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El martes 21 de noviembre, Uniclub dio lugar a la cuarta presentación de las leyendas estadounidenses del death metal Obituary, que regresaron a Argentina luego de siete años de ausencia- Los oriundos de Florida arribaron al país en el marco de la presentación de “Obituary”, su autotitulado décimo disco de estudio, y uno que viene cosechando algunas de las mejores críticas de los últimos años para la banda.

Los primeros teloneros en salir al escenario fueron Castigo. El trío de death/thrash de Merlo la pasó mucho mejor con el sonido desde la vez que en abril tocaran en el mismo recinto junto a Brujería, sin llegar a la perfección pero más claros y ajustados. Canciones como “Desaparecer” y “Destierro” tuvieron sus aplausos, y hasta algo de “headbanging”, por parte del público, bastante numeroso y más receptivo que de costumbre para unos primeros teloneros. La banda se retiró agradeciendo a todos los presentes al final de su set.

La siguiente banda de la noche fue Dislepsia. A pesar de algunos problemas técnicos, más que nada relacionados con la falta de retorno de la guitarra en la batería, este cuarteto de Buenos Aires logro subsanarlos con mucho oficio y puro death metal, con un estilo que alterna sin problemas entre la velocidad thrashera y la pesadez doom sin problemas. Fue para destacar la tarea del cantante Darío Bentresca que, en contraste con su imagen de demonio maquillado, mostró todo el humor y la buena onda del mundo, sin olvidarse de gruñir como se debe en canciones como “Engendrando a Satán”, “La Criatura” y “Reinarán las sombras”.

Lesa Humanidad tuvo un par de problemas al ser cinco personas en el poco espacio habilitado del escenario, pero su death metal oscuro y agresivo se ganó los aplausos del público de la mano de canciones como “Hegemonía Perversa” y “Oscuro Final”, que se beneficiaron de un aumento importante en el volumen de los instrumentos, aunque por momentos los parlantes se terminaran saturando. Cerca del final, la gente de seguridad tuvo que sacar a un chico que se había desmayado en el fondo del recinto.

Ya con la capacidad de Uniclub casi colmada, Morferus no tuvo mayores contratiempos para desarrollar su recital. El buen recibimiento de canciones como “El petiso orejudo” y “Patrones del hambre” mostró una buena cantidad de fans del grupo entre el público, completando una presentación sólida.

Poco menos de media hora después y con un lleno total en el lugar (incluso las escaleras a los costados estaban repletas), el telón se abrió y se pudo ver a toda la base instrumental de la banda: los históricos, Trevor Peres en guitarra y Donald Tardy en batería, junto al guitarrista Kenny Andrews y el bajista Terry Butler. Éstos se dispusieron a arrancar la presentación con la instrumental “Redneck Stomp”, con la que abren desde hace un largo tiempo, y uno con el que Uniclub comenzó a vibrar, con varios vasos volando por los aires cuando se dio el pogo en medio del campo.

Fue después de esa introducción que se sumó el último eslabón que faltaba en la banda: el gigante John Tardy en voces. Ya con él en posición, Obituary dieron paso a “Sentence Day”, canción de su nuevo disco y una que no sólo la gente recibió con los brazos abiertos, sino una que también mostró a un John Tardy en perfecto estado vocal, indistinguible de su labor en estudio. Que fuera una canción más melódica y menos arrastrada que el promedio de la banda no pareció importarle a nadie, a juzgar por el “pogo” que se armó sin importar lo apretados que se sintieran todos.

El recital siguió de esa manera, alternando entre material clásico y canciones nuevas, todas recibidas de la mejor manera. De parte de la banda hubo pocas palabras con el público, prefiriendo centrarse en la música, pero un pequeño momento de demagogia se dio cuando Trevor Peres y Donald Tardy sonreían al señalar la botella de cerveza arriba del escenario.
Por parte del público, fueron incontables las personas que lograron subirse al escenario: la gente de seguridad trabajó más de la cuenta empujando a la gente y apuntando con los lásers, los que suelen usar para alertar a los que están fumando fuera del espacio permitido, para poder bajarlos a todos. Más allá de eso, todos corearon cada letra y cada solo como de costumbre, mientras la banda se mostraba ajustadísima en todos los aspectos, con ese particular sentido del “groove” que es parte esencial del sonido del grupo.

Ya para el final, la banda principal volvió después de un descanso para los bises, coronando su presentación con una versión tremenda del clásico “Slowly We Rot”, tal vez el mayor himno que desató uno de los pogos más grandes de la noche.


Con foto con la gente de fondo de por medio, se terminó la presentación de Obituary en tierras argentinas. Poco menos de 70 minutos (el recital terminó a las 22:30, bastante cómodo para un recital entre semana) bastaron para dejar a la gente contenta, con un buen balance entre canciones viejas y nuevas y una banda que sonó perfecta, sin necesidad de extravagancias sino que con buen y viejo death metal.
Obituary Argentina

Crónica: Martín Cirillo
Fotografía: Maira Albarracín

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