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Foto: difusión

Con Too Fast for Love, Mötley Crüe se anunciaba ante el mundo, como un monstruo del rock ' n roll y también del glam, pero tenían mucho más hambre y ambición. Su agresividad iba a llegar al tope, a la par de su éxito mundial con Shout at the Devil, dos años después en 1983.



Los Mötley eran cuatro sujetos con ropa de cuero muy a lo Judas Priest, pero con unos toques de maquillaje como Hanoi Rocks y no terminaban de encajar en el movimiento principal del heavy metal como Iron Maiden o Metallica.

De todas maneras, el pentagrama y el diablo estaban en su imagen. “Algunas personas decían que éramos satánicos y estábamos molestos. Solo queríamos que la atención de todo el planeta y dispuestos a hacer lo que fuera necesario para el estrellato. No había furia, simplemente nos divertíamos”, explicó Vince Neil de esta época.



En 1981, sacaron su álbum debut Too Fast Love, con Leathür Records, sello independiente que les pertenecía. Al año siguiente, habían reunido el dinero suficiente para cubrirse los gastos y regrabar su disco con Elektra records.

Llegó su tiempo en 1983, ya estaban listos con bastante ansia, para un segundo disco y Elektra fue su aliado ideal. Ellos tenían la misma visión que los Mötley, los querían convertir en estrellas de rock de talla mundial y con el pecho inflado anunciaban que habían arrestado a la banda por estar con su traje de tachuelas afiladas, libremente por el aeropuerto.

Además, el disco se anunciaba con bombos y platillos, el punto más álgido fue cuando tocaron con Van Halen y Scorpions a finales de mayo de 1983. "Solo eramos unos niños, ese disco no debía salir aún y de pronto habían 300 mil personas gritando para nosotros", recordó Vince, quien solo tenía 22 en ese momento.

"De tocar en clubes pasamos a algo mayor en cuestión de instantes, estábamos en el mismo escenario que los grandes, no lo podíamos creer", comentaba sin poder asimilarlo todo hasta ahora.

Terminaron el disco en julio de ese mismo año y su lanzamiento fue en septiembre y los jóvenes de ese entonces no tardaron en identificarse con el mensaje de rebeldía que daban los Mötley. En solo dos meses, ya tenía 200 mil copias vendidas y escaló al puesto 17 del Billboard. Esto les valió una gira con Ozzy Osbourne, en donde estuvieron 3 meses juntos en EEUU.

Con este disco, Mötley sellaba y enterraba su época heavy, pero estaba lo suficientemente armado para sobrevivir en el mundo salvaje del metal. La historia ya estaba todo escrito y tenían a su merced una vida glamorosa siendo solo unos chiquillos de veintitantos.



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