Foto: difusión

Los hermanos Duplantier nacieron y crecieron en una aldea pequeña llamada Ondres. “Nuestra casa estaba rodeada de bosques y en la ribera de un lago grande, sin una vecindad”.

Además, estaba cerca al mar, por lo que todos los días sea verano o invierno Mario iba a recibir energías positivas.

Hasta hoy en día, los de Gojira siguen fascinados por este pedazo de paraíso francés y han grabado bastante de su música en dicha localidad y también podremos ver parte de estos paisajes en  el video Low Lands.

La afición de Mario por el metal empezó aproximadamente a los 12 años con Metallica, naturalmente influenciado por su hermano Joe, que es 5 años mayor que él, ya tenía una guitarra y tenía una banda.

“Agarré unos palillos y comencé a hacer ruido en la mesa de mi cuarto, luego de unos días mi madre me llevó a la tienda musical de la aldea y me compró una batería”, recordó eternamente agradecido. Ese mismo año, formó su propia banda y tocaron cover de Nirvana, Metallica y Sepultura.

“Cuando tenía 13, me fascinaba el death metal, estuve muy curioso por la técnica y la habilidad de los músicos de tocar rápido”, declaró Mario.

Aunque su hermano mayor no escuchaba lo mismo que él, decidieron formar una banda. Lo que los unió fue que ambos estaban muy frustrados por ser muy exigentes.

“Estábamos siempre quejándonos de nuestros compañeros de banda, así que decidimos crear uno. Empezamos como Godzilla, cuando yo tenía 14 y él 19”, explicó. 




Después de dos años, sacaron un par de demos. No contento con su performance, otra vez su madre, lo ayudó. Lo llevó a un instituto de música famoso en su país llamado Agostini.

Entrenó y entregó unos largos 7 años para perfeccionar su técnica “primitiva”. “Tuve una hora de jazz, otra de rock y finalmente otra hora de ritmos afrocubanos”, reveló el baterista.

En esta época hizo su transición, dejó de tocar con los brazos, para pasar a hacer magia con las muñecas.


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