Pausó sus actividades unos años, recién se había recobrado de la lesión del brazo y casi como un álbum solista lanzó “The System has failed”; que fue un álbum modesto. Pero, ahora sí con un equipo renovado, Megadeth entraba al estudio de grabación para producir su onceavo disco.

Los hermanos Drover, en la batería y guitarra respectivamente, le dieron el toque moderno con esa energía juvenil de Eidolon.

James LoMenzo contribuía con sus líneas de bajo y experiencia adquirida con White Lion, David Lee Roth y Black Label Society.

Finalmente, Dave Mustaine como la mente maestra de las letras y melodías, las ejecuciones de los instrumentos quedaron impecables.

El álbum empieza muy fresco con “Sleepwalker”, un intro bastante oscuro con pasajes heavy y thrash. Con ritmos cambiantes, un solo extraordinario y una buen fondo formado por el bajo y batería junto a una voz de Mustaine que combina con esta atmósfera.

Con la misma onda llega “Washington is Next!”, pero entra de lleno a un mundo apocalíptico con una introducción hipnotizante, en donde seguirá esa misma línea mientras el mundo se va destruyendo.

“Never walk alone… A Call to Arms” es una composición cristiana, digno para tocarlo después del fin del mundo. Con riffs potentes y su buen thrash, en varios pasajes uno olvidala temática de la canción.

A algo más concreto va “United Abominations”, con un sonido y afinación correcta, Megadeth arremete contra Estados Unidos, las Naciones Unidas, como nos tiene acostumbrados. Es solo ficción.

Una de las canciones más criticadas en este disco fue la versión de “A Tout le Monde” junto a la vocalista italiana Cristina Scabbia. Lo mismo había pasado con “Trust”, los tan llamado fanáticos se quejaban y alegaban que Megadeth no podía tener baladas. Hoy, esos son 2 temas son infaltables en su setlist.

Si esta era la nueva dirección que tomaría la banda de Los Ángeles, muchos fanáticos no se habrían molestado. Los constantes cambios de miembros y en el sonido en toques sutiles, demuestra algo de inconsistencia en sus últimas producciones como cuando sí la tuvo en sus épocas doradas.

Pero centrándonos en “United Abominations”, no hay temas malos. Tiene un tono contundente y cautivador. Además de los duetos melódicos entre Dave y Glen, Shawn y James conjugan para darle una perfecta atmósfera sombría.

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