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Desde que se confirmó, se veía como uno de los conciertos imperdibles de 2017: Amon Amarth, promocionando su aclamado disco ‘‘Jomsviking’’, confirmaba su presencia en Latinoamérica y, para volver esto algo mucho más interesante, Abbath, leyenda nórdica del black metal también traería sus poderosas canciones al continente. Su fecha en Santiago fue un éxito, no sólo por lo vivido sobre el escenario del Teatro Cariola, sino que se vendieron todas las entradas disponibles, con gente incluso sobre las barras de la cancha del recinto para poder apreciar de mejor manera el show.
A las 20 horas en punto Abbath sube al escenario de calle San Diego con un sonido demoledor y una gran respuesta del público desde los primeros acordes de ‘To War!’ donde se notó que con una gran simplicidad en lo que se trata de puesta en escena, se puede entregar un show de mucha calidad. Mientras pasaban canciones como ‘Winterbane’ y ‘Ashes of The Damned’, se notó  el gran rol que cumplieron los juegos de luces dando una ambientación muy buena al lugar donde se realizaba este concierto,  más un Abbath que cada vez que podía jugaba con el público, haciendo que el set, que se hizo muy corto, pasara rapidísimo con canciones tanto de su repertorio solista como de su carrera con Immortal.
‘In My Kingdom Cold’ y ‘Tyrants’ volvieron locos a los fans de este legendario guitarrista de cara pintada que esta noche se vio bastante sonriente acompañado de Rusty Cornell en el bajo y Silmaeth en guitarras.  Luego de destruir uno por uno a los asistentes y tocar ‘Count The Dead’, se lanzan con la que sería la encargada de cerrar un brillante concierto, ‘All Shall Fall’, clásico de Immortal con el cuál todos los presentes destruyeron el recinto a punta de entusiastas mosh y aplaudieron a rabiar en una cancha que ya terminaba de llenarse para lo que se venía en unos minutos más.
Amon Amarth ya es una banda de la casa. Cada vez que vuelven a Chile tienen más éxito y se ve una comunión más especial con el público nacional. Al volver a levantarse las cortinas del Cariola, el Teatro se vino abajo. ‘The Pursuit of Vikings’ fue el primer trallazo en sonar, con un público que disfrutó cada nota que salía por los parlantes que, por cierto, se escuchaban con un poder y nitidez que llegaba a sorprender. La siguiente en ser disparada fue ‘As Loke Falls’, para que luego el vocalista Jonah Hegg saludara en un perfecto español al público que respondía muy feliz a todo lo que el frontman decía, para luego lanzarse con ‘First Kill’ y ‘The Way Of Vikings’, con unas guitarras a cargo de Olavi Mikkonen y Johan Söderberg que sonaron estrenduosamente poderosas durante toda la velada. Con una banda inspirada a más no poder y con una felicidad que cada asistente podía notar, siguieron adelante en su fiesta con ‘At Dawn’s First Light’ y el clásico ‘Cry of The Black Birds’.
Durante todo lo que duró su gran performance cada músico se lució, incluso el baterista Jocke Wallgren, quien se dio el tiempo de hablar en español usando una camiseta de la Selección Chilena de Fútbol. La próxima canción en sonar, ‘Deceiver of The Gods’ desató la locura de todo el público, donde incluso se vio gente haciendo crowd surfing, y todos en un mosh interminable durante lo que dura el corte. Tras ‘Destroyer Of The Universe’ y ‘Death In Fire’, donde Ted Lundström en el bajo brilló como a lo largo de toda la presentación, Hegg siguió agradeciendo a los presentes la gran entrega que tuvieron en lo que él mismo llamaba ‘’su fiesta’’.
‘Runes To My Memory’  siguió demoliendo tímpanos y cuerpos en el mosh interminable, que jamás dio tregua ni menos con la guerra de los dioses que siguió a continuación a cargo de ‘War Of The Gods’, con la que se despiden por unos minutos del stage. Con un set como este la mayoría ya se daba por pagado, hasta que la banda vuelve al escenario con cachos para hacer un brindis junto al público para luego tocar ‘Raise Your Horns’. Al casi finalizar el show, se lanzan con ‘Guardians of Asgaard’, un clásico con el que los más de mil asistentes corearon como si el mundo se fuese a acabar. La última canción de la brillante jornada fue ‘Twilight of The Thunder God’, que sonó como un cañón al igual que toda una presentación que tuvo montones de momentos que quedarán en la memoria de quienes fueron testigos de una cita donde se juntaron todas las raíces nórdicas con dos bandas emblema del Metal extremo, en un recinto que cada vez se hace más habitual para jornadas históricas como la vivida esta noche. Uno de los mejores conciertos del año, sin ninguna duda.
Crónica realizada por Samuel Víctor Acevedo
Fotografía de Felipe Pino Guerrero



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