¿Tienes algo que contar? Agréganos a nuestro Whatsapp +51925660728

PH: Julian Quinteros, siguelo aquí
En el marco de la celebración de los 25 años del mítico disco “Passion & Warfare”, Steve Vai hizo de las suyas en el Luna Park de la Ciudad de Buenos Aires el pasado 15 de junio. Dejó a todos los argentinos con la boca abierta y con ganas de más. Si bien desparramó arriba del escenario un setlist de 21 temas, nada de es suficiente cuando un talento de estas características derrocha virtuosismo en cada acorde. Un show al que no le faltó nada. Un show con todas las letras. Mejor dicho, un show con todas las notas.



El marco era el ideal. Todo el público sentado y un escenario preparado a la perfección. Videoclip de fondo y apenas unos minutos pasaban de la 21hs., cuando el héroe de las 6 cuerdas hizo su aparición y subió al escenario ante el griterío de los presentes. Comenzó con “Bad Horsie” y “The Crying Machine”, para luego continuar con “Gravity Storm” y “Whispering A Prayer”. Con estas cuatro canciones calentó los motores para luego llegar a lo que fue el plato fuerte de la noche: tocar de punta a punta el álbum que era motivo de celebración.

De más está mencionar las canciones que lo componen, porque hasta el orden de las mismas fue respetado. Lo cierto, es que hay que resaltar indudablemente los momentos de “Answers” y “The Audience Is Listening”. En la primera, Joe Satriani apareció en un video de fondo, tocando virtualmente la canción junto a Steve Vai. Ambos se complementaban a la perfección, como maestro y alumno. En la segunda canción, el que apareció en la pantalla gigante fue el enorme John Petrucci, guitarrista de Dream Theater, hizo algo similar a lo de Satriani, en donde jugar con lo que estaba sucediendo en vivo arriba del escenario era el objetivo.

Párrafo aparte para “For The Love Of God”. Quizás la canción más emblemática del disco, hizo que todos los presentes se pusieran de pie en el momento en el que Steve decide finalizarla tocando con la lengua. Sí, tal cual lo leyeron.

Actuó, bailó e hizo hablar a su guitarra entre luces de colores durante toda la noche. Un verdadero “animal” de la música al cual el paso del tiempo no lo afecta en lo más mínimo. Magia, luz y carisma, son algunas de las características que este número uno logró transmitir durante todo el concierto. Excelentemente acompañado por los otros tres músicos de la banda, este personaje del Rock se lució en cada momento de los 130 minutos que duró el espectáculo.

Cerró con “Stevie´s Spanking” (cover de Frank Zappa), “Racing The World” y “Fire Garden Sweet IV – Taurus Bulba”. En esta última, no pudo contener su emoción con la gente y bajó del escenario para abrazarse con todos.

Acaparó todas las luces, todas las miradas y se llevó todos los aplausos. Eran él y su guitarra. Nada más importaba. Era simplemente Steve Vai.

Crónica: Lucas Barrionuevo
Fotografía: Julian Quinteros (Gentileza Metal-Argento)

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicar un comentario

Con tecnología de Blogger.