Sabaton /// PH: Pablo Gándara
El último día arrancaba con una temperatura estupenda para un festival en Galicia. Otro año más habíamos conseguido escapar de la lluvia y parece que hasta los elementos se alían con la pintoresca ciudad de Viveiro para hacerla brillar mucho más en una de sus semanas más importantes del año.

Mucho más temprano todavía que la jornada anterior nos dirigimos al Desert Stage para ver a Revolution Within, una de esas bandas a las que sigo desde ya hace unos años pero que nunca había conseguido ver en directo. Sin entender muy bien el porqué de colocarlos en ese escenario nos acercamos hasta la primera fila y desde allí pudimos ver al completo la descarga que los portugueses nos tenían preparada. Mantenían el contacto con el público en todo momento y lo animaban a hacer circle pits, death walls,.... Poco público a esas horas como suele ser habitual pero con ganas de mucha fiesta. Raça le dijo al público portugués que hablaría en español en esta ocasión y continuó hablando en portugués hasta que se dio cuenta de que no había cambiado de nuevo al español… momento simpático que demuestra lo cercanos que son estos grupos. El sonido del concierto fue muy bueno, el setlist muy acertado y sobre el escenario no se les podía exigir nada más. Fue una buena idea madrugar para estar allí presente. La primera vez que los veía en directo y os aseguro que no será la última.

Aunque en un principio Revolution Within y MorphiuM coincidían unos minutos en sus actuaciones, un cambio de horarios hizo que tuviese tiempo de ver los dos conciertos completos. Era día de ver a MorphiuM, al igual que los Killus el día anterior, abriendo el Main Stage. Nuevamente las camisetas de Arch Enemy nos indicaban que ya había público buscando posición para próximos conciertos. Afortunadamente fue más fácil acercarnos y desde una segunda fila pudimos ver todo lo que sucedía sobre el escenario. Nada más salir al escenario se notaron algunos problemas de sonido con el micrófono que impedían escuchar a Alex todo lo bien que se debería pero el problema fue solucionado rápidamente y el concierto continuó con total normalidad, aunque la batería siguió destacando sobre los demás instrumentos, por lo menos desde donde nos encontrábamos nosotros. En varias ocasiones Alex saltó del escenario y se acercó a la valla, acto que hizo reaccionar al público que se encontraba bastante apático para lo que suele ser un concierto de ellos pero que fue despertando poco a poco y sumándose a la locura que allí se estaba viviendo. Con tan sólo 30 minutos de actuación sólo hubo tiempo para escuchar algunas de las canciones de su último álbum “The Blackout”: “Victim Of Your Shame”, “Point of No Return”, “You’d Rather Be Blind”,... y como no, “What Lies Behind Words” ya para cerrar.  Fue un buen concierto, pero sin duda, no fue el mejor que he visto de ellos. Banda recomendada para ver siempre que sea posible, no defraudan nunca!

Tras un tiempo de descanso que aprovechamos para saludar a bandas amigas retomamos nuestro trabajo. Desde lo alto de la zona Pandemonium era un buen lugar para poder seguir a Bury Tomorrow y al mismo tiempo poder observar al público. Tras su visita al festival en el 2014, el metalcore de los ingleses regresaba al Main Stage para deleite de los allí presentes. Las voces melódicas sonaban francamente bien, con lo cual el contraste con las guturales era todavía más brutal. “Man On Fire”, “Knight Life”, “Lionheart”, “Cemetery”,...y ya para terminar “Sceptres”. Un estilo que cada día me atrae más y con el que disfruto mucho en cada edición del Resurrection Fest.

Por la imposibilidad de los brasileños Krisiun de llegar al festival se hizo el silencio durante casi una hora en la zona Pandemonium, así que todos aquellos con ansias de más música tuvieron que “emigrar” al Ritual Stage a ver a D.Y.S., sorprendentemente, el único grupo actuando en esos momentos en todo el festival.

Sin embargo, el público no se movió del Main Stage esperando la actuación de Arch Enemy. Los suecos viven el mejor momento de su carrera con la presencia de la talentosa Alissa White-Gluz a la voz que brilló con luz propia durante la actuación. Con “War Eternal” ya dejaron claro que aquel iba a ser un concierto inolvidable, y lo siguieron demostrando con “We Will Rise”, “Avalanche” y “Nemesis”. Un concierto brutal que no dejó a nadie indiferente.

Mastodon, con su último disco recién estrenado, “Emperor of Sand”, pisaron por primera vez uno de los escenarios del Resurrection. Como es habitual en estos conciertos, circle pits, crowd-surfing,... no dejaron de repetirse. Desde el escenario nos llegaban los continuos riffs de Bill Kelliher que mantenían al público expectante. Entre otras sonaron “Sultan’s Curse”, “The Wolf Is Loose”, “Andromeda” y “Blood and Thunder”. No acabó de convencerme esta banda aunque musicalmente sonaban bien.

La ubicación del Ritual Stage era perfecta para poder recuperar fuerzas después de dar una vuelta por el área de restauración. Ya con un plato de comida y sentados pudimos observar a Undeclinable Ambuscade y al público volviéndose loco con ellos. Era el primer grupo Punk del día que podía ver y me hizo recordar que ya casi había llegado la hora de Rancid. No conocía este grupo pero resultaban ser bastante divertidos sobre el escenario y me quedé con ganas de prestarles más atención desde una posición más adelantada.

El siguiente grupo que tenía en mi lista eran los noruegos Taake, que a pesar de ser un gran grupo de Black Metal no acabó de llegarme su puesta en escena. Tenía muy buenas referencias sobre ellos y me esperaba otra cosa. Tampoco el sonido les ayudó en esta ocasión ya que se escucharon bastantes distorsiones. Espero volver a verlos y cambiar la impresión que me llevé de su actuación.

Era el momento que llevaba todo el día esperando, era hora de Punk! Rancid salían por fin al Main Stage después de que la organización llevara años intentando añadirlos a uno de sus carteles. Nuevamente desde lo alto de la zona Pandemonium teníamos una impresionante vista tanto del escenario como del público. La música de los californianos provocaba sus saltos sobre el ya inexistente césped y también en la zona Pandemonium. Tocaron un extenso setlist empezando por “Radio”, “Roots Radicals”, “Journey to the End of the East Bay” y sin olvidarse de “Old Friend”, “I wanna Riot”, “Olympia, WA”, “St. Mary”, “Time Bomb”, “Fall Back Down” y “Ruby Soho”.   Quien no se lo pasó bien durante su actuación fue porque no quiso.

Los noruegos Mayhem salieron al escenario con capas que les cubrían la cabeza y las caras pintadas. Auténtica presencia black para los que son considerados creadores del estilo Black Metal. Durante su concierto, o su misa negra porque a día de hoy sigo teniendo dudas, el sonido de los graves resultaba muy molesto en algunas ocasiones. No quiero ni pensar cómo acabarían la noche todos aquellos que estaban pegados a los altavoces y no llevaban tapones en los oídos. Por lo demás un gran concierto, un show muy visual que armonizaba muy bien con la música y que se compuso de los temas de su mítico trabajo “De Mysteriis Dom Sathanas” al completo. Un grupo imprescindible para todos los amantes del Black Metal.

Sabaton fue otro grupo que me sorprendió, realmente no esperaba que me gustaran tanto en directo. Su tanque en el escenario es ya un elemento habitual en los conciertos en grandes festivales. Con ellos continuó la fiesta del último día con un concierto de larga duración donde tuvieron cabida tanto los grandes éxitos de la banda como otros temas menos frecuentes en su repertorio. Una vez más pudimos ver cañones de fuego, lanzamiento de confeti y guirnaldas en las que el público se envolvió y llevó de recuerdo. “Ghost Division” fue la encargada de abrir su set lleno de buen Heavy Metal con contenido histórico-bélico a la que seguiría “The Art of War”. Uno de mis momentos favoritos fue con la animada “Swedish Pagans” en la que una inmensa multitud daba palmas al ritmo de la música. Tercer día de festival, o cuarto para los que habíamos asistido a la Warm-Up Party, y las ganas de botar seguían estando allí. Potente concierto que recordaré siempre.

Y, sin duda, la gran sorpresa del día y del festival fue Obituary. Sonaron de forma impecable en el Chaos Stage, el mismo que tantos problemas viene dando a lo largo de los años. Ellos fueron la banda encargada de cerrar el XII Resurrection Fest y todo el público coincidió en sus impresiones sobre el concierto. Estuvieron enormes sobre el escenario, un repertorio cuidado que conectó desde el primer momento con sus fans, con los que no los eran y con los que a partir de ahora lo serán.


Había llegado el final de esta edición y se juntaban las ganas de descansar con la tristeza de que lo bueno había llegado a su fin. Ahora tocaba esperar un largo año para volver a vivir esta inolvidable experiencia. La organización fue impecable en todo momento y no hubo nunca problemas en las entradas ni en las salidas. El Resurrection Fest crece año tras año y siempre será un orgullo para todos los gallegos haber visto crecer un festival hasta convertirse en uno de los mejores de la Península Ibérica, y todo ello sin perder su identidad Punk y Hardcore. Se han mantenido fieles a sus orígenes y se han adaptado sabiamente tanto a los nuevos estilos musicales emergentes como a los más clásicos dentro del Metal. Nos vemos de nuevo el año que viene!


Crónica: Noelia Alvariño
Fotografías: Pablo Gándara



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