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Hace ya media década y, tras una gran presentación en Maquinaria Festival Santiago, Slayer alistaba un nuevo show en el Teatro Caupolicán, denominado como ‘El Infierno’, acompañados por Mastodon. Esta masacre tenía marcado en el calendario el  12 de Noviembre del 2012 con rojo. Oscuro lunes y negra jornada para los cientos de fans que se encontraban en los accesos del recinto, puesto que a las 18 horas de ese mismo día lunes se canceló el concierto por razones aún misteriosas.Y ahora, después de cinco años, las estrellas se volvieron a alinear para que el infierno se abriera, esta vez con éxito, en la misma fecha y lugar.

El calor dominical no fue impedimento para que un puñado de fans estuviera desde muy temprano en las afueras del querido teatro de Avenida San Diego, refugiados entre cartones y refrescándose con agua, cerveza e incluso bolsas de hielo, pasaron una tarde al sol, pero ansiosos de lo que se venía. Seis de la tarde y las puertas se abren para que ya un gran grupo de personas que esperaban pacientes, pudieran ingresar y correr hacia la barricada de una cancha con tickets agotados hace días.

Con algunos pequeños moshpits, Forahneo inició los fuegos con temas de su único trabajo ‘’Perfidy’’, el que siguen promocionando en grandes shows como este y el de Lamb of God con Carcass en junio pasado. Pasaron canciones como ‘Shut The Fuck Up’, ‘You Speak You Lie’, lanzando dardos hacia las elecciones presidenciales que se vivirán la próxima semana en Chile y sonando como cañón durante toda su presentación. Sergio Aravena en la guitarra, ejecutó un gran solo que fue aplaudido por la gente que prestó bastante atención al show de los nacionales. Esperemos que pronto saquen un nuevo trabajo de estudio, porque talento sobra.

Para los teutones de Assassin, pasar del infumable club 334, un sauna por excelencia, al Teatro Caupolicán, tiene que haber sido una victoria por donde se le mire. Un setlist redondo que  no fue opacado por el sonido que se saturó bastante. A las ocho de la noche, Fight (To Stop The Tiranny) fue el corte encargado de volver a desatar un mosh gigante en el sector de cancha que se iba llenando de a poco. ‘Breaking The Silence’, ‘The Last Man’ y ‘Back From The Dead’ fueron las siguientes, donde el que se robó la película por lejos fue el incansable bajista Joachim Kremer, quien nunca paró de hacer headbanging y entregar uñetas a los asistentes. Es más, para el siguiente tema de su setlist, ‘Baka’, instó a los asistentes a gritar ‘Conchetumadre’ en cada pausa de esa canción.

Además de agradecer constantemente el hecho de acompañar a unas leyendas del Thrash como lo son Anthrax, el vocalista Ingo Bajonczak presentó el próximo corte basureando a los vapuleados políticos una vez más con ‘Destroy The State’, generando cada vez un circle pit más grande al anterior. ‘Red Alert’ y ‘Assassin’, con una gran ejecución por parte de los dos guitarristas de la banda, Frank ‘Blackfire’ Gosdzik y el histórico Jürgen ‘Scholli’ Scholz. 50 minutos de un show que a pesar del sonido poco prolijo, fue bastante correcto y sirvió como el mejor aperitivo para lo que se venía.

Para los que han visto el ‘’N.F.V’’, el inicio tiene que haber sido emocionante. La canción ‘Can’t Turn You Loose’ de los Blues Brothers, que sólo fue tarareada a capella por los miembros de la banda neoyorquina en ese registro de los años 80 por problemas de copyright, retumbó en su versión original por los parlantes del teatro, volviendo locos a varios de los miles que se unían en la ansiedad de la espera. Terminada la alegre intro, comienza a sonar ‘Among The Living’ como en todas sus presentaciones recientes, la que fue cortada de improviso para dar paso a la entrada de los músicos a escena con una sorpresa de tremenda magnitud: ‘A.I.R’ del disco ‘’Spreading The Disease’’ desató la locura dentro de un recinto que Anthrax conoce muy bien desde hace ya siete años. Bengalas, crowd surfings, moshpits incansables y un calor infernal reinaron durante toda su presentación, que continuó con Frank Bello iniciando ‘Got The Time’, cover de Joe Jackson que mantuvo a un Caupolicán casi repleto en llamas.

El sonido estuvo a la altura de lo que merece una banda parte del Big 4 del thrash norteamericano, muy potente y claro, a un volumen ensordecedor pero con todos los instrumentos entendiéndose de la mejor manera posible. Joey Belladonna, el histórico vocalista, se lució durante todo el espectáculo sin desafinar en ningún momento, además de recordar que en ese mismo lugar habían grabado un DVD en vivo. Scott Ian, calvo e hiperkinético guitarrista de la banda, iniciaba la oda al pogo: ‘Caught in A Mosh’, de su aclamado ‘’Among The Living’’, que dejó a los fanáticos atrapados en un circle pit majestuoso que cada vez crecía más. Tiempo para los remedios de Mr. Brown y de todo el público con ‘Madhouse’, que convirtió al recinto en el manicomio más alborotado del mundo.
Con unas pequeñas pausas entre canciones para el respiro de los miles de fans, vino el momento de escuchar música un poco más nueva con ‘Fight’em Till You Can’t’ de ‘’Worship Music’’ (2011) que, de igual manera, ha sonado en las últimas 5 presentaciones de la banda en nuestro país y ya está dentro de los clásicos de su catálogo. La calma recién se presentó con ‘Breathing Lightning’, épico corte de su último disco, ‘’For All Kings’’, aclamado por la crítica especializada y sus seguidores. Toda la gente coreando uno de los mejores temas compuestos por Anthrax en la última década.

Se vuelve a esparcir la enfermedad con el clásico ‘Medusa’, que dio paso a una versión instrumental de ‘Intro To Reality’ seguida de ‘Belly Of The Beast’, ambas de ‘’Persistence Of Time’’, último trabajo con Belladonna en su primera época con la banda. Volvemos al ‘’Among The Living’’ con ‘I Am The Law’, donde Jonathan Donais brilló con luces propias gracias al gran solo que ejecutó mientras en el mosh la gente no paraba de dar vueltas y volar por los aires, incluso con algunos asistentes subiendo al escenario, generando un pequeño problema sobre el stage pero todo controlado de buena forma por la seguridad.
Se vuelven a apagar las luces y Scott inicia a tocar un tema de Stormtroopers of Death, ‘March Of The S.O.D.’, que fue seguido por una joyita de ‘’For All Kings’’. ‘Blood Eagle Wings’, cantada por casi todo el recinto y siendo la última canción de su nuevo trabajo que fue tocada esta noche, tuvo una gran recepción y fue aplaudida por todos.
Volviendo a los clásicos, la banda se lanza con una dupleta de su disco amarillo, ‘’State Of Euphoria’’, con ‘Be All, End All’ (con un Caupolicán completo coreando luego del solo) y el cover de Trust ‘Antisocial’, el cual finalizó con el pequeño homenaje de Charlie Benante a Nicko McBrain, antiguo baterista de la banda francesa a quien pertenece este tema, tocando la intro de ‘Where Eagles Dare’ (‘’Piece of Mind’’, 1983). El baterista, durante toda la jornada, sonó como cañón, entregando lo mejor de sí para una performance tremenda, aporreando los parches como sólo él sabe.

Luego de una pequeña pausa, el mismo Benante inicia desde muy abajo a tocar un himno de la banda y una favorita de todo el que se jacte ser fan del Thrash Metal: ‘Indians’, también de ‘’Among The Living’’, provocó un mosh en la sección del ‘Wardance!’ inolvidable para los que fueron parte de este show. Frank Bello, que nunca para de correr por el escenario, instando a todos los presentes a volverse locos, nunca deja de destacar en una presentación donde comanda el sonido a través de sus cuatro cuerdas. Ya para este momento, los fans estaban contentos, puesto que el setlist que venían tocando llegaba hasta ahí. Pero esta era una jornada especial, y al comenzar a despedirse, Scott Ian comienza a hablarle al oído a sus compañeros para otra sorpresa: ‘Among The Living’, con la que todos creíamos que se iniciaría el show, fue la encargada de desatar el último mosh gigantesco en el sector de cancha que hace temblar cada muralla del recinto. Tras  más de 100 minutos de concierto, la banda se despide con una lluvia de uñetas por parte de Donais, Bello e Ian, junto a varios pares de baquetas lanzadas por Benante. Para el momento del adiós, Joey Belladonna cantó el principio de ‘Closer To The Heart’, mítico tema de los canadienses Rush que hace mucho sentido, puesto que esta debe ser la presentación de Anthrax más cercana al corazón que sus fanáticos han vivido.

Luces encendidas, reencuentros entre amigos y varios presentes descansando en las escaleras de semejante batalla vivida en una incansable cancha para cerrar una noche que sí dio paso nuevamente al Infierno en el Teatro Caupolicán, como todos lo esperamos hace ya casi cinco años con otra de las bandas icónicas del estilo. Sin embargo, Anthrax, con una tonelada de éxitos y nuevos discos a la altura de sus clásicos, jamás decepciona y, mucho menos, con su querida fanaticada chilena. Directo a los mejores conciertos del año.
Crónica por Samuel Víctor Acevedo
Fotografía por Sergio "Wakko" Parra




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