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Foto: difusión

Kerry King nace un junio de 1964, en plena guerra fría, también el año en la que se estrenó las caricaturas de Mafalda.


Menor de tres hermanos, siempre fue el engreído de la familia. Su padre se preocupaba por sus hobbies o actividades extracurriculares. Le dieron dos opciones el karate y la guitarra.

"No me gustaba la idea que me patearan el trasero todos los días, así que escogí la guitarra porque me pareció asombroso", declaró Kerry.

Al mismo tiempo, a los 13 años, el oriundo de California, descubría a las chicas. Sus notas bajaron considerablemente en el primer semestre sacó de calificación A y en el segundo B.

"Era un niño inteligente, me acuerdo que en el colegio gané un concurso de matemáticas, pero una vez que pones a las mujeres en la ecuación, la escuela se fue por la gran puerta trasera", bromeó.

El mismo guitarrista reconoce que fue una buena idea no pensar en qué estudiar luego, en la universidad, porque estuvo consciente que iba a fallar miserablemente.

Se había decidido dedicarse a la guitarra, pronto descubriría la música pesada como Judas Priest y sobre todo fue un fanático acérrimo de Van Halen. Dice que lo vio unas 6 veces en el periodo de sus tres primeros discos.

Su profesor de música tenía una banda con un bajista chileno, de nombre Tom. Ese grupo no duró mucho, por lo que Kerry lo invitó a formar parte de su proyecto. Vivían solo a unas cuadras, "ahí empezó todo".


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