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PH: Juanjo Diamond
El martes 28 de agosto fue testigo de una nueva presentación de los suecos Dark Tranquillity en Buenos Aires, debutando en el Teatro Vorterix, mientras en los alrededores del recinto de Lacroze y Álvarez Thomas se experimentaba un frío intenso que se fue haciendo más fuerte con el paso de la noche.

Apneuma abrió el fuego del evento. Gran entusiasmo mostrado por estos death metaleros arriba del escenario, que hicieron un repaso de su discografía, con canciones como “Heartmageddon” y “New World Dissolution”, y se ganaron un par de aplausos de parte del poco menos de centenar de presentes que habían llegado temprano a Vorterix.

El segundo set telonero vino de la mano de Soulless Faith. Estos uruguayos vienen de tocar en el Wacken Open Air, y su disco debut, No Life Till Death, los puso como una de las grandes promesas a futuro. Canciones como “Inner Violence” y “Invertebrated Post Domination” fueron buena muestra del melodeath de exportación que esta banda de Montevideo ha logrado desarrollar y el hecho de que tocaran a oscuras y usando los juegos de luces, fue algo para destacar junto a la habilidad del cantante Claudio Risso para alentar al público.

Ya la gente se iba amontonando en el círculo central del campo de Vorterix, aunque uno igual podía moverse sin problemas por los alrededores y, a diferencia de experiencias anteriores como la de Sonata Arctica, la parte superior apenas tenía un par de personas, más que nada fotógrafos. Entre el público, además de las remeras de la banda principal, se podía ver un gran espectro de grupos representados: desde las típicas de Hermética, Megadeth y Metallica, pasando por Dream Theater, Darkthrone, Death, Judas Priest y hasta una de Kapanga.

A las 21:07, Dark Tranquillity apareció en el escenario y la audiencia estalló en los típicos aplausos y gritos, que se intensificaron todavía más cuando el cantante Mikael Stanne se sumó a lo último. Cuando comenzó la presentación, con un buen porcentaje de la audiencia saltando al ritmo de la seguidilla inicial de canciones de Atoma, el nuevo disco por el que están girando, conformada por “Force of Hand”, “The Lesser Faith” y el tema título, con Stanne moviéndose por todo el escenario y sus compañeros de banda adoptando un perfil más bajo.

Stanne se tomó un momento para agradecer a la gente que había ido (recurso repetido, pero siempre efectivo) y pasó a anunciar el primer tema “viejo” de la noche. Las comillas vienen a que “The Science of Noise” de Construct, del 2013, pero es sólo un detalle, y la gente no sólo hizo “pogo” sino que coreó el riff inicial como si fuera un clásico de toda la vida. Mientras tanto, en la pantalla del escenario se podían ver videos para cada una de las canciones, con las letras e imágenes relacionadas a ellas.

Lo que vino después fue por los carriles esperados: temas nuevos intercalados entre otros más viejos, un sonido que se fue acomodando poco a poco y una audiencia que coreaba cada riff y cada estribillo. Es así que pasaron, entre otras, "Terminus (Where Death Is Most Alive)" (con la gente coreando el nombre del bajista Anders Iwers), "The Silence In Between" (que Stanne definió al público como “lo contrario a ustedes”), "White Noise/Black Silence" y "Final Resistance", con Stanne presentando a los músicos uno por uno, incluyendo a los guitarristas Christopher Amott y Johan Reinholdz, que ocuparon ese lugar temporalmente luego de la salida del histórico Martin Henriksson y el descanso que se tomó Niklas Sundin por compromisos familiares.

Luego de cerrar con “ThereIn”, todos los músicos se retiraron del escenario, pero la gente comenzó a cantar el canto de “olé olé olé”, y fue así que la banda sueca volvió a salir al escenario, dando inicio a los bises. “State of Trust”, “Through Smudged Lenses” y la final “Misery’s Crown” cerraron la cuarta presentación del grupo de Gotemburgo en Argentina. Incluso con los agradecimientos finales ya dados y el telón cerrado, Mikael Stanne se quedó arriba del escenario mientras la gente coreaba su nombre con la pronunciación inglesa (mái-quel) en vez de la sueca (mí-ca-el), aunque al cantante no parecía importarle mientras bajaba al campo para sacarse fotos con la gente.

La nueva visita de Dark Tranquillity no dejó muchas sorpresas, sino que fue más una confirmación de los trucos que un grupo va acumulando a lo largo de más de 20 años de carrera. ¿Objeciones? No hubiera estado mal meter algún tema más de los noventas, más allá de “ThereIn” de Projector, y el sonido tardó más de lo usual en acomodarse, aunque su discografía posterior tiene composiciones de sobra como para sostener un recital de 20 canciones y más de hora y media como este. Más allá de todo la banda demostró que, con cambios de formación y de modas, todavía le queda nafta para mucho más.




Crónica: Martin Cirillo
Fotografías: Juanjo Diamond

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