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A las 19.30 puntuales, el telón del teatro Vorterix se abrió para dar inicio a la presentación de Cloud Of Shadows, los primeros teloneros de la noche. La banda de Quilmes dio 35 minutos de buen metalcore de exportación a través de canciones como “Lovelorn”, “Wasted” y “Fear of the weak”, más allá de que por ciertos momentos se hacía difícil distinguir las voces limpias por el volumen. Y contrario a la recepción un tanto fría que suelen tener las bandas soporte, se pudo ver un par de remeras de la banda, gente coreando el nombre y hasta una bandera argentina con el logo del grupo entre el público, demostrando tener un seguimiento interesante.

Cashate continuó con las riendas de la noche y, aunque hubo un par de problemas con el micrófono del bajista Leandro, la banda le hizo frente sonando pesados con su metalcore bien agresivo. El grupo se mostró sólido, mechando tanto riffs melódicos como otros más “meshuggescos”, mezclados con las voces podridas del cantante Fer Castejurry, los coros de la guitarrista Eve Korrea y el doble bombo del baterista Emanuel Lara. Además de centrarse en el material de su EP homónimo, también tocaron “Habla con Dio$”, que se incluirá en su disco a editarse en 2018. El público entusiasta ayudó a redondear una nota más que positiva.

Dicho eso, pasemos a lo que fue lo acontecido con In Flames, porque su presentación en el recinto de la Avenida Federico Lacroze bien se puede analizar desde dos visiones bastante diferentes, a partir de cuál haya sido la forma de ver la obra de la banda por parte de los fans.
Por un lado, a los fans de los cinco primeros álbumes de la banda, aquellos que ayudaron a definir el sonido del melodeath sueco durante la década del noventa con la mezcla de voces podridas y riffs a lo Maiden, lo más seguro es que el recital no les haya dado el 100% de conformidad, con In Flames revisitando su discografía pre-2002 en apenas tres canciones, con “Only For The Weak”, “Moonshield” y el instrumental “The Jester’s Dance”.

Por el otro, a los fans de lo hecho a partir de Reroute To Remain, con su enfoque en un sonido más “alternativo”, es difícil que la presentación de la banda en Vorterix los haya dejado insatisfechos, con una lista de temas que recorrió cada álbum desde ése hasta el nuevo Battles.

Dejando un poco de lado las consideraciones con respecto a la lista de temas, In Flames sigue demostrando que es una banda con carisma y presencia en vivo, sumado esto a que Anders Fridén es la clase de frontman que se conoce todos los trucos para despertar la admiración de la audiencia, ya sea cuando se filma con el celular de uno del público en “Trigger”, cuando choca los puños con otro en “The Mirror’s Truth”, le dedica unas palabras en sueco a la gente, o cuando destaca el tiempo que pasó desde la última visita de la banda a Argentina (en 2009, cuando tocaron en el desaparecido The End) antes de arrancar con “Here Until Forever”. No sólo eso, sino que el resto de la banda también se suma a la arenga, con los gestos del bajista Bryce Paul hacia la gente en “Everything’s Gone” o las caras del guitarrista Björn Gelotte para las cámaras.

La mayoría del público estaba teniendo el mejor momento de sus vidas, con todo el centro del campo de Vorterix saltando y cantando la letra de cada canción como si fuera un clásico, mientras algunos intentaban subirse al escenario para terminar siendo detenidos por la gente de seguridad, como ocurrió durante “Deliver Us”. Viendo que casi todas las remeras referentes a la banda son de los últimos discos es claro que el recital fue hecho para ellos, algo en lo que los suecos triunfaron al crear un espectáculo entretenido. A eso se sumaba el buen sonido que lograron, donde se pudo apreciar la sólida base que conforman los estadounidenses recién ingresados Bryce Paul y el baterista Joe Rickard, mientras los guitarristas Björn Gelotte y Niclas Engelin hacían lo suyo con los riffs más simples y actuales y los juegos de luces destacaban el enorme logo en el fondo del escenario.

Mientras Anders agradece al público por asistir antes de comenzar con “The End” y al terminar se reparten púas y baquetas y la gente coreaba el nombre de la banda y aplaudía, pensaba acerca de cómo podría representar lo vivido esa noche. Es claro que mi opinión está profundamente sesgada por mi visión negativa de los cambios de estilo que tuvo In Flames, y que haber ido sabiendo las canciones que iban a tocar (la lista estuvo calcada en cada uno de los recitales de la gira latinoamericana), tampoco ayudó. Pero si dejo eso de lado y considero a estos In Flames como una banda completamente diferente de aquellos los primeros discos, entonces puedo decir que su presentación en Vorterix fue un evento más que satisfactorio para todo aquel que le gusta pasar un buen momento, con el entusiasmo que mostró tanto la banda como el público.
In Flames

Crónica: Martín Cirillo
Fotografías: Juanjo Diamond


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