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Foto: Difusión
¿Qué pasa si tomas una banda de death metal técnico, le pones una orquesta sinfónica detrás, y le pones una cantante lírica a hacer coros? Sinceramente, a muchos podría sonarle como la idea más estúpida que podría concebir un ser humano, digo, no podrían hacer una buena combinación… ¿o podrían?

Y es aquí cuando llegan los italianos de Fleshgod Apocalypse y te dan la paliza de tu vida, porque si, estos tipos tomaron un riesgo gigante al tratar de hacer calzar dos cosas que podrían parecer completamente opuestas, a simple vista, sin embargo, logran hacerlo de una manera tan genialmente concebida que llega a dar la impresión de que siempre debieron ir juntos.

Oye, pero, eso ya se hacía en el death melódico y en el black sinfónico…

Bueno, si, pero Fleshgod Apocalypse es una banda especial, a diferencia de la mayoría de las bandas de metal que toman influencia directa de la música clásica, Fleshgod Apocalypse lo hace sonar muchísimo más natural, no es una banda que adaptó la orquestación para sí, sino que fueron ellos quienes adoptaron esta estética y la hicieron suya, sin dejar de lado la brutalidad ni la velocidad características de sus raíces en ningún momento, sino que amoldándolas a un nuevo paradigma, cosa que a pesar de ser difícil, les dejó un lenguaje muchísimo más amplio sobre el cual trabajar, y a través del tiempo han logrado demostrar que pueden hacer uso y abuso de este lenguaje extendido como les plazca.



Dicho esto, quiero darme el tiempo (quizás el lujo) de hablar de su último trabajo de estudio, “King”, lanzado el año pasado. ¿Por qué? Pues porque es el álbum con el que la banda por fin logró sacarle el jugo por completo a su faceta de metal orquestal, que, si bien había alcanzado un peak con el “Agony”, llegó a nuevos límites con este nuevo lanzamiento.

Comencemos hablando de aspectos generales:
El artwork me pareció increíblemente acertado, tanto para la temática de las letras como para lo que quisieron mostrar musicalmente, esa pintura de un rey sentado en su trono resulta tan desconcertante como estética.

De las letras no hay demasiado que hablar, se basan en situaciones de la monarquía europea, tales como la obsesión con el dinero, la guerra, la persecución de la belleza por parte de las mujeres y la sífilis, de todas maneras, resulta algo refrescante de escuchar frente a todas las bandas de DM orientadas hacia la carnicería y la blasfemia (no me malentiendan, amo la carnicería y la blasfemia, pero a veces resulta necesario tomarse un descanso de ello sin escaparse tanto del género).

Entonces, comenzando con la revisión de esta joya, partimos con “March Royale”, una breve introducción a lo que es la carnicería que está por comenzar, y que desde el comienzo nos muestra el enfoque orquestal que tiene el álbum, para seguir con el apocalíptico comienzo de “In Aeternum”, que luego de un par de versos bastante característicos del estilo de Fleshgod Apocalypse” nos sorprende con un coro sorprendentemente pegajoso, todo dentro del marco de virtuosismo que estos italianos siempre saben entregar.

Continua “Healing Through War”, un track ligeramente más simple que el resto del disco, pero que no decepciona en absoluto, de todas maneras, no queda mucho que decir de este corte en específico, tiene un par de riffs bastante pegajosos y el final resulta glorioso.
Un solo de clavecín da comienzo al single más famoso que ha publicado la banda, que definitivamente logró pisotear en diversas plataformas a “The Violation”, “The Fool”. La verdad, al escucharla queda claro el por qué de esto, la introducción es absolutamente demoledora, y la orquesta va dela mano de la banda de una manera abismante. El coro es quizás lo más pegajoso que estos tipos han escrito desde el “Agony”, es rápida, y el solo de guitarra es bellísimo, en definitiva, es el plato fuerte del álbum.

Luego de esto, la banda se calma un poco, y se acerca al tema de la belleza con “Cold As Perfection”, donde por fin podemos escuchar la magnífica voz de Veronica Bordacchini, y, déjenme decirles que la transición su voz al solo de guitarra es simplemente magistral.
Llega “Mitra” y el sucio Death Metal se hace más presente que nunca, un mar de blast beats y harto tuca tuca que no dejarán a nadie insatisfecho, este tema incluso deja un saborcillo a los primeros trabajos de estudio de la banda (“Oracles”, cof cof). Para continuar con la voz de Veronica en “Paramour (Die Leidenschaft bringt Leiden)”, un pequeño interludio para lo que será el inicio de la demoledora “And The Vultures Behold”, track que tiene por todas partes el sello distintivo de la banda, de hecho, capta el estilo casi demasiado bien.

Y, como no, les tocó también hablar de dinero con “Gravity”, que trata el tema de la avaricia de una manera bastante particular, mientras el doble pedal de Francesco Paoli te martilla el cráneo. Para luego continuar la destrucción con “A Million Deaths”.

“Syphillis” es el siguiente tema de este destructivo trabajo, y, a pesar de lo bien recibido que fue por la gente, en lo personal lo encuentro un poco flojo, aunque quizás necesario, ya que deja un descanso de las clases que han venido dando durante todo el álbum, buena canción, aunque no me resulta tan agradable como el resto.

Termina el viaje con el tema homónimo del disco, “King”, una melancólica pieza de piano que dice adiós a un álbum realmente maravilloso. Un gran final para un gran disco.

Con esto concluye esta revisión que, si bien resultó ser un poco más extensa de lo que esperaba, es una extensión necesaria para hablar de un álbum del que no se puede hablar en pocas palabras sin quedarse corto. ¿Mi recomendación? Escúchenlo. Cuanto antes.

Reseña por Kurt Norenbergs

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