Imagen: difusión

Sabbat estaba haciéndose de las suyas en el escenario, frente a solo unos cuantos decenas de fanáticos. Inevitablemente, Gezol tocó unos temas de Metalucifer, esto ocasionó que la horda de decenas pareciesen cientos de fanáticos.

Este concierto no iba pasar desapercibido para Walter Crucifier, quien recibió un fuerte impacto por parte de Gezol y aunque nunca había participado de una banda metal tradicional, estaba convencido que la hora había llegado.

Así de simple nace el concepto de Metal Crucifier que junto a disco debut homónimo revive ese heavy metal perdido en el tiempo, tradicional, con un sonido crujiente.
Conscientes que no solo se puede vivir de la música, realizaron este proyecto paralelamente a sus trabajos y vidas rutinarias, como muchas otras bandas más. Todo ese trabajo arduo se manifiesta en esta producción.

Battalion of Hell empieza raudo, pone en escena el día que Gezol destruyó Lima, toda la furia del japonés y el fervor de ese batallón de solo decenas, se manifiesta en este pedazo de canción.


La voz de Julio Brendal es magnífico, pone todo de sí llega a unos agudos impresionantes y demuestra una faceta distinta a lo que nos tenía acostumbrados con su ópera metal Yawarhiem.

Aunque sufrieron varios cambios en la alineación las mentes maestras de Walter y Enrique Ilave se ponen en manifiesto por ejemplo en El abominable. Canción bastante ágil muy propenso para el pogo, aunque la letra pudo estar todo en español. 
 
Además, The Rise of Marduk, con un intro espectacular, constantes cambios de ritmo, riffs pegajosos, una voz estruendosa, batería crujiente es uno de los temas que más destacan.

Metal Crucifier es totalmente un saludo y un tributo a todos esos héroes que los influenciaron para crear esta asombrosa producción. Con aspectos oscuros y heavys, este disco, al escucharlo hace que uno se pierda totalmente en esas épocas olvidadas del metal clásico.


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