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King Diamond llevó al metal a un extremo donde lo lírico y lo teatral se encuentran en una perfecta y ambiciosa mezcla, donde el terror se lleva al punto cúspide de lo que este gran músico puede ofrecer.

Dentro de las varias historias que King tiene para contar, probablemente, "Abigail" sea la más potente y significativa (Por algo también le dedica el tour exclusivamente a este concierto). Es por esto que para quienes no sepan aún, aquí está toda la historia de "Abigail".
Estamos en el entierro de Abigail LaFey, quien nació muerta el 7 de Julio de 1777.

“Abigail debe ser clavada a su ataúd con 7 clavos de plata, uno en cada brazo, mano y rodilla, y el último ha de ser clavado a través de su boca para que nunca más regrese a hacer el mal”.

Verano de 1845, llovía.

El carruaje que llevaba a Jonathan LaFey y Miriam Natias a reclamar como herencia una mansión, pasaba junto a un oscuro cruce de caminos donde la hierba no crecía, por donde aquella noche corrían 7 jinetes negros. 

Uno de los jinetes sale de su oscuro escondite dispuesto a interceptar la carroza.

“Sabemos que vienen a heredar lo que es suyo. Tomen nuestro consejo y vuelvan por donde vinieron ahora mismo. Si se niegan, 18 se volverán 9”, dijo el misterioso jinete a la pareja.

Jonathan rio burlescamente y le dijo al hombre: “¡Sal de mi camino, no te creo una sola palabra!”.

“Algún día necesitarán nuestra ayuda, amigo mío.”, dijo el jinete mientras el resto de ellos desaparecía en la noche. “18 serán 9”, esa frase quedó dando vueltas en la mente de Jonathan.

Un camino sin luz, donde entre la oscuridad sólo se podía divisar una ominosa mansión, donde las sombras del portón parecían estar vivas. Todo dentro de la casa estaba en su lugar, excepto por lo que se habían llevado las ratas y el polvo acumulado a través de los años.

Armados sólo con velas y sus ojos, peleaban con la oscuridad omnipresente, hasta que cada cuarto estuviera iluminado. La casa comenzó a respirar como si estuviera viva. Estuvieron despiertos hasta que la última vela se apagó, y fueron a dormir. Soñaron y soñaron, ellos no sabían de la sombra, esa sombra en la muralla que estaba viva.

A la noche siguiente, mientras Miriam dormía como una roca, la cara de Jonathan palideció. El cuarto estaba completamente frío, pero la chimenea estaba encendida. El fantasma de la familia había vuelto.

“No temas, amigo, soy el Conde De LaFey, permíteme llevarte abajo, a la cripta donde Abigail está enterrada.”, dijo el fantasma.

Y así lo hizo Jonathan.

“Cuidado con las escalares, podrías resbalar y caer fácilmente y romperte el cuello”, advirtió el fantasma, quien soltó una tenebrosa carcajada tras decir la palabra “cuello”.

Una vez en la cripta, Jonathan miró dentro de la oscura bóveda que había dentro, sólo para encontrarse con el sarcófago de un infante, Abigail, quien llevaba años ahí luego de haber nacido muerta.

-“El espíritu de Abigail está dentro de tu esposa, y hay sólo una forma de detener el renacer del mal”, dijo el Conde.

“-Debes tomar su vida ahora mismo.”

7 de Julio, 1777.

El Conde De LaFey acababa de descubrir la infidelidad de su esposa, y que el hijo que esperaban era de otro hombre.

“Ningún bastardo heredará lo que es mío.”, pensó el Conde, lidiando con la ira ciega y la desesperación que le dejó su descubrimiento.

Y así fue.

El Conde empujó por las escaleras a su querida esposa, quien al caer se fracturó el cuello, el embrión salió, madre e hija murieron en el acto. El Conde quemó el cuerpo de su cónyuge y le dio un nombre al bebe muerto:

-“Descansa en vergüenza, Abigail.”

De pronto, se obsesionó con una idea. Quería momificar a la bebé. Quería preservarla en el tiempo para la posteridad.

Y así lo hizo.

1845.

Nadie estaba en la iglesia, pero la campana sonaba, las flores comenzaron a morir de la nada, sin razón alguna, dentro de la mansión el aire tenía un irrespirable olor a putrefacción. La voz de Jonathan retumbó en las paredes de la mansión.

“¡Miriam, mira, se mueve!”, dijo Jonathan mientras apuntaba a una cuna que se mecía por sí sola en el aire.

La mañana siguiente, mientras la neblina era devorada por el sol, el estómago de Miriam comenzó a crecer y crecer con las horas. Jonathan, entre lágrimas, pensó “18 ahora son 9, el fantasma decía la verdad”. LaFey dentro de su desesperación volvió a mecer la cuna, cuando de pronto su esposa gritó: “Daré a luz a tu hijo, amor mío”.

Estaba poseída, y él lo sabía.

Hablando en lenguas, Miriam fue comida viva desde adentro, y de nuevo dijo: “Daré a luz a tu hijo, amor mío”.

-“Abigail, sé que estás controlando su mente, y sé que eres tu quien habla a través de ella”, dijo Jonathan.

“Estoy viva, dentro de tu esposa, Miriam está muerta, yo soy su mente ahora”, dijo Abigail.
“Abigail, ¿crees que no sé lo que has hecho?, buscaré a un sacerdote, ¡Él sabrá cómo recuperar su alma!”, respondió Jonathan.

De pronto, Miriam volvió en sí por un momento y le dijo a Jonathan “Oh, Jonathan, nuestro tiempo se acabó. Recuerda las escaleras, es la única manera”. Jonathan asintió y accedió a bajar a la cripta con Miriam.

Y así, parados frente a la temible escalera de la cripta, Miriam estaba tranquila, Jonathan asustado. Mirando la oscuridad, Jonathan volteó un segundo, y ahí estaba ella, como un fantasma. Lo empujó con fuerza y cayó hasta el final de las lúgubres escaleras.

“Por fin estamos solas, Miriam”, dijo Abigail.

El segundo nacimiento de Abigail estaba por ocurrir, la luna no brilló esa noche, estaba aún más oscuro que antes y el alma de Miriam gritaba de dolor mientras recordaba el lluvioso día de su llegada.

El dolor del parto fue tan horrible que Miriam murió dando a luz, lo último que vio fue un par de ojos amarillos. Dicen que aún puedes escuchar sus gritos si bajas las escaleras durante el mes de Julio.

A la mañana siguiente, los siete jinetes llegaron antes del amanecer, y horrorizados encontraron el cadáver de Miriam siendo devorado por la pequeña Abigail. Así que tomaron a la bebé para llevarla a su ceremonia final, en su pequeño sarcófago con siete clavos de plata.

Por Kurt Norembergs


King Diamond en Santiago Gets Louder!

Este evento se realizará el 29 de octubre en el Movistar Arena desde las 14:00hrs. Las entradas ya están disponibles a través del sistema Puntoticket.




 Sector
Precio
Cargo
Precio Final
Tribuna
 $22.000
 $2.700
 $24.700
Platea Alta Preventa 1
 $28.000
 $3.400
 $31.400
Platea Alta preventa 2
 $30.000
 $3.600
 $33.600
Platea Alta
 $32.000
 $3.900
 $35.900
Cancha General Preventa 1
 $35.000
 $4.200
 $39.200
Cancha General Preventa 2
 $40.000
 $4.800
 $44.800
Cancha General
 $45.000
 $5.400
 $50.400
Platea Baja Preventa 1
 $48.000
 $5.800
 $53.800
Platea Baja Preventa 2
 $54.000
 $6.500
 $60.500
Platea Baja
 $60.000
 $7.200
 $67.200


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