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Foto: difusión


Desde su disco Inferno, Marty Friedman ha regresado a las disqueras de su país natal y su reciente álbum volvió a las raíces del heavy metal, con toda la melodía que lo caracteriza a esta leyenda.



Sobre el tema Sorrow and Madness con el guitarrista de Black Veil Brides, Jinxx apoyando en los violines, Marty dice ser fanático de dicha banda junto a su baterista Chargeee.



Impresionar a sus fanáticos fue lo que se propuso y le eligió el instrumento de cuatro cuerdas, ni bien se enteró que lo dominaba. "Quería hacer algo a gran escala, algo muy diferente, algo muy distinto que nadie esperaría para hacer volar cabezas", explicó.



El tema es uno inesperado pero con toda esa energía que brilla del clásico Frobbiden City y esa melancolía de Namida de su álbum debut.



De la misma manera, compuso Pussy Ghost con Shiv Mehra. El guitarrista se apersonó para un concierto de Marty en Tokyo y tuvieron una buena charla.



"Defheaven tiene una rotación alta en mi iPhone, eso es bastante porque escucho mucha música japonesa", reveló. Así, con los horarios ajustados forjaron un sonio único y fresco alcanzando uno de los puntos más heavy en este disco.



Jorgen Munkeby, también había contribuido en el anterior disco y repite el plato. El tema del 2015, es más retorcido porque su saxofón reta a la guitarra de Marty Friedman armando toda una batalla campal.



Aunque, en este año, centrándose en los vocales del líder de Shining hacen un tema totalmente épico, totalmente glorioso que es más pegajoso que su antecesor del disco Inferno.



Hablando de sus temas solistas, Self Pollution es un tema perfecto para comenzar y calentar motores. Un riff copado con una pintura que dibuja Marty con notas perfectas y precisas hacen un regreso triunfal, con bastantes cambios anímicos.




Streetlight es una balada relajante, más parece idóneo para la playa, pero lo que sí es que es una canción alegrona, de esas que suben el ánimo y que concluyen de una manera asombrosa.



Un tema bastante enredado y nos hace recordar la época de oro de Marty Friedman es Whiteworm, en donde no solo demuestra su talento como violero, sino también la visión de cómo compone un tema.



El veredicto de este álbum es que tiene sonidos complejos y a la vez simples, temas alegres y tristes, pero todo con la esencia de un guitarrista, que a pesar de serlo, odia  que lo encajen con el término shredder. (Descubre por qué haciendo clic acá)





Por último, tomando sus palabras, "lo único que importa es únicamente la música, es al final lo que uno siente al respecto. Wall of Sound es de lejos, el álbum que pude disfrutar más en esta vida. Fundirá sus cabezas como su primer viaje con el LCD".



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