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Desde esta parte del mundo es extraño aún poder ver bandas de oriente presentarse acá, pero desde hace unos años dichas agrupaciones van en un alza constante y cada vez vienen más.

Versailles se veía como una idea lejana, pero gracias a Chargola Pro el sueño se concreto para cientos de fans que llegaron desde temprano para una jornada que prometía ser inolvidable. Además, la fiesta no sólo la trajeron los japoneses, sino que también sus fans, con grandes vestuarios, peinados y regalos para ellos.
Con un hermetismo y misticismo pocas veces visto en este estilo, Jorge Hurtado, productor a cargo, anuncia que no podemos usar celulares en el show para mantener esta línea, quedando sólo las palabras de quienes presenciamos el show.
Desde su inicio Versailles es algo que simplemente te atrapa, con su presentación uno a uno en la cual todos tienen un pequeño momento con los fans, pero desde que “Aristocrat’s  Symphony” es que todo se desata. Con todos saltando la velocidad del speed metal se adueña del Teatro Teletón y mantiene saltando a los fans, quienes guiados por Kamijo acompañaron cantando y y con los brazos en alto.
Shout & Bite” permitió que los músicos pudieran colaborar en las voces con Kamijo, desatando ovaciones y gritos con cada uno de ellos participando. Las ansias por ver de nuevo a los japoneses se hacen notar y el público reacciona ante cada canción, donde “Zombie” fue otra de las que permitió la euforia de los fanáticos. Pese a unos problemas técnicos de Hizaki con la guitarra, la banda sortea todo obstáculo, continuando con un show impecable desde el inicio.
Pese a que son una banda que abusa del Backing Track del teclado, cosa que puede ser peligrosa a la hora de tocar en vivo, la impresionante coordinación y sincronía de la banda hace que esto se vuelva una habilidad más de ellos, permitiendo que himnos como “Vampire” y “After Cloudia” suenen casi como si tuvieran al tecladista en vivo.
Inheritance” y “Lineage” continúan esta sorprende performance de los nipones en el suelo chileno, pero todo se viene abajo cuando el riff de “Philia” entra en acción, haciendo que todo el recinto estalle en headbang, saltos y fans cantando, pese a no saber del todo japonés.
Así continua el show con los fans más que alegres y que tiene una solida tripleta final con “Ascendead Master”, “God Palace –Method of Inheritance-“  y la esperada y coreada “MASQUERADE”. Una primera parte solida de un sorprendente espectáculo, que detallaremos más abajo, pero que sin duda dejo con ganas de más.
Luego de dejarse esperar un rato, los músicos regresa donde se permiten hablar un poco con los fans, siendo Teru el más entusiasmado por dichos momentos, donde no oculto su alegría de estar en Chile. “The Red Carpet Day” retomo el espectáculo en el ansiado encoré.
Finalmente, el cierre se da de forma magistral y cercana, primero con la balada “Symphatia” y que permitió a todos los integrates recordar al fallecido Jasmine You, a quien se le presentó incluso al cierre, y culminando todo con “The Revenant Choir”.
Para concluir esta crónica hay muchos elementos a tener en consideración, debido a que un espectáculo de este calibre deja mucho que opinar, debido a su novedad y necesidad.
Primero, hay que abrirse a nuevas bandas, si bien Versailles tiene trayectoria, su estilo es único y realmente maravilla en el escenario trayendo un presentación mágica y bella, dos adjetivos que se usan poco en el metal, pero la coordinación lograda por los músicos, sus vestuarios y las coreografias que realizaban con sus capas es algo simplemente fenomenal.
Destacar de igual forma al público y su tolerancia, fue una mezcla curiosa donde veíamos tanto metaleros con poleras de Amon Amarth hasta vestuarios dignos de cosplay, sin embargo pese a que eran distintos y con mucha diferencia etaria, el respeto fue sorprendente y todo debido a un factor, la música.
Versailles es un show como pocos que se han visto en Chile, y en esta su tercera visita, no es menor. Para quien vaya por primera o por tercera vez la sensación es la misma, “Que buen show” y eso vale toda la espera que estos japoneses tuvieron para volver a nuestro país. Ojalá llegue más metal oriental al continente y ojalá tengamos más música de Versailles para deleitarnos.

Crónica por Felipe Pino Guerrero
Fotografía de Sergio "Wakko" Parra




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