El pasado jueves 7 de diciembre, la banda pionera del género “Pirate Metal”, Alestorm, se presentó en el Uniclub de la Ciudad de Buenos Aires. La agrupación llegó para interpretar las canciones de su trabajo de estudio más reciente, titulado “No Grave but the Sea”. Si bien la presentación de su nuevo LP fue el motivo principal de su visita, los clásicos gritaron presente durante todo el transcurso de la noche, intercalándose a la perfección con las nuevas composiciones.

Alestorm arribó a Buenos Aires en el marco del “Odin´s Krieger Fest”, que contó con la participación de tres bandas en total. El primer show de la velada estuvo a cargo de los argentinos Raise My Kilt, una banda con mucha influencia proveniente del punk, pero caracterizada por una amplia cantidad de elementos celtas. Pudimos disfrutar de las canciones “A new Tartan”, “Raise My Voice”, “New Arcadia”, “If the Kids are United”, entre otras. Para finalizar con su set, la banda interpretó su tema “We´re Coming Back”, seguido por el clásico de AC/DC “It´s a Long Way to the Top”.

Para las 20:15, salió a escena la segunda banda de este festival y el primer acto internacional de la noche. De esta manera, les tocó el turno a los brasileros Hugin Munin, quienes aportaron una pequeña cuota de diversidad al evento. La banda, con su death metal vikingo, deleitó a todos los asistentes en lo que fue su primera visita al país. Con los temas “What Lies Below” y “All for Nothing”, la banda comenzó a calentar el ambiente para luego dar paso a los cortes “Flight of Ravens” y “Look Skyward”. El grupo le cedió temporalmente la posta al baterista Tiago “Shade” Saldanha, quien ejecutó un excelente y dinámico solo de batería, que más tarde decantó en el tema “Ashes of my enemy”, canción que contó con un circle pit cubriendo casi todo el ancho del recinto. Llegando al final del show, la banda tocó su canción “Hail” y se despidió con el tema “Death or Glory”, tema precedido por un brutal Wall of Death. Fue un breve paso de los brasileros por suelo argentino. Sin embargo, la escasez temporal fue contrarrestada por un show más que espectacular.

Aproximadamente a las 21:30, se atenuó la iluminación y se corrió el telón que reveló la escenografía dispuesta por la banda. Al no ser un escenario de muchas dimensiones, la agrupación se vio forzada a comportarse de manera austera ante los agregados visuales y centrarse exclusivamente en los aspectos musicales del show. Con una música electrónica sonando de fondo y un público gritando por la salida de la banda, comenzaron a aparecer los integrantes del grupo. El tema introductorio también fue precedido por una breve versión electrónica del mismo. De repente, arrancaron a sonar las primeras notas del tema “Keelhauled”, con Christopher Bowes y Máté Bodor ejecutando la melodía principal en keytar y guitarra respectivamente. Al incorporarse todos los instrumentos, Uniclub comenzó a temblar gracias a los pogos que empezaron a darse en el medio del local. A mil revoluciones piratas, comenzó esta tan ansiada fiesta folk.

Le llegó el momento a la primera novedad de la noche. El tema “Alestorm”, extraído del “No Grave but the Sea”, resonó a todo motor. Fue impresionante ver como todos los fanáticos allí reunidos cantaron la canción en su totalidad a la par de Bowes. Siendo este un show relativamente íntimo, todos los allí presentes eran seguidores muy aguerridos de la banda, coreando melodías y letras a todo pulmón.

Con bandas como Alestorm los clásicos demoran poco tiempo en convertirse en hits. Esto ocurrió con el tema “Magnetic North”, que a pesar de tener solo tres años de existencia, adoptó, casi de manera inmediata, un inmenso aire a clásico. La excelsa melodía fue el principal distintivo de esta canción, mientras la gente saltaba de arriba abajo continuamente.
“Tenemos un nuevo álbum llamado No Grave but the Sea ¿Lo conocen?” - preguntó Bowes.- “Si conocen el álbum, seguramente conozcan esta canción”. Al instante, comenzó a sonar el tema “Mexico”, discutiblemente la mejor canción del disco nuevo, que aumentó la euforia de todo el público. Monumentales estribillos, excelentes ritmos y  un gran intermedio donde Bowes tomó protagonismo cuando el metal se apaciguó y quedo él ejecutando la melodía a la par de una audiencia cantando a pleno.

Lejos de bajar la intensidad, la banda atacó con otro de sus gigantescos clásicos y así pasó “That Famous Ol´Spiced”, tema que cuenta la fantástica historia de piratas en la búsqueda de un mítico ron. Esta fue otra canción con un tempo perfecto para los pogos de la gente. Con un ritmo clásico, perfectamente ejecutado por el sólido sustento rítmico provisto por Peter Alcorn en la batería, el público seguía mostrando todo su apoyo hacía la banda con pogos, cantos y coreos.  Como si esto fuese poco, “The Sunk´n Norwegian” fue la canción encargada de suceder esta composición, mientras todos seguían navegando océanos piratas con aguas fuertemente entintadas por lo clásico. “One more drink, at the Sunk´n Norwegian” fue la frase que todos los fanáticos gritaron mientras levantaban sus cervezas en señal de diversión y festejo.

Le llegó la hora al title track del último disco y de esta manera  pasó la canción “No Grave but the Sea”. Mucho riff con machaque, mucho uso de doble pedal y por supuesto, grandes melodías como siempre llevadas a cabo por Bowes y Bodor, cada uno con su respectivo instrumento.
“Vamos a hacer una canción lenta”- dijo Bowes.- “Pero está bien, porque sé que a ustedes también les gustan ese tipo de canciones y en especial esta canción” Tras estas palabras, la banda comenzó a hacer sonar el tema “Nancy the Tavern Wench”. Bowes estaba en lo cierto. A pesar de ser un tema con muchas menos revoluciones que las canciones anteriores, todos lo disfrutaron como otra joya más. Llegando al primer estribillo, todos los metaleros se tomaron por los hombros, y cantaron todos en ronda este épico track.

“Rumpelkombo” pasó fugazmente por Uniclub. Dos segundos de canción bastaron para que la audiencia gritara esta palabra ferozmente por los dos segundos que duró. Después de esta cómica interpretación y de los agradecimientos de la banda, Bowes nos invitó a todos a adentrarnos en una batalla. “1741 (The Battle of Cartagena)” comenzó a sonar en el recinto. Primero con su sección electrónica, luego con su silencio y melodía de keytar y finalmente con toda la banda ejecutando el tema a pleno.  Esta fue la primera de dos composiciones extensas de la noche, canción que marcó la mitad del recital.

Durante todo el show, la gente había intentado subirse al escenario para luego tirarse al público haciendo el famoso “Stage Dive”. Sin embargo, un miembro del crew de la banda, había imposibilitado esto, empujando a aquellos que intentaron realizar esta maniobra. Antes de tocar la siguiente canción, la banda invitó a este señor a unírseles en guitarra acústica para el tema que se venía. Una de las canciones que todos estaban esperando. “Hangover”, el famoso cover de Taio Cruz, puso a todo el público en estado de delirio. Estrofas muy coreadas por todos. Ni hablar de los estribillos. Una interpretación perfecta para una readaptación perfecta de la canción.

La velada continuó con dos temas del disco nuevo. Primero pasó la veloz “Pegleg Potion”, canción dedicada a todos aquellos que nunca se habían bañado y no estaban al tanto de la existencia del agua limpia. Después de esta canción, le tocó el turno al track “Bar ünd Imbiss”, canción que cuenta la historia de los piratas llegando a un bar en Alemania y matando a todos para beber toda la cerveza del lugar. Dos grandes novedades que la banda presentó aquella noche.

“Quiero que partan esta audiencia a la mitad”- gritó Bowes.- “Cuando cuente hasta tres, todos ustedes se van a juntar en el campo de batalla” De esta manera, comenzó a sonar la canción “Captain Morgan´s Revenge”. Bowes realizó su cuenta, y la audiencia se encontró en el medio para formar el mayor pogo de la noche. Esta fue otra de las canciones largas de la velada, rondando la marca de los siete minutos. Un tema con muchas mutaciones en cuanto a su estructura. Grandes cantidades de variaciones en los ritmos, en los riffs, en las melodías, etc. Un track muy completo por donde se lo mire. Llegando al final de la canción, Bowes pidió al público que gritara “Sausages”, a lo que todos replicaron gritándolo con todo su poder.

El potente riff de “Shipwrecked” comenzó a sonar en las inmediaciones del recinto. El pogo comenzó a abrirse y cuando comenzó la melodía, todos comenzaron a girar en círculos por todo el lugar. “Get drunk or die” fue el grito de batalla de esta canción, que nos encontró a todos atrapados en una isla desierta, como cuenta el tema. Una vez finalizado este track, la banda se despidió rápidamente y dejó el escenario.

Alestorm regresó rápido a escena. De fondo comenzó a sonar la introducción a la canción “Drink”. De repente eso cortó y comenzaron los machaques de guitarra que dan comienzo a este temazo. Uno de los estribillos más coreados de la noche. Ya se vuelve absurdo el hecho de destacar las melodías en las canciones, pero esta es una banda que utiliza mucho el recurso de aislar las melodías y poner el foco en ellas. Para concluir esta idea, las melodías están increíbles.
Llegó la hora de escuchar el tema “Wenches and Mead”. Llegando a la segunda estrofa de la canción, la banda realizó la versión “Wenches and Mead (For dogs)”. En lugar de cantar los versos, Bowes comenzó a ladrar las melodías, cosa que se repitió en los estribillos de la canción.

Llegando al final del show, comenzaron a sonar los acordes de la canción “Fucked with an Anchor”.  Al comenzar esta canción, Bowes se percató de que los hombres de seguridad no permitían a la gente subirse a los hombros de otros. Cuando esto ocurría, los guardias apuntaban a estas personas con un láser verde. El cantante repudió esto y les dijo a los guardias que guardaran sus láseres y permitió que la audiencia hiciera lo que esta quisiese. De esta manera, Bowes nos dedicó la canción a todos nosotros. Mientras todos elevan su dedo mayor en el aire, los estribillos de esta canción resonaron en todos los rincones del Uniclub. Bowes cantó uno de estos estribillos apuntando continuamente a uno de estos guardias. Una excelente despedida para este gran concierto.

Por segunda vez, estos piratas británicos pisaron suelo argentino. Tras lanzar un disco muy bien recibido por la crítica este año, Alestorm llegó a Latinoamérica con un show que trajo muchas novedades así como muchos clásicos. El público supo reconocer toda la entrega y dedicación de la banda y devolvió todo y más a estos exponentes del metal actual. Un excelente show para comenzar a despedir un año cargado de brillante metal.

Crónica: Federico Solari

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