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Foto: Dedé Moreira



Una perturbadora melodía daba inicio al concierto de Sepultura en la capital de Perú. Dos canciones de la nueva producción de los de Brasil pasaban muy violentamente: "I am the Enemy" y "Phantom Self". El elemento nuevo no dejaba de brillar en este primer tramo. Habían añadido a su repertorio instrumentos sinfónicos que se asocian maravillosamente con la brutalidad.


Let´s go!", animaba el vocalista Derrick Green al público para que suene Kairos, canción que fue criticado en su momento pero hoy hizo retumbar Lima. El mismo vocalista se convertía en otro baterista más para añadirle más ritmo.

Sepultura vuelve a sus mejores épocas con "Desperate Cry", intensifica los ánimos de los metalheads y el pogo se hace más feroz.

"¿How is every fucking doing?", preguntó Derrick, quien además anunció el nuevo disco "Machine Messiah". "Vamos, let´s do this" dice para empezar con el tema homónimo que despliega unos luces extraordinarios de todas las intensidad para esta casi balada que va de menos a más. Enfría al público pero a la vez los engancha con unos gritos impecables.

Era el turno que hable Andreas Kisser con un español perfecto. "¿Qué tal Lima, Perú? Muy contento de estar aquí. Vamos a tocar del nuevo álbum, pero también el viejo Sepultura". Mientras todos aplaudían, a su lado Derrick decía: "sí, claro", como si entendiese todo. Sonaba "Inner Self" para recordar viejos tiempos, todo una brutalidad de 1998 que sigue descontrolando a los fanáticos hasta ahora.

Con la misma intensidad y con una batería intensa llegaba "Sworn Oath" del último álbum con una batería intensa. Regresa lo sinfónico que caracteriza a esta evolución que experimentan los brasileños. Un despliegue magnífico de luces se manifiesta, mientras que con cada golpe de batería de Eloy Casagrande cambiaba el color y la intensidad.

Luego le seguía un instrumental exquisito llamado "Iceberg dances" , en donde derrochan todo el talento mostrando su lado artístico. Andreas hace un solo de flamenco con la guitarra acústica, para luego emularlo con la eléctrica. Sí, solo trajo la acústica para solo un fragmento de 30 segundos.

La intensidad volvía con "Choke" del primer disco de Sepultura con Derrick Green en los vocales. Paulo Jr. se luce como bajista en un tema bastante místico.

"Dialog" continuó con la misma brutal y a pesar de que no sea una melodía familiar Derrick se luce con unos guturales de lujo.

"¿Están bien?", preguntó el vocalista americano quien introducía "Resistant Parasite", recién estrenado este año con bastante groove y nos hace recordar épocas del Chaos A.D. Así venía un tema de dicho disco, Biotech is Godzilla que vibraba al público al mejor estilo hardcore.

La artillería pesada la desplegaban con Territory. No faltó el famoso "un, dois, tres va" para que simplemente los espectadores armaran un violento pogo.

Eloy, con las baterías características de "Refuse/Resist" hacía un llamado de guerra en Lima. Comenzó la tanda de las clásicas y destruían a todos los fanáticos con "Arise".

"Vamos a tocar unas old school", decía la banda mientras que Andreas tocaba unos riffs muy antiguos. Derrick solo decía "oh shit", hasta que se decidieron tocar "Troops of Doms" que no hizo más que detonar una bomba en Lima.

Un intermedio venía para finalizar con este recital. Andreas agradecía a los limeños diciendo "es un placer de volver siempre a Perú. Esto va dedicado a todos aquellos que tienen tatuado la "S" de Sepultura". Under my skin retumbaba y esos ritmos hacían bailar hasta al gran Derrick.

"Limaaaa quiero que pierdan la cabeza", gritó el vocalista para dar el golpe final con Roots. La identidad Latinoamericana se hacía presente en medio de la violenta despedida.


Finalmente sonaba una canción rara de pop. Es "You Make My Dreams" de Daryl Hall & John Oates. No faltó la respectiva foto con los fanáticos y Sepultura se retiraba del escenario. Hoy demostraron ser un cuarteto con un excelente trabajo en equipo y a pesar que no son los miembros originales demostraron un verdadero concierto sin perder la brutalidad que tanto los caracterizó por todos estos 33 años.

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