella misma intensidad, se escucha “The Wolves die Young”.
La noche aún es joven y así también lo sintió el vocalista al momento de introducir el primer tema de Unia y dedicarle algunas palabras a la audiencia, quienes no se quedaron allí parados y ayudaron a entonar el tema de “In Black And White”. “Tallullah” rompe el silencio que Sonata brevemente había dejado, y es que este clásico logró el cambio del rostro de varios en el público, justo al momento en que Henrik Klingenberg comenzó a hacer suya la canción. Por supuesto, Tony Kakko no se quedó atrás, pero tampoco quienes lo imitaban, puesto que el recinto se llenó de ensordecedores canticos, uno que otro encendedor y claro, los teléfonos celulares meciéndose al compás.
Fairytale”, otra de las promesas de The Ninth Hour, entra de lleno para cambiar de aires al Cariola, donde Klingenberg y Passi Kauppinen lograron que el público no quedara sólo en acompañamiento con las palmas, lo cual decepciona un poco aquella tibia expresión que se daba a momentos de la noche.
La primera y única canción de Eclíptica se hace presente en el escenario, y es que si hace unos segundos hablaba de una “tibia expresión”, en estos momentos la palabra es una mejor y más enérgica, una realmente merecida ante un clásico. “Fullmoon” rinde su compás a quienes ferozmente vociferan en la calurosa atmosfera del teatro. Las palabras “Run away” logran distinguirse entre quienes sienten el ritmo en el cuerpo y el pecho, y que junto con los acordes del guitarrista, sienten más que deleite en la canción. Reforzando aquella sensación, Elias y Henrik dan término al sencillo con un duelo de solos. Fascinante.
Among The Shooting Stars” llega a romper el ritmo y para conseguir que los asistentes solo moviesen los brazos en alto, meciéndose con la voz  y los tonos de Tony, envuelta en una pieza más lenta que la anterior. Sin embargo, el setlist no dio traspiés y presentó una de las piezas del tercer disco de Sonata Arctica. “Abandoned, Pleased, Brainwashed, Exploited”, de Winterheart's Guild, para posteriormente seguir con “We Are What We Are”, esta vez, con mayor apoyo por parte del público en comparación con la mencionada anteriormente y cantada por el portavoz.
Con una introducción suave y marcada por las palabras de Kakko, “The Power Of One” es escuchada para imponer el fin de la primera parte de la presentación de los finlandeses. La multitud enloquece al momento en que se le hace llegar a Tony una bandera chilena, en la que más tarde se sabría que llevaba el logo de la banda en la tela. El vocalista, mientras pronuncia unos versos, levanta en su puño el regalo, lo que genera más gritos entre la multitud.
Al pasar la euforia, y haberse apagado las luces, el público poco a poco comienza a despertar de nuevo. Los aplausos lo piden, y si la audiencia lo exige, el show ha de continuar. Los focos principales vuelven a encenderse, junto con la gente, y así es como se da el comienzo de “Misplaced”, uno de los sencillos de hace casi trece años atrás. La canción de Reckoning Night es anticipada, eso sí, por unas palabras del portavoz quien, hay que decir, no corta la conexión con el publico en ningún momento del concierto. Después de habernos dado unos cuantos consejos, “Misplaced” arranca con el vitoreo de su gente y en lo que se anticipa como el final de una noche redonda.
I Have a Right” y “Don’t Say Word” llegan para confirmarlo, dejando una jornada con estribillos cantados a todo pulmón y con un público más motivado que en otros momentos, lo que he de opinar, se contradice con la expectativa que tenía el grabar un DVD en vivo. La noche cierra con una mejor calidad de audio en cuanto al micrófono del vocalista, al que se escucha, ahora, claramente pronunciar las primeras palabras del Vodka Outro. Las palmas y las voces de quienes asisten entonan una melodía que no quiere terminar, que no quiere dar el último aplauso ni decirle adiós a los finlandeses que habían prometido volver pronto a Chile.


Crónica realizada por María José Sandoval
Fotografías tomadas por Felipe Pino Guerrero

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