El lunes 30 de abril se dio la tan ansiada vuelta de las leyendas portuguesas del metal gótico Moonspell a la Argentina, luego de casi una década de ausencia una gira cancelada de por medio. La banda del cantante Fernando Ribeiro vino a Buenos Aires presentando "1755", su primer disco completamente en portugués, mientras la ciudad todavía se recuperaba de los destrozos e inundaciones que había causado el temporal ocurrido dos días antes. Considerando que el nuevo disco de los oriundos de Lisboa está inspirado en el terremoto y tsunami que destruyó su ciudad natal más de dos siglos y medio atrás, las circunstancias parecían convenientes de una manera extrañamente macabra, además de que el intenso frío era amigable para todos los que fueron con los abrigos de cuero que tanto se ven en la cultura gótica.

Ya con un Roxy Live bastante ocupado por metaleros de todo tipo, que venían calentando con Vitico sonando de fondo, a las 21:15 comenzaron los cantos de la gente coreando el nombre de la banda, con la impaciencia típica en el aire. Cinco minutos después, las luces se apagaron en el campo y se prendieron arriba del escenario, mientras la banda salía poco a poco al escenario. Primero el baterista Miguel Gaspar y luego el cantante Fernando Ribeiro, quien portando una lámpara de aceite (elemento teatral que no sería el único a lo largo de la presentación, junto con el estilizado soporte del teclado) se acercó al micrófono adornado con una cruz para entonar las primeras líneas de "En Nome Do Medo", primero con el acompañamiento sinfónico de fondo y luego con toda la banda cuando el resto salió al escenario, cambiando inmediatamente a un estilo mucho más pesado.

Con su característica intro de bajo (cortesía del talentoso Aires Pereira) de por medio, siguió después “1755”, durante la cual Ribeiro incorporó una máscara de médico de la Peste Negra a su atuendo. Fue acá que se pudo notar el buen sonido que se podría apreciar a lo largo de la noche, lo suficientemente alto para que haya que prestar atención pero claro y medido como para no resultar estridente como tantas veces suele ocurrir en lugares chicos.

“In Tremor Dei” tuvo a Ribeiro agradeciéndole al público por haber venido en un español más que correcto, uno que usaría a lo largo de toda la noche, mientras se podía ver una sorpresiva bandera venezolana apareciendo en el público. La canción también tuvo el aporte del guitarrista Ricardo Amorim en los coros, que hubieran resultado más efectivos de estar más altos en la mezcla.

Para “Desastre”, la última de la seguidilla de canciones procedentes del nuevo álbum, Ribeiro volvió a agradecer al público, esta vez por venir un lunes incluso aunque al día siguiente fuera feriado. Ya para comenzar con los clásicos se eligió “Night Eternal” y a “Opium”, esta última en una versión espectacular al alternar entre los pasajes más pesados y otros más rockeros y oscuros cercanos al estilo de The Cure y Sisters of Mercy, y después sucedida por “Awake!”, culminando la primera selección de clásicos.

El resto de la presentación mezcló clásicos y temas más nuevos, con más elementos teatrales como la cruz con luces rojas que Ribeiro usó en varias ocasiones. El lento y lúgubre clásico “Vampiria”, con un gran aporte de los teclados de Pedro Paixão, estuvo dedicada “a todos los vampiros y ‘vampirias’” en el público, como dijo Ribeiro. Más tarde Ribeiro bromeó con el típico ritual de los bises y que las bandas simularan tocar un último tema para irse después a fumar un cigarrillo y después volver para seguir con el recital, para luego cerrar la primera parte de la presentación con “Alma Mater”, durante la que Ribeiro bajó a cantar junto al público, que coreó toda la canción.

Para los bises no hubo que esperar mucho, y apenas unos minutos después la banda volvió con una intro de fondo para dar paso a “Everything Invaded”. Ribeiro recordó cuando Moonspell vino a la Argentina en 2009 junto a los suecos Tiamat, y más atrás en el tiempo cuando tocaron en 1998 en Cemento, cerrando la presentación de la banda con el clásico “Full Moon Madness”, que tuvo al público imitando el aullido del lobo al comienzo de la canción y a Ribeiro acompañando al baterista en los platillos, para luego retirarse con reparto de púas y palillos y una foto con el público, con la banda mostrando la bandera venezolana que se había visto antes entre la audiencia.

Poco más de una hora y media de música fue suficiente para demostrar toda la experiencia de los portugueses. Sin grandes sorpresas pero con un gran sentido de lo que hace al espectáculo, Moonspell completaron su tercera presentación en Argentina con una marca extremadamente positiva y promesas de volver lo más pronto posible a nuestro país.

Crónica por: Martín Cirillo
Fotos porJuan K Baracaldo

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