A ver, primero lo primero, por si no se enteró a tiempo: Vital Remains no se presentó en el festival. Lamentablemente, la banda tuvo problemas con su vuelo a último minuto, por lo que les fue completamente imposible llegar a tierras chilenas a tiempo. Una pena, sobre todo por quienes venían de regiones a ver este tremendo ritual sangriento.

Pero dentro de lo lamentable que pudiera ser este hecho, es necesario sacar a relucir el impecable trabajo de las bandas que participaron de esta jornada blasfema, quienes aperraron hasta el final y lo entregaron todo en el legendario bar Oxido, comenzando por la presentación de Timecode, y voy a ser cien por ciento sincero acá, nunca los había visto en vivo, y, a decir verdad, lo que había escuchado de sus trabajos de estudio no me llamaba mayormente la atención. Sólo puedo decir que me cerraron la boca de una manera increíble, se mandaron un show de aquellos, Timecode es una de esas bandas en las que realmente se nota el trabajo y el cariño que hay detrás de la presentación, estos tipos lo dieron todo ahí arriba, y eso es algo que se nota. La agrupación presentó un adelanto de su próximo trabajo de estudio, destaco sobre todo la ejecución de los temas “Fallecer”, de su primer álbum, y “Love”, en general, una presentación tremendamente sólida con músicos que se ve a kilómetros que se sacan la cresta por dar un buen espectáculo.


Sigue la infernal noche en el barrio Bellavista, y ahora es turno de Trimegisto, y, madre mía, qué presentación se mandaron. Siendo Trimegisto una de mis bandas preferidas de la escena nacional, debo decir que no decepcionan para nada arriba del escenario, el show fue una completa demostración Death Metal bien hecho, sucio, blasfemo, y brutal. Dentro de la presentación repasaron varios de sus trabajos, desde extractos de su primer demo, como “Credulous Worms”, hasta “The Pocilgue”, del álbum del mismo nombre. Finalmente, después de una majestuosa exhibición de brutalidad, cerraron con “Never Christ/Always Dead”, que el público recibió con el fervor correspondiente .

Y finalizando la blasfema velada, aparece Cerberus, de más está decir que, como siempre, entregaron un show de nivel profesional, obviamente, el cuarteto presentó temas de su primer álbum, “Ébola”, incluyendo el track que le da nombre al disco, que fue aclamado con furia por las hordas del Óxido. El show de Cerberus no perdonó a nadie, mostraron el severo Death Metal que vienen haciendo desde hace ya más de dos décadas, y demostraron que siguen tan vigentes como siempre, con temas del “Agony Of Damnation”, como “Serpents Of The Agony”, el show finalizó con “Immortal Hate”, que cerró esta excelente, aunque accidentada jornada en el barrio Bellavista.
A pesar de la ausencia de los blasfemos estadounidenses de Vital Remains, es necesario recalcar el profesionalismo de las bandas nacionales, quienes quisieron seguir con el show a pesar de este inconveniente, frente a un público que si bien estaba furioso (y se notaba), no era contra los músicos su rabia, tampoco contra la productora, que aperró hasta el final para seguir con el ritual prometido para esa oscura noche de domingo. Se podía escuchar desde el público numerosos insultos contra la agrupación de Tony Lazaro, definitivamente fue una tónica durante el festival.

Si bien la rabia de las hordas chilenas es entendible, sobre todo para quienes venían desde regiones a ver el show, también es menester dejar claro que no se debe empezar una cacería de brujas acá, lamentablemente, los problemas con los vuelos son cosas que ocurren, y, esta vez nos tocó a nosotros. A pesar de todo, la presencia de Vital Remains no se echó tanto de menos como uno pensaría.
Algo que vale la pena destacar es el rango etario del público, que estaba constituido mayormente por gente sobre los 30 años, hecho que incluso Juan Pablo Baquedano, de Cerberus, hizo notar durante el show. Esto explica también lo tranquilo que fue todo, ya que no se vieron desordenes, mosh, ni hubo mucho ajetreo en el público en general. Se nota que el público maduro va sólo a disfrutar de la música y la cerveza del lugar. Quizás esto pueda considerarse aburrido para los más acostumbrados al pogo y desorden, pero bueno, así es como se suele comportar el público de la vieja escuela, quienes después de concierto en concierto,ahora van por la música y el show. Cada quién disfruta a su manera, ¿no?


Y así concluye esta pequeña crónica de lo que fue el Chargola Fucking Blood Fest, que, si bien nos dejó más con sabor a tocata que a concierto internacional, no decepcionó a quienes amamos los tarros. Un aplauso a todos aquellos que sacaron el show adelante a pesar de todo.

Crónica por Kurt Norenbergs
Fotos por Carolina Attack




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