Bruce dickinson había puesto en claro su posición. El metal va sin sintetizadores. Sin embargo, Adrian Smith era el primero que lo ignoraría y utilizaría esos modernos efectos componiendo los emblemáticos "Wasted Years" y "Stranger in a strange land" del disco "Somewhere in Time" (1986). En esa misma onda iba el siguiente disco de Iron Maiden que hoy cumple 30 años de su lanzamiento.


Steve Harris no tenía ninguna idea para su próximo disco hasta que leyó el libro "Seventh Son" de Orson Scott. "No tenía nada en mente para la próxima producción. Luego, leí este libro, de una figura mística que iba descubriendo sus poderes paranormales. Así que fue buena idea para nuestro séptimo álbum. Llamé a Bruce Dickinson y todas las ideas empezaron a fluir".

Bruce Dickinson había propuesto que el disco "Somewhere in Time" sea con instrumentos acústicos, pero sus compañeros rechazaron esa propuesta. Es por eso que el vocalista se mostró entusiasmado cuando Harris lo llamó. En esta oportunidad estuvo involucrado en 4 de las 8 canciones del disco, además de ayudar en componer las letras.

Este disco tiene las mismas bases que su predecesor, pero los efectos del sintetizador fue creado por los teclados, en vez del bajo o las guitarras. Decidieron no contratar a un teclista, sino usar los dotes de Adrian Smith, Harris o cualquiera que tenía libre un dedo. Al usar este tipo de novedades, el conservador mercado estadounidense no le gustó mucho lo nuevo de Iron Maiden.

Mientras que en el Reino Unido, alcanzó el primer puesto, en EEUU solo llegó hasta el 12. "Pensé que era el mejor álbum que hicimos después del "Piece of Mind". Me gusta porque es más progresivo, pero los americanos parece que no les gustaron. Nos dijeron que sonaba al estilo europeo. ¿Cuál es ese sonido? Para mí solo suena a Iron Maiden", declaraba Harris.

Aunque Adrian Smith decidió utilizar estos nuevos efectos, pero no estaba satisfecho con el nuevo sonido que proponía "No prayer for the Dying" y significaría que "Seventh sons" sería su último disco hasta su retorno en 1999. Janick Gers sería elegido como su reemplazo y se hacía paso otra era en Iron Maiden.

Esta odisea musical, la banda describió como un álbum medio conceptual ya que no seguía una historia. Si no era a cerca del bien y del mal, del cielo y del infierno. "¿Así no son todos los discos de Maiden?", se preguntaba Bruce Dickinson y Steve Harris quienes terminaban la aventura mística de componer "Seventh Son of a Seventh Son".


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