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El pasado martes 10 de octubre fue un día especial para buena parte de los argentinos. La enorme mayoría estaba pegada a la pantalla de algún televisor, esperando a ver si se daban los resultados indicados, determinados a partir de cálculos dignos de una misión de la NASA, para que Argentina pudiera siquiera quedar para el repechaje en su encuentro contra Ecuador, en vías al mundial de Rusia 2018. Y para otro grupo de gente, en un número mucho menor pero no por eso menos respetable, las expectativas estaban puestas en el gran evento del punk rock que se iba a dar en Uniclub.
Promocionada ante todo como una gira, We Are One bien podría también verse como un festival con todas las letras: con cinco bandas internacionales y tres nacionales, superaba en cantidad de grupos a otros eventos que sí se promocionan como tales, como el próximo Monsters of Rock de Argentina. Pero teniendo tal cantidad de grupos en un solo escenario, desarrollándose en un día laborable y con la lluvia que caía sobre Buenos Aires, se iba a hacer complicado que el recital juntara gente desde el comienzo.

Con esto en mente, no sorprendió que cuando los iniciales Fuiste Mi Héroe salieran al escenario hacia las 17.00hs. y el recinto de Guardia Vieja 3360 tuviera más gente arriba del escenario que abajo. Pero este quinteto de Longchamps, formado por varios ex miembros de Jordan, no se achicó ante esta desproporción de gente ya que uno podía verlos moviéndose y comportándose como si estuvieran tocando ante un recinto repleto. Próximos a sacar su álbum debut, pero ya con un par de videos editados, Fuiste Mi Héroe aprovecharon un sonido claro y balanceado desde el inicio, que pudo o no haber sido logrado por la poca cantidad de gente, para desplegar sus canciones en un punto medio entre el metalcore, el post hardcore y el emo que la banda bautizó “heartcore”. Composiciones como “Momento de Orientación”, con su comienzo calmo que lleva hasta un clímax explosivo, y el hardcore más crudo de “Julio 31”, mostraron a una banda que logra moverse con soltura e identidad dentro de un estilo muchas veces acusado de repetitivo. Y ya que hablamos de sus movimientos arriba del escenario, ser tanta gente moviéndose por el acotado espacio de Uniclub terminó pasándoles factura cuando el cantante Adrio trastabilló con uno de los cables cerca del final. Se recuperó inmediatamente y el grupo pudo terminar su presentación con una nota alta, ante un público que ya comenzaba a acumularse y corregir la proporción audiencia/músicos.

Quince minutos después y con su saludo discreto, la gente de Murallas dio comienzo a su set. La banda comenzó con un par de falencias vocales, que se fueron resolviendo con el correr de los minutos, además de compensar todo con una gran energía. Con canciones como “Días Grises” y demás de su debut Adeptos, Murallas se mostró aceitado en su acercamiento al post hardcore. La presentación se hizo un tanto corta al momento en que el grupo finalizó y por los parlantes comenzó a sonar “The Killing Moon” de Echo and the Bunnymen.

La tercera y última presentación nacional vino de la mano de Asphix. Luego de las propuestas más cercanas al metalcore de Fuiste Mi Héroe y Murallas, el punk melódico californiano de estos veteranos de la escena rosarina marcó el tono que tendría el resto del recital. Con la participación del trompetista Brato, que le dio un toque personal a las canciones del grupo, tocaron tanto canciones de su discografía de más de 20 años (con temas como “Chocolate Bars”, “Deny” y “Premonitions”), como a presentar Lobster, su nuevo álbum, con “Horse”. Incluso con algunos problemas que se suscitaron a lo largo del set, como cuando el bajista Carlo Font tuvo que cantar con el micrófono a la altura del estómago cuando este se le deslizó o también en un par de ocasiones en las que se chocaron por el pequeño tamaño del escenario. Asphix demostró tener un repertorio y una entrega más que fuertes como para sobrellevar cualquier obstáculo.

Luego repartirse las listas de temas entre ellos y pedirle al público, que se estaba acumulando en la parte de atrás de Uniclub, que se acercaran para cubrir el hueco que se había formado frente al escenario, los australianos The Decline dieron comienzo a la sección internacional de We Are One. Más allá de ciertas dificultades al momento de expresarse en palabras (entre los intentos de hablar en español y el cerrado acento del grupo), el entusiasmo del punk skater del grupo derribó cualquier barrera idiomática, con canciones como “$hit Yeah!!” y “I Don’t Believe” ganándose el aplauso de los presentes. Después de cerrar su presentación con “Showertime In The Slammer”, la banda se quedó hablando con algunas personas del público, muchas de las cuales los habían escuchado por primera vez.

Iniciando su set con la explosiva “Spoons, Gats, (White Collar) Prison Tats”, The Fullblast dieron inicio a su primera visita a la Argentina. Formados en el año 2000 y separados en 2006 después de tres álbumes, estos oriundos de los suburbios canadienses de Ontario se reunieron nuevamente en 2012. Con un par de fans en el público, la banda tocó tanto clásicos como “Why Does Banana Get Shotgun?” (muy pedida por el público), “Radio” y “All I Need Is A Jetpack And Roller Skates”, junto a canciones nuevas como “Shame”, “Adore” y “Redemption”, que tuvo algunos de los primeros pogos de la noche. Durante “All I Need...”, el cantante Ian St. Anger bajó al campo a cantar junto a la gente, marcando una presentación más que destacada. La banda mencionó que éste era el recital más al sur que habían hecho en sus vidas, a excepción del bajista Brian “Bripolar” Robinson, quien había tocado en el Teatro Flores en 2012 como integrante de A Wilhelm Scream, junto a Alkaline Trio.

Después de solucionar un problema con el retorno del cantante y guitarrista Gunner McGrath, Much The Same siguieron con la fiesta del punk. Reunidos en 2015 después de ocho años de separación y en vías de sacar nuevo álbum, la banda estadounidense fue recibida de manera eufórica por la gente, que en “The Greatest Betrayal” se subió al escenario para cantar y en “Stitches” coreó el solo. La nueva “Snake In The Garden” fue dedicada al guitarrista Dan O’Gorman, quien la compuso, pero no pudo participar de la gira por haber sido diagnosticado con cáncer, por lo que tuvo que ser reemplazado por John Feliciano. Otro momento interesante vino de parte de McGrath, quien había dicho que no le interesaban mucho los deportes, pero dio la primera referencia al partido de Argentina y Ecuador. Durante una de las canciones, la gente subió a uno de los camarógrafos junto a todo su equipo, al escenario. Luego de terminar, algunos se acercaron al bajista Franky Tsoukalas, quien estaba guardando su instrumento para pedirle que le avisara al público que Argentina iba 2 a 1 con Ecuador.

Ignite era una de las bandas que aparecía con letra más grande en el póster, y con mucha razón: el grupo californiano se ha hecho de una buena base de fans en sus 25 años de carrera. Y aunque arrancaron con un par de problemas, con una guitarra que apenas se escuchaba, a la gente no le importó en lo más mínimo y vibró al ritmo de cada uno de sus hits. El cantante Zoli Téglás tiene mucho de qué hablar, considerando todas las causas sociales en las que está involucrado: puede que a algunos les guste más escuchar todos los temas seguidos, pero escuchar sus pensamientos entre canción y canción, ya sea cuando habla sobre el conflicto entre Corea del Norte y Estados Unidos antes de “My Judgment Day” o cuando dedica “Man Against Man”, su versión de la canción de No For An Answer, a las bandas hardcore de la costa este de Estados Unidos, siempre agrega mucho a la experiencia. También mencionó la cantidad de estafas que se viven en los recitales en Sudamérica, que hacen que las bandas no quieran venir a tocar por acá y agradeció a los productores por haberles pagado el mismo día del inicio de la gira. Después siguieron “Live For Better Days” y el cover de “Sunday Bloody Sunday” de U2, finalizando su presentación poco después.

Mientras comenzaba a sonar de fondo una seguidilla ecléctica de Turbonegro, 2 Minutos y Christian Death, y se podían escuchar las frases de alegría de la gente al enterarse que la Selección había ganado 3 a 1 y se había metido directo al Mundial. Bien puede haber sido esa alegría la que provocó que la presentación de Face To Face fuera la locura hecha recital. No importó que por momentos la voz de Trever Keith no pudiera escucharse o que la guitarra Dennis Hill tuviera un par de problemas de cables, porque con canciones como “You’ve Done Nothing” y “Disconnected” lo de estos californianos fue una auténtica fiesta. Los encargados de la seguridad se cansaron de bajar gente del escenario y el hecho de que muchos fueran invitados por la misma banda para cantar no ayudó a su tarea. Todas las canciones fueron cantadas por los presentes, vieja o nueva, como si fuera su clásico de cancha favorita y los pogos que se armaron dejaron a más de uno con dolores de recuerdo. Una remera voló al escenario y Hill la tomó y mostró al público que era de la Selección. Y aunque más de una vez no hubiera estado de más un poco de cuidado, con las patadas que daban los que se subían al escenario o el par de veces que se tiraron abajo los micrófonos, la verdad es que nadie quedó arrepentido ni insatisfecho cuando Face To Face le dio punto final al evento.

Hay debates que se dan siempre con este tipo de bandas, como “¿qué tanto de ‘punk’ en el ‘pop punk’?”, y “¿puede ser ser ‘pop’ el ‘punk’?”. Viendo a algunos preguntar de quién eran las zapatillas que habían quedado en el sector frente a la valla, esos debates pueden quedar de lado, aunque sea por un rato. Porque esta gente sale de Uniclub con el recuerdo imborrable de lo que fue una fiesta, y eso es lo que más les importa, ante todo.

Crónica por: Martin Cirillo


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