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Afírmense los cinturones, porque este fue un conciertazo de aquellos, de esos que simplemente no se cayeron en prácticamente nada, y donde todas las bandas se lucieron por completo, sin más demora, empecemos.

Los nacionales de Forahneo iniciaron un demoledor show que repaso su disco "Perfidy" , su placa debut.  Un espectáculo redondo, que cierra con “Black The Day” y fue más que suficiente para darme cuenta del tipo de show que se habían mandado, lamentablemente, nunca había tenido la oportunidad de ver a Forahneo en vivo previamente. Debo destacar, con muchísima pena, el poco apoyo del público frente a estos locales, que son excelentes músicos que se han hecho rápidamente un nombre en la escena under chilena. Una pena.

Siguiendo con lo que fue esta brutal jornada, se suben al escenario (de manera extremadamente puntual, debo decir, bien por la productora y por la banda, mostrando un respeto excepcional a la gente) los alemanes de Heaven Shall Burn, banda que sinceramente me sorprendió; Nada más fue cosa que comenzaran a tocar para que el Teatro Caupolicán estallara en un mosh sin piedad. Incluso se logró un gigantesco “Wall of death” .  La presentación fue increíblemente cercana con el público (incluso considerando la barricada que usan en el teatro), incluso Marcus Bischoff se atrevió a un notable stage dive durante “Endzeit”. Debo destacar que fue realmente emocionante el cierre que hicieron con “Black Tears”.

 Heaven Shall Burn definitivamente es una banda que no se guarda nada, la entrega en el escenario es notoria en todo momento, el  público rugía, fue un espectáculo realmente intenso, a decir verdad, me debo admitir que le tenía un poco menos de fé a la reacción del público frente a esta banda en específico, pero tuve que tragarme mis palabras por completo, ya que las hordas de fans se hicieron presentes  con un pit que simplemente no se cerraba con nada.

Ahora, permítanme acomodarme en mi silla y calentar un poco mis manos antes de escribir esto, porque  llega el turno de hablar de Carcass porque, madre mía, eso si que fue un setlist de culto, comenzaron con el místico “1985”, y de ahí en adelante se pasearon por toda su discografía, tocando clásicos de su época dorada (según mi opinión al menos) como “Exhume To Consume” y “Ruptured In Purulence”, la verdad no pude evitar quedarme sin palabras y corear los viscerales temas que presentaban, cada uno más sorprendente que el anterior. Junto a los viejos clásicos, también presentaron temas de su último álbum, "Surgical Steel", y una intro de "Black Star" que no fue más que un amague para comenzar "Keep On Rotting In The Free World". El cierre con “Heartwork” fue el broche de oro con el que terminaron de demoler el Caupolicán.
Aunque, debo decir que no todo es color de rosas, ya que el show de los cirujanos británicos se me hizo algo corto, quizás sea que yo por mí podría haber visto un show de 5 horas de estos tipos sin cansarme, pero lamentablemente no eran la cabeza del cartel, así que es entendible que su presentación haya sido ligeramente más breve. Bueno, eso y que el corte con “Heartwork” me resultó poco climático para el final, fue una gran presentación que terminó sin siquiera un encore (cosa en la que cayeron todas las bandas de la jornada, cabe mencionar).

Concluyendo esta brutal velada, vienen los implacables Lamb Of God, quienes sorprendieron a la fanaticada chilena al abrir el concierto con el clasicazo “Laid To Rest”, los norteamericanos también se mandaron un setlist de aquellos, recorrieron sus más grandes éxitos, y tocaron la canción “512”, perteneciente a su más reciente trabajo de estudio, “VII: Sturm und Drang”.

El teatro fue un completo caos durante toda la presentación, vi  gente literalmente salir volando del mosh, era un verdadero desastre, y los maestros de Lamb Of God avivaban las llamas con cada canción. Todo terminó siendo una fiesta gigante cuando el gran Randy Blythe anunció que el tema con el que se despedirían de Santiago sería ni más ni menos que el ya ampliamente reconocido “Redneck”.


En general fue un espectáculo tremendamente sólido en todo sentido, la puntualidad fue un punto muy bien cuidado, lo único que podría decir que llegó a desteñir un poco fue el recinto, ya que la acústica del lugar no acompañó bien a las bandas, lamentable, pero no lo suficiente para lograr empañar esta increíblemente brutal jornada. Un 7 las bandas, un 7 la producción, y aguante Carcass, cambio y fuera.

Crónica realizada por Kurt Norembergs
Fotos por Felipe Pino Guerrero




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