Foto: difusión

Hubo un silencio de 5 años desde el God Hate us all, Dave Lombardo regresaba con todo a Slayer desde su salida en 1990. Por un lado, Jeff Hanneman quería que regrese, pero Kerry King no. Después de un ensayo se dio cuenta que estaba equivocado y quedó abrumado de que no había perdido la técnica, si no que había mejorado.


Así, las expectativas del disco estaban totalmente altas, no solamente para los fanáticos. Tom Araya y compañía, como siempre quisieron ser polémicos y metieron todas sus fichas en la letras.


La crítica estuvo bastante dispersa. Rolling Stone lamentó que Tom Araya a sus 45 años, siga con letras antireligiosas.


Además, por una simple queja de un religioso hindú a la policía y la EMI prometió destruir todas las copias en dicho país.


Araya trató el punto de vista de un terrorista suicida del  de Septiembre en el tema Jihad y esperó que tuviera una fuerte repercusión en EEUU. Esto no sucedió así ya que la sociedad en general lo tomó como "Slayer siendo Slayer".


Así que realmente las letras no tuvieron el impacto deseado y planteado una vez, pero fueron galardonados por 2 años conscutivos por los premios Grammy a la mejor interpretación metal con Eyes of the insane y Final Six.


Este último tema solo fue incluido en el digipack, ya que el chileno tuvo que ser intervenir quirúrgicamente y salió a la venta el año siguiente.


En sí las canciones no son las más resaltantes de la carrera de la banda; sin embargo, recomendamos una dosis de Catalyst, Jihad, Consfearacy o Cult ya que es "Slayer siendo Slayer".

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