Un show redondo que rozó la perfección, el cual estuvo lleno de canciones consideradas clásicas a estas alturas y acompañadas también de grandes creaciones recientes. En fin, fue una cita inolvidable debido a que contó con todos aquellos elementos a considerar para brindar una buena presentación en vivo.
El encuentro tuvo lugar en la capital chilena, específicamente en el Teatro Caupolicán, ubicado en el centro de Santiago. Dicho recinto era un lugar más que apropiado para recibir este importante evento de metal sinfónico y progresivo, protagonizado por dos de las cantantes más exitosas de estos géneros.
A las 20:00, con puntualidad exacta, VUUR subiría por primera vez a un escenario chileno, la banda está encabezada por la querida Anneke van Giersbergen (voz principal, guitarra rítmica), acompañada por Ferry Duijsens (guitarra), Jord Otto (guitarra), Johan van Stratum (bajo) y Ed Warby (batería). La banda holandesa-alemana comenzaría su presentación con dos canciones provenientes de su primer y único álbum de estudio titulado “In This Moment We Are Free - Cities” (2017). Los temas escogidos para abrir los fuegos fueron “Time - Rotterdam” y “My Champion - Berlin”, donde se demostró la intacta calidad vocal de Anneke y su evidente encanto con el público que acompañaba con las palmas.
La cantante se toma un momento para hablar con los asistentes y acto seguido presenta “On Most Surfaces”, un clásico de The Gathering, mientras una intensa luz roja cubría el lugar. Luego de esto, diría presente otro proyecto más de la multifacética artista con “The Storm” (original de The Gentle Storm). Los asistentes parecen disfrutar bastante de esta presentación, aplaudiendo cada uno de los temas. Anneke continúa su performance mientras se mueve agraciadamente e intercambia miradas con la concurrencia y sus compañeros de banda durante cortes como “Days Go By - London” y “Your Glorious Light Will Shine - Helsinki”.
Once son las ciudades distintas inspiraron la creación del álbum debut de VUUR, y sin duda alguna, la canción “Sail Away - Santiago” marcaría un instante sumamente emotivo en el recinto de calle San Diego. En seguida, vendría un espectacular cierre con versiones de “Fallout” (Devin Townsend Project) y la clásica “Strange Machines” de The Gathering. Así tras 59 minutos de presentación, la agrupación se despide de los santiaguinos que demuestran un gran cariño con Anneke van Giersbergen, y ella por su parte agradece felizmente la ovación de todos.
El Teatro Caupolicán ya estaba repleto, cuando la gente ya esperaba el show principal de manera bastante paciente. La espera terminaría a exactas las 21:23, momento en que la introducción “Eidola” ya empezaba a escucharse, y los miembros de Epica aparecen poco a poco. En primera instancia el baterista Ariën van Weesenbeek, luego el tecladista Coen Janssen, más tarde aparecen Rob van der Loo (bajo), Isaac Delahaye (guitarra principal, coros) y el líder Mark Jansen (guitarra rítmica, guturales), pero la banda no estaría completa hasta la aparición de la bellísima cantante Simone Simons y su melodiosa voz, cuando ya suena “Edge of the Blade”, ambas piezas son parte de “The Holographic Principle” (2016), su último disco de estudio.
Simone dice “muchas gracias” en claro español justo antes de “Sensorium”, para consolidar la llama encendida en los entusiasmados chilenos, destacando la literal cercanía de Delahaye a sus seguidores. El grandilocuente espectáculo continúa con uno de los temas de “The Solace System” (2017), su EP más reciente, la alocada reacción del público es sorprendente, puesto que cantaba con muchísima fuerza el poderoso coro de “Fight Your Demons”.
La primera sorpresa de la noche es en el momento que los neerlandeses interpretan “Chasing the Dragon”, canción que no tocaban desde 2013, aquí hubo unos pequeños inconvenientes con la guitarra de Isaac Delahaye que afortunadamente no pasaron a mayores. Más adelante sonarían “Ascension - Dream State Armageddon” y “Dancing in a Hurricane”, en esta última hace aparición el teclado keytar circular de Coen Janssen, el cual le permite acercarse mucho más al público y caminar por el escenario. Mark saluda a los presentes para pedirles que liberen toda su energía en “Victims of Contingency”, dicho y hecho, todos saltaban al veloz ritmo de una canción breve pero potente. La siempre esperada “Cry for the Moon”, que ya cuenta 15 años de su lanzamiento, se abre paso nuevamente entre los chilenos, el tema ya es un verdadero emblema de la agrupación.
Epica había preparado una segunda sorpresa para esta mágica velada, Simone invita a su colega y amiga Anneke van Giersbergen para que suba nuevamente a escena, lo que marcaría un nuevo momento de máxima emoción entre todos los presentes cuando ambas vocalistas cantan “Storm the Sorrow” a dúo. Luego de la tremenda ovación a la líder de VUUR, se continúa el concierto con “Unchain Utopia” y “Once Upon a Nightmare”, donde los fans con sus celulares encendidos daban una representación de un viaje interplanetario.
Luego de un breve cierre, Coen no cesa de interactuar con la gente para animarlos aún más. La banda cerraría definitivamente su espectáculo con un sólido tridente de canciones, estas fueron “Sancta Terra”, “Beyond the Matrix”, y “Consign to Oblivion”. El público por su parte respondió con un brutal Wall of Death para el último tema, y así Epica se despide de Chile nuevamente cuando ya eran las 23:06.
En resumen, fue un espectáculo que cumplió todas las expectativas de su fanaticada, al presenciar dos performances donde cada uno de los músicos, además de un buen desempeño instrumental, era capaz de proveer una notable puesta en escena y demostrar gran carisma y cercanía con sus fieles seguidores, quienes gozaron de principio a fin un contundente repertorio musical. 
Crónica por Iván "Tofo" Bertolotto
Fotografía de Felipe Pino Guerrero



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