El álbum con más éxito en ventas de Megadeth y el que alcanzó el puesto número 2 en la lista de Billboard. Además, es un disco que sale después de lo que es considerado uno de los pilares del thrash, Rust in Peace.

Pero, algo había cambiado en la banda de Mustaine. Con pistas más radio friendly, melodías pegajosas, solo había una pregunta: ¿Se habían comercializado?

La respuesta es simple: No. Al igual que cuando la banda estrenó sus baladas In my darkest hours, Trust o A tout le monde y fueron bastante criticados, ahora son clásicos e infaltables en los conciertos.

La banda ya estaba consagrada, pero faltaba el Grammy al “mejor acto metal” de 1993, lamentablemente, se lo arrebató Nine Inch Nails. Ellefson manifestó que se sintió defraudado cuando no ganó dicho premio. 

“Todo nuestro trabajo se vería reflejado en esa noche lleno de esperanzas, pero se fue en un segundo”, manifestó. Solo tuvieron que esperar 23 años más.


El álbum arranca con Skin o´my teeth con una batería rauda, seguido de ese riff asombroso, literalmente hace explotar cerebros cuando uno lo escucha por primera vez. Esa voz tan sucia de Mustaine y el solo que se manda Marty Friedman, simplemente hace que quieras escuchar todo lo que resta.

Luego viene el clásico Symphony of destruction una buena definición de lo que es el heavy y thrash metal de Megadeth yes un tanto bastante hipnotizante.
Otro de los clásicos es Sweating bullets en donde la banda explota con todo el caos y contundencia.

Architecture of aggression es uno de los temas más agresivos con una influencia más hacia el hard rock que definitivamente movió la cabeza de más de uno.
Foreclosure of a dream trae un ambiente y una atmósfera únicay está más a la onda de su siguiente álbum Youthanasia.

Uno de los temas más experimentales es el título homónimo, es un heavy metal clásico necio con bastantes secciones melódicas y muy adictivo.

High SpeedDirt saca de las casillas a más de uno, es bastante experimental juega con el speed/trash, con bastantes cambios de ritmo y un intermedio exquisito con influencias del jazz.

Una obra de arte es Ashes in your mouth en donde Mustaine y Friedman utilizan sus instrumentos como malabaristas, con un Ellefson categórico y el trabajo en equipo lo cierra Menza con un solo increíble al final, como si todavía no estuviese cansado de los 6 minutos que dura el tema…

Lo descabellado de este álbum es que Mustaine prometió que si “Countdown” se convierte en doble platino, él hará paracaidismo. “No le tenía tanta fe al álbum, pero cuando llegó, p*ta madre, ahora tendré que saltar de un avión”.

Cumplió su promesa, dijo que fue totalmente divertido como un viaje en drogas, pero que nunca “haría algo estúpido como eso”. 
“No se podía hacer otro Rust in Peace”, manifestaba el líder de la banda. Era tiempo de experimentar con nuevos sonidos, cambios de ritmos y de aire, pero eso sí estaba claro:no salirse del contexto thrash.



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