La voz del rock dio inicio a su gira "Classic Deep Purple Live"



El espectáculo brindado por Glenn Hughes en su tercera visita a Chile fue un éxito rotundo, gracias a que contó con un repertorio compuesto sólo por clásicos de Deep Purple en su etapa más célebre. Además, la calidad interpretativa de estas canciones fue algo inigualable.
Antes de que se abrieran las puertas del Club Chocolate (recinto localizado en el mítico Barrio Bellavista de Santiago), los comensales ya hacían una larga fila a la espera del capítulo chileno de “Classic Deep Purple Live”, el que sería el primer show del tour latinoamericano. Los fanáticos ingresaban poco a poco hasta repletar el lugar, y cuando eran las 22:18 la música de fondo cesó para dar lugar a una introducción con temática del recordado concierto en “California Jamming” de 1974 (primera presentación de Glenn con Deep Purple). Mientras esto ocurría, los integrantes de la banda saltarían a escena para dar un arrollador comienzo con “Stormbringer”, donde sólo bastarían los primeros compases para que el público enloqueciera.
La performance vocal de Hughes es asombrosa como siempre, ya que además de poseer una correcta afinación, aún es capaz de proferir unos potentes gritos agudos a sus 66 años. Con esas mismas cualidades interpretativas, sonaron de manera consecutiva canciones como “Might Just Take Your Life” y “Sail Away”. Luego de esto, el músico británico agradecía la presencia de los santiaguinos, y en seguida, el guitarrista danés Soren Andersen toca un reconocible preludio con su Fender Stratocaster, se trataba de la inmortal “Mistreated”, uno de los temas más esperados, el público queda rendido y muy emocionado ante esta extendida versión del corte de 1974, en que Hughes y sus secuaces se lucen en sus respectivos instrumentos.
Hacía falta una canción más rápida que avivara las energías después de los desgarradores y melancólicos versos como “since my baby left me, I’ve been losing my mind”. Aquí es cuando la enérgica “You Fool No One” demuestra reunir las herramientas necesarias para motivar a los presentes con su frenético rítmo. Durante este tema, el baterista chileno Fernando Escobedo ejecuta un formidable solo en las percusiones, con una fuerza descomunal al golpear los tambores y un óptimo dominio de la síncopa.
Los ánimos se calman cuando el cantante y bajista dedica “This Time Around” al fallecido tecladista Jon Lord, lo cual provoca que algunos fans se emocionen hasta las lágrimas con la performance de Glenn y el tecladista danés Jay Boe. A esto le sigue la también calmada “Holy Man”, donde destaca el notable uso del slide en la guitarra de Andersen. A continuación, sale a la luz el siempre bienvenido lado funk del nacido en Cannock, Inglaterra. De esta manera “Gettin’ Tighter” suena por primera vez en Chile de la mano de su vocalista original, y tal como ocurría en los años 70, la canción se extendió mucho más allá de los tres minutos y medio de su duración original.
Que Glenn Hughes haya estado en las formaciones conocidas como Mark III y Mark IV, no quiere decir que no pueda interpretar clásicos de la alineación más célebre de Deep Purple (conocida como Mark II), ya que al hablar de dicha banda, es casi imposible no recordar “Smoke On The Water” y su sencillo pero emblemático riff de guitarra. En esta ocasión, se realiza un medley con “Georgia On My Mind”, tal y como ocurría en las presentaciones de 1976 de la agrupación inglesa.
La emotividad nuevamente se apodera del espectáculo, cuando el frontman británico dedica la siguiente canción a su fallecido amigo Tommy Bolin, quien tocó la guitarra en el álbum “Come Taste the Band” y su respectiva gira de aquel entonces. Así es como “You Keep on Moving” sonaba nuevamente en Santiago, donde los asistentes coreaban con fuerza “you keep on moving, far away, far away…”. Dicha canción significaría el primer cierre del show, que ya contaba con diez canciones en una hora y media cargada de clásicos.
El epílogo estaría a cargo de una dupla de excelentes canciones consideradas himnos del hard rock e influencias para lo que posteriormente sería el heavy metal. Por supuesto que “Highway Star” y “Burn” no podían quedar fuera en una noche inolvidable para los santiaguinos, quienes disfrutaron muchísimo cada uno de los temas interpretados en un espectáculo de primera calidad.
En resumen, se trató de un concierto capaz de plasmar fielmente el espíritu de la música de los años setenta, comandado por un hombre que lleva más de 45 años de trayectoria aún vigente en su ejecución en el bajo eléctrico y su enorme registro vocal que se hace notar en cada una de las canciones.
Crónica de Iván "Tofo" Bertolotto
Fotografía de Felipe "Wolf" Guerrero





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