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Foto: F. Estremadoyro

Lima pasó una noche de Halloween y el día de los muertos tranquila, pero el 2ndo de noviembre iba a llegar Accept a demoler la ciudad con toda la artillería pesada.



Atrincherados en un escenario ambientado en la apocalipsis de su último disco "The Rise of Chaos", los alemanes hacían una entrada triunfal abriendo la gira Sudamericana con "Die by the Sword", que se gana el puesto de abrir el concierto por tener una fuerza increíble.

El segundo golpe trasladaba al público a los lugares más fríos y recónditos de la 2nda guerra mundial, al Stalingrado de la Rusia Soviética. Pero lejos de enfriar la ciudad, Mark Tornillo decía: "Sing it, Lima" para que los seguidores más asiduos de la banda, gritaran en el campo de batalla "¡Stalingrad!".

Un electrizante grito del vocalista estadounidense daba inicio a Restless and Wild. Liderado por Wolf Hoffmann, el bajo y guitarras danzaban de arriba para abajo sincronizados con un buen ritmo.

Peter Baltes tocaba rudamente el instrumento de cuatro cuerdas para que suene London Leather Boys. Un heavy metal antiguo con una guitarra sabrosa que no hacía más que animar a los asistentes.

¡All right!, animaba Mark y abría Living For Tonight con un coro intenso que fue entonado a todo pulmón. El turno le tocaba al guitarrista Uwe Lullis quien quedaba de primer plano con su solo. Los parlantes explotaban y se saturaban de tanto testosterona.

¡Muchas gracias, buenas noches!, saludó el frontman quien ya se había metido al bolsillo a sus fanáticos con su español básico. Mientras arreglaban el micrófono de Lullis, introducían el nuevo álbum prometiendo el cielo y la tierra.

Sonaban los nuevos himnos The Rise of Chaos y Koolaid con un solo imponente de Hoffmann que no solo hizo bailar a los peruanos, sino que Mark también estaba disfrutando del tremendo genio. 

¿Cuánto caos podremos tener?, se preguntaban los alemanes. Seguía la recién estrenada No Regrets que desató un duelo de guitarras a lo macho para finalizar con una armonía melódica. 

A pesar de ser del nuevo disco, Analog Man sonaba con fuerza y la respuesta del público fue genial. Este tema daba fin a las interpretaciones de la nueva producción.

La furia de Final Journey despertó y provocó el pogo, que ya se veía venir después de la seguidilla de ritmos intensos.

El intro de Shadow Soldiers lo acompañaban las palmas de los peruanos que tranquilizó hasta al más agresivo con un tranquilo desfile de guerra.

Hoffmann quedaba en solitario para que luciera su talento. Comenzó con un piano de Bethoven, luego un violín de Vivaldi, finalmente una sonrisa de oreja a oreja cambiaba el panorama y nacía una sinfonía distorsionada.

Al interpretar Neon Nights, Accept hizo la noche más reluciente. Demostraban a los limeños su experiencia con un control asombroso de cada nota interpretaban.

Las luces se apagaban para un tema majestuoso llamado Princess of the dawn sonara y deslumbrara con un ritmo excepcional haciendo danzar a todo el recinto.

Midnight Mover desató la euforia junto a otro tema de la onda rocanroll, Objection Overruled. Surgió un duelo intenso entre el bajo y la guitarra, de ahí se armaba un dueto espectacular.

Pandemic fue el tema que comenzó el punto más álgido de la noche, solo era un calentamiento para el final de oro de una cátedra de virilidad.

Se apagaban las luces para que se escuchara y cantara una melodía del tercer reich alemán. Mark a todo pulmón pegaba un grito fenomenal para que Fast as a Shark remeciera Lima. Hoffmann junto a su cómplice Lullis hacían demostración de uno de los mejores espectáculos de las guitarras gemelas, deslumbrando a los asistentes por tanta calidad. 


Metal Heart fue una de las más aclamadas con una potencia tremenda. Hoffman simplemente se lució reencarnando a Chaikovski y a Bethoven. Se molestaba cuando no le seguían el rollo mientras tocaba el solo y sonreía cuando el público lo aclamaba. El cierre lo hizo el baterista Christopher Williams a revoluciones inimaginables.

Teutonic Terror aterrizaba en la caótica capital de Perú para demostrar todo el poderío de la coraza alemana panzer.

Finalmente, tocaban el tema de los machos y la testosterona. Si el himno de los homosexuales es YMCA, los hombres deberíamos tener a Balls to the Walls. Mark Tornillo terminaba la noche tan ruidosa como pudo y tres horas se habían pasado rápidamente de purito heavy metal.

La increíble energía de Accept que tiene casi cinco décadas de historia aun se mantiene con vida y no hizo más que orgulloso al fanático peruano, quienes recibieron una dosis letal de pura masculinidad y testosterona. Hoy le toca lo mismo a Arequipa, prepárense...


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