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Ph: MARTÍN DARKSOUL

El viernes 19 de enero, luego de un cambio de fecha que hizo que saltaran las alarmas, se dio por fin el debut de los legendarios thrasheros estadounidenses Municipal Waste en Argentina, abriendo la parte sudamericana de su gira de presentación de “Slime and Punishment”, su sexto álbum.

Methrasheros y Dark Warrior abrieron la escena. Influenciados los segundos tanto por el thrash de la bahía de San Francisco como por la escuela alemana, la banda liderada por su cantante y guitarrista Iván, no será particularmente original, pero es un grupo con una energía y un carisma bastante especial, como se pudo ver en canciones como “Torture, Blood, Kill (T.B.K)” y “Terror Gods”, llenos de brutalidad y melodía a partes iguales. Cerraron con la brevísima “Thrash Is Violence”, que bien puede servir como una declaración de principios por parte de la banda.

Poco más de diez minutos después, y con un Uniclub bastante lleno, salió Desvariador al escenario. Durante las iniciales “Animal” y “Quiebra Cráneos”, la guitarra sonó muy baja, hasta que en el inicio de “Cobarde”, un problema con el equipo nos dejó con ganas de escuchar esa canción. Pero después de arreglado el inconveniente y con un coreo de “Vientos de poder”, de Hermética, por parte de los fans de la banda que habían ido al recital desde La Plata, Desvariador no sólo mejoró el sonido, sino que también pudo desatar toda la pesadez de su death/thrash.

Para destacar el tema “Pobreza y Hambruna”, con un inicio lento que contrasta con la velocidad que le sigue, y la dualidad de voces entre el cantante Elías Ávalos y el baterista Fabián, que coreaba de tal manera que hasta que vi su micrófono pensé que se trataba de una pista pre grabada. Cerrando con “Desvariador”, tema que da nombre al grupo, la banda se retiró con una nota más que positiva.

Cerrando los actos teloneros estuvieron los veteranos de Hamvides, que con 20 años de carrera se encuentran presentando su segundo LP “Manipulando Mentes”. Ya con un recinto repleto, la banda de Monte Grande no tuvo inconvenientes para completar sus 30 minutos de recital, gracias a sus buenas canciones de thrash pesado y la buena onda del cantante y bajista Nelson Eguren. Incluso cuando ellos mismos señalaron la diferencia de estilos con respecto a Municipal Waste, la verdad es que esa diferencia no era mayor que la que tenían el resto de los grupos teloneros, y todavía importaba menos con una canción con un doble bombo asesino como el de “Mentiras”. Completaron la presentación con “Ser dios” y un par de fotos junto al público.

Ya antes de que comenzara la fecha, la información de que Municipal Waste iban a tocar 45 minutos, el tiempo habitual que la banda suele tocar en todos sus recitales, había causado algunos comentarios negativos en las redes sociales mencionando el valor de las entradas y que el grupo había cancelado su presentación en 2014.

Pero la verdad es que después de abrirse el telón y que terminara la intro para darle paso a los primeros acordes de “Mind Eraser”, todo Uniclub se volvió una fiesta del thrash. Además de lo que pasaba en el campo repleto, con todo el mosh que uno se puede llegar a imaginar, había un flujo constante de gente subiéndose al escenario y tirándose al público, con algunos vivos haciéndolo en repetidas ocasiones, algo que se repitió en “You’re Cut Off” donde la gente también se sumó para corear el estribillo.

No fue hasta el final de “Unleash The Bastards” que Municipal Waste le dio un respiro al público, más allá de que esas tres canciones pasaran en poco más de seis minutos. Con un Tony Foresta de buen humor, el cantante le agradeció a la gente por su paciencia, refiriéndose explícitamente a la cancelación de la gira sudamericana del 2014, justo antes de arrancar “Breath Greese”, la primera del álbum nuevo que se encuentran presentando. Con más gente subiéndose al escenario (más allá del trabajo de los de seguridad) y con Foresta haciendo señas para que se arme un “circle pit”, la banda pegó también “Sadistic Magician”, “Bourbon Discipline” y “Beer Pressure”. Fue durante estas canciones donde se pudo sentir de verdad que la adición de un segundo guitarrista fue una gran decisión, porque lo hecho por Nick Poulos, ex Cannabis Corpse, hizo que las canciones se sintieran más llenas, no sólo las pertenecientes a “Slime and Punishment” sino también a los clásicos del grupo.

Por si las remeras oficiales con la imagen de Donald Trump suicidándose de un disparo no hubieran sido suficientes, Foresta hizo referencia al presidente de los Estados Unidos con un “¡Fuck racism! ¡Fuck Donald Trump!” (frase que no creo que necesite traducción), antes de arrancar con la brevísima (la versión de estudio dura 17 segundos) “I Want To Kill The President”. La siguieron con “Black Ice”, otra microcanción que dura 23 segundos, para después seguir con “Poison The Preacher”, que con sus dos minutos bien podría ser una suite progresiva comparada con las anteriores.

Después de “Terror Shark” y con el público coreando el clásico “¡Municipal Waste is gonna fuck you up!” que el grupo adoptó casi como un lema, la banda siguió con “The Thrashin’ of the Christ”, que pegaron con “Dingy Situations” y “Bangover”, luego de la cual no sólo vinieron las promesas de volver por parte de Foresta sino también que a uno del público se ocurrió acercar un cepillo de dientes a la banda, vaya uno a saber por qué razón. Pero la banda se lo tomó con el humor que los caracteriza antes de presentar “Headbanger Face Rip”, seguida del clásico “Born To Party”, cuyo estribillo la gente había cantado antes y que cerró el set principal del grupo.

Durante los bises se dio la única mancha de la noche, cuando al final de “The Inebriator”, Foresta se quejó de que alguien le había escupido, aunque rápidamente dejó el incidente de lado para cerrar la presentación de manera definitiva con “The Art of Partying”, completando poco más de 50 minutos de recital con aplausos y tirada de púas al público.


Se le podrán achacar muchas cosas a Municipal Waste: ser cuadrados, repetitivos, que canten siempre sobre lo mismo y que todas sus canciones sean iguales. Pero hay un carisma inherente en todo lo que hacen, una cualidad que podemos comparar con la de los Ramones, y es así que su presentación en Uniclub ya se siente que va a quedar en la lista de mejores recitales del 2018 para unos cuantos.

CrónicaMARTÍN CIRILLO



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