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Foto: difusión

Tal vez si menciono Black Sabbath a la mayoría se le vendría en mente las mejores épocas con Ozzy Osbourne o Ronnie James Dio, pero muy pocas veces la era glam con Tony Martin en los vocales.


Año 1988, Black Sabbath estaba en crisis. La disquera Warner terminó el contrato con los padrinos del heavy metal luego de 18 años. Compartieron éxitos desde el inicio, desde el disco Paraniod, tras impresionar con su disco debut. El álbum "Eternal Idol" no cumplió ni con los estándares ni las expectativas de los ejecutivos.

Pero Tony Iommi quedaba como único miembro oficial, no despidió a su vocalista Tony, a pesar de que tenía pensado traer de vuelta a Dio. Fue en busca de un baterista, puesto que Eric Singer (de Kiss) había abandonado la banda. El elegido fue Cozy Powell, un renombrado músico británico, trabajó con Jeff Beck, Rainbow, MSG, Whitesnake, entre otros.

Así que estas dos piezas, Martin y Powell fueron los que le añadieron ese toque de glam a este disco. Black Sabbath quería subirse a esta lista de banda que quería llenar estadios. 

Martin tiene los registros que alcanza Dio, nada que envidiarle, pero tiene ese acento AOR. Su capacidad vocal va acorde con el estilo, mas no con las canciones pesadas como Paranoid. Se le iba la voz, las frases cortas no iban con él, funciona más cuando alarga las letras. Esto se evidencia en el siguiente video, le va mejor en un tono melódico y no la rapidez que le exigía el clásico de Black Sabbath.


Por su parte, la batería de Cozy marca bien el ritmo y levanta con su potencia a la banda, pero otra vez aparece esta palabra clave AOR. Difiere mucho a lo que proponía Bill Ward, quien parecía un chamán de una tribu lejana ofreciendo mucho misterio y oscuridad. 

Los teclados de Geoff Nicholls también jugó un rol importante para que el disco sonara con un estilo glamoroso. Estuvo en Black Sabbath desde 1980, con el clásico junto a Dio, Heaven and Hell. Geoff acompaña más en las melodías y da una atmósfera de melancolía, pero no aporta a la intensidad como se puede apreciar en "When death calls".



Apostaron con la disquera I.R.S. (que tenía bajo su manga a Dead Kennedys o R.E.M). Terminaron firmando contrato para 5 discos más y hasta 1995.

Finalmente, los productores de este disco fueron Iommi y Powell, quienes terminaron de afianzar este sonido glam que es reconocido por muy pocos. Iban a traer de vuelta a Dio, pero decidieron dar continuidad a Tony Martin y así a este estilo. Evolucionaron hacia un sonido que tal vez no era la idea que tenían en los 70s, pero era una manera más de sobrevivir a una época de decadencia que se avecinaba.

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