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Era preciso que el anfiteatro del parque de la Exposición sea un local sin techado para demostrar la llovizna que caracteriza a la ciudad gris de Lima.

No importa cuántas veces Rata Blanca haya venido al Perú, a pesar de ser una de las bandas internacionales que más visita este país, simplemente un fanático de verdad tenía que ir a este recital.

Hoy fue la primera vez que se presentaban sin su eterno bajista, Guillermo "el negro" Sánchez y la banda argentina canalizó todo su energía para poder salir en vivo a solo unas semanas de su sensible partida.


Los gauchos entraron con bastante fuerza y sin ninguna introducción entraron a descargar todo de un comienzo con el tema Quizá empieces otra vez.

Ya con la primera canción, la voz de Adrián Barilari estuvo en su punto, aunque le pesaba la edad, sus característicos agudos se hacían destacar como el atractivo principal.
Walter Giardino y Fernando Scarcella estuvieron muy precisos con la guitarra y batería respectivamente con un estupendo sonido.
 
Por otra parte, Danilo Moschen se lució con los teclados dando un solo increíble que poco tiene que envidiarle a Hugo Bistolfi.

Finalmente, aparecía alguien de la nueva generación en el bajo, Pablo Motyczak, quien es conocido por formar parte de la banda solista de Walter, Temple.

Tras finalizar el primer ataque, Walter Giardino demostrando ser líder de la banda, se pronunció ante los hechos. "Hola Perú, es una noche difícil, triste y gris. Hoy no está uno de los héroes de esta historia, pero la mejor manera de homenajearlo es tocando", recordó al querido negro.

"Donde quiera que esté, porque sé que está aquí, viéndonos", finalizó el guitarrista. Ovacionado por los fanáticos, el segundo ataque fue con un efecto de humo que le daba un ambiente tremendo y sonó Los chicos quieren rock.

El segundo en pronunciarse fue Adrián Barilari. "Muy buenas noches Perú, ¿cómo está Lima?", la respuesta del público fue increíble.

"Una noche gris, como dijo walter. Pero hemos venido a hacer que nosotros mejor sabemos, rocanroll. Así que acompañenos, con ustedes es más fácil", continuó el vocalista.

"¿Vinieron por nosotros? ¿Quieren rock? Y empezó El Círculo del Fuego con pirotecnia y una ejecución perfecta mostrando que todavía siguen vigentes.

Luego sonó Tan lejos de aquel sueño, de la reciente producción Tormenta eléctrica. Complementándolo, la noche no pudo ponerse más emotivo cuando la Rata interpretó el clásico Solo para amarte.

"El show debe seguir", firmemente aclaró Balirari y siguió con la misma onda Talismán que puso corear a todo el público poniéndolos más emotivos.

Después de enfriar a Lima con las baladas, una ráfaga de batería empezó y raudamente comenzó El beso de la bruja, instantáneamente calentaron los motores para apretar el acelerador. Walter y Adrián corrían activamente por el escenario. Lo malo que en esta parte no se pudo apreciar mucho la voz del vocalista.

"¿Están cantando? Necesitamos que canten", animó el cantante para interpretar Rock and roll hotel. Sin importar que sea del nuevo disco, fue una de las que el público disfrutó.
Hubo un receso y con el anfiteatro a oscuras sonó gloriosamente las notas de Las voces del mar, introduciendo al Reino Olvidado, que fue uno de los puntos más álgidos de la noche.

Dando un espacio de unos segundos, sin bajar las revoluciones, ni la calentura del público, retumbó  Guerrero del arcoíris.

Inmediatamente después, la infaltable La Leyenda del hada y el mago, cogió desprevenido a más de uno con una versión corta, pero bastante contundente.

Eufórico fue el final ya que Walter destrozó algunos amplificadores y todo que se le cruzara en su camino, además de tratar de asesinar a su pobre guitarra.

Además, Barilari, al interiorizar que fue la despedida oficial de su querido bajista, no pudo más y quebró. Danilo Moschen tuvo que sostenerlo.

Rata Blanca volvió a pararse orgullosamente en un escenario para impartir una cátedra de rocanroll y del metal neoclásico. 

Mucha suerte tuvo Perú por albergar el primer concierto sin Guille, la reacción del público fue excelente y sin duda alguna dejó en alto el nombre del bajista y del país.



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