¿Se podrá, algún día, hablar acerca de Anvil sin tener que referirse al documental que los devolvió a la fama? Personalmente no creo que sea posible, porque la historia de la banda está intrínsecamente relacionado con "Anvil! The Story of Anvil", uno de los "rockumentales" más sinceros que se hayan hecho, una muestra perfecta de la naturaleza tan extraña del éxito y la fama en el mundo de la música.

Muchas bandas grandes tienen películas hechas acerca de ellas viajando alrededor del mundo y tocando en estadios enormes ("Flight 666", sobre Iron Maiden, es un buen ejemplo) y hay otras donde se muestra a sus miembros en su peor momento ("Some Kind of Monster" de Metallica, por ejemplo), pero esas películas son acerca de grupos famosos lidiando con problemas de gente famosa.

"Anvil!", en contraste, es la historia de esta banda canadiense que llegó a tocar con grupos como Whitesnake o Aerosmith pero que vio cómo esos grupos terminaron vendiendo millones, mientras ellos se quedaban en el limbo de los problemas con las discográficas, las ventas minúsculas, los recitales con más gente arriba del escenario que abajo y los cambios de modas musicales. Y fue ese documental, que mostraba a la banda perdidos en Europa, durmiendo en estaciones de tren, tocando frente a audiencias minúsculas y peleándola para poder llegar siquiera a fin de mes en algunos de los momentos más oscuros de la vida de sus integrantes, el que los llevó a un público enorme, reactivar su carrera y terminar tocando en festivales junto a los mismos músicos que ellos habían influenciado.

Pecaré de poco original, pero las comparaciones con la legendaria película "Spinal Tap" son más que obvias, con una diferencia fundamental: "Anvil!" no lo encara desde el lado de la comedia, sino que en verdad muestra lo triste que puede llegar a ser tener que remarla con tu banda, o con cualquier cosa si vamos al caso, y no recibir más que un ninguneo atroz. Es la historia de un grupo de gente que siguió adelante a pesar de todo.

Sé que me pasé casi 350 palabras hablando acerca de la película por la que casi todas las personas conocen a la banda del cantante y guitarrista Steve "Lips" Kudlow y el baterista Robb Reiner, así que ahora vamos a hablar del disco que nos ocupa en esta ocasión, titulado "Pounding The Pavement". Este es el álbum número 16 de este grupo de Toronto, y continúa con la misma línea que el grupo viene planteando desde hace cuatro décadas: heavy metal directo, simple al punto de ser extremadamente cuadrado pero siempre entretenido de escuchar para todo aquel que no esté buscando más que buen rock'n'roll.

La comparación perfecta en cuanto a su estilo sería Accept, más que nada lo hecho por la banda alemana a principios de los ochentas, tal como demuestra la inicial "Bitch In A Box" con su marcha marcada y pesada, mientras que en la siguiente "Ego" la banda apreta el acelerador a niveles casi thrasheros. Para mostrar otro aspecto de su sonido está "Rock That Shit", un rock'n'roll pesado perfecto tanto para hacer "headbanging" como para bailar, como si Motörhead hiciera una versión escatológica de Chuck Berry. Y en "Warming Up" tanto Robb Reiner como el bajista Chris Robertson demuestran que no están simplemente pintados entre los riffs de Kudlow, teniendo pequeños momentos donde demuestrando sus habilidades personales. Las gastadas cuerdas vocales de Kudlow pueden llegar a cansar, sobre todo en canciones más melódicas como "World of Tomorrow", y no es el cantante con el rango más amplio, pero creo que su manera de cantar es algo fundamental dentro del formato de las canciones.

Algo para destacar es el aspecto lírico, no porque Lips merezca algún premio por su manejo de las palabras sino por su manera de, ocasionalmente, alejarse de los clichés rockeros a los que uno pensaría que una banda como Anvil recurriría sin hacerles asco, algo con lo que el grupo justamente no tiene problema viendo títulos como "Smash Your Face" y "Black Smoke". "Bitch In A Box" es un excelente ejemplo, porque ¿cuántas bandas han escrito canciones acerca de la voz femenina del GPS? Y en "Nanook of the North" tratan la historia del protagonista de la película "Nanuk, el esquimal", tal vez la cosa más canadiense que la banda haya hecho, e incluso incluyen elementos de katajjaq, el canto tradicional inuit, como para acompañar la estética de uno de los tracks más interesantes del disco. Pero también pueden meterse en temas más serios, con "Ego" estando aparentemente dedicada a Donald Trump, mientras que en "Don't Tell Me" se habla sobre las mentiras que los medios se encargan de diseminar.

"Pounding The Pavement" no es un disco perfecto, porque ciertamente la simpleza cuadrada de las canciones puede llegar a cansar en escuchas sucesivas, además de que tener una línea tan marcada en cuanto a la composición puede hacer que se vuelva un tanto repetitivo. Pero el álbum tiene sus buenas virtudes: ninguna de las canciones suena de relleno y todas tienen un gancho particular, ya sea en sus riffs o en sus estribillos, que se combinan tan bien que casi te olvidás que estos últimos son casi siempre el título del tema repetido una y otra vez.

Los años han pasado, pero Anvil no han abandonado cierto carisma de banda ultra under, aquella cuyas canciones suenan hechas para tocarse en bares, ante audiencias bastante chicas pero ultra dedicadas. Si lo único que querés escuchar son buenos riffs y canciones perfectas para ir por la ruta a toda velocidad, "Pounding The Pavement" es un candidato perfecto para ocupar ese puesto. No es un disco que te vaya a cambiar la vida, pero sí uno que te va a sacar una sonrisa más de una vez.

Reseña por: Martín Cirillo


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