Foto: difusión

"Parecía que tenía a Mussolini y a Hitler", declaraba Paul Di'Anno al lidiar con Rod Smallwood (mánager) y Steve Harris. El vocalista sabía que no iba a durar toda la gira de The Killers porque era consciente que abusaba de las drogas. Tras una sola audición fallida, acuden a "Bruce Bruce" de Samson y tras cantar varias veces “Killers,” “Twilight Zone” y “Wrathchild,” fue contratado en el acto.


El siempre exigente mánager no estuvo tan entusiasmado, aunque cambió su parecer después de ver su talento con Samson en el Reading Festival. Le dio una cálida bienvenida diciéndole: "pareces un roadie, te daré 30 pavos para que te compres una casaca de cuero". El primer trabajo de Bruce Dickinson fue completar la gira de "The Killers" en Italia y el Reino Unido.

Sin poder dar un respiro, los de Iron Maiden tienen un estricto itinerario y una rutina organizada que impuso Martin Birch quien en esa época ya había producido discos con Fletwood Mac, Deep Purple, Black Sabbath, entre otros.

Este disco volvió a Dickinson loco, terminó derribando unas sillas en el estudio gritando y fue a casa con un dolor de cabeza tremendo. Hasta amenazó con nunca aparecerse. Frustrado en el estudio y habiendo cantado por horas, Bruce Dickinson soltó uno de los gritos más feroces de la historia del heavy metal.

A pesar de ello, las declaraciones del vocalista  "disfruto hacer discos con Martin. Nunca me siento cómodo, pero por eso corre la adrenalina", declaraba Dickinson en su primer disco con Iron Maiden. Dejando de lado la rigurosidad, el productor reveló que sintió la misma atmósfera que cuando trabajó para el álbum "Machine Head" de Deep Purple. "Algo muy bueno está pasando", describió la situación.

Fue el último disco que apareció Clive Burr quien hizo su último show en diciembre del 1982, nueve meses después de haber lanzado el disco y en plena gira del mismo. Steve Harris y compañía hicieron de todo para mantener sus servicios, pero decepcionó al darle unos meses para que reflexione. Las contundentes baterías de Clive tuvo un sustituto de alta calidad, Nicko McBrain.

Canciones como "The Number of the Beast", "Run to the Hills" o "Hallowed be thy name" son clásicos que siguen sonando hasta ahora. No hay tema malo en este disco que comienza violento con "Invaders" que mostraba un claro contraste con su predecesor "Killers". El álbum llegó hasta el número 1 de las listas británicas, 40 fue su punto más alto en el Billboard y tiene una asombrosa cifra de 10 millones de discos vendidos.

La exigencia y rigurosidad en el estudio marcaron una gran diferencia entre Iron Maiden y las bandas contemporáneas. Pero lo que les esperaba era una larga vida en la carretera con cerca de 180 shows en 18 países desde febrero a diciembre de 1982.


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