La jornada musical del martes 21 de noviembre de 2017 en Santiago de Chile estaría marcada por dos potentes bandas del metal clásico europeo. Los fanáticos recibieron una dosis estupenda de riffs durante más de cuatro horas de espectáculo en total, el cual los dejó totalmente satisfechos y exhaustos.
Todo comenzaría luego de una calurosa tarde de primavera que alcanzó un peak de 31° Celsius según el informe meteorológico. No obstante, lo anterior no era impedimento para que los asistentes se presentaran con anticipación en las afueras del Teatro Cariola, para acto seguido ingresar de manera bastante ordenada al recinto de calle San Diego ubicado en la capital chilena.
El reloj marcaría las 19:58 al momento de abrirse el telón de un escenario que mostraba una pantalla gigante exhibiendo un breve video introductorio. Esto daba paso al puntual ingreso de los españoles Carlos y Armando De Castro (ambos hermanos encargados de igual manera en la guitarra y la voz), Javier Rodríguez (bajo), y Rafa Díaz (batería), para inmediatamente abrir la velada con la homónima “Barón Rojo” recibida calurosamente (en todo sentido de la palabra) por su público, seguida de “Son como hormigas” con un mensaje que se ha mantenido bastante vigente durante más de tres décadas.
Lamentablemente, se hicieron presentes las nunca deseadas dificultades sonoras durante determinados momentos, como los problemas relacionados al volumen de los instrumentos y el acoplamiento en la amplificación. Pero debemos considerar que presenciábamos a una agrupación con 37 años de trayectoria y vasta experiencia a la hora de tocar en vivo, que por supuesto sacarían adelante para compensar esos pequeños desperfectos, acompañados de una envidiable actitud rockera sonaba “Larga vida al rock and roll”.
Acto seguido sonarían clásicos como “Incomunicación”, “El enemigo a abatir”, e “Invulnerable”, en ellos se aprecia la manera en que el público disfruta el set de la banda formando grandes circlepit. Luego de esto, una potente intro de batería da paso a “Noches de rock and roll”, incluyendo un ruidoso solo de guitarra por parte de Armando y su slide.
El recinto se vuelve cada vez más caluroso, pero eso no les preocupa a los fanáticos que gozan de cortes como “Rockero Indomable” y “Caso Perdido”, para seguir con “Breakthoven”, la cual rinde tributo a una versión metalera de Ludwig Van Beethoven y otros músicos de la índole, lo que marca un altísimo punto en la presentación de los españoles. Los comensales se encuentran en un absoluto desenfreno mientras la lista de temas transcurre como una seguidilla incansable de la mano de “Satánico Plan”, “El Malo”, “Las Flores del Mal” y el mix compuesto por “Los Rockeros van al cielo”, “Los desertores del rock”, y “Casi me mato”.
La fiel fanaticada está agradecida, coreaba cada una de sus canciones. “Concierto para ellos”, dedicada a los músicos que nos han dejado, destacando la reciente partida de Malcolm Young de AC/DC, seguida de “Resistiré”. El conjunto liderado por los hermanos De Castro se despidió con la emotiva “Siempre estás allí”, lo que culminaría con poco más de dos horas de show.
Aproximadamente 30 minutos habían pasado tras el término de la performance de Barón Rojo, cuando la concurrencia encargada de repletar el Teatro Cariola comenzaba a impacientarse, pero las pifias se transformaron en vítores en el instante que el reloj marcaba las 22:36. Las luces se apagaban, el telón se abría nuevamente para mostrar una escenografía ambientada bajo la temática de su más reciente álbum “The Rise Of Chaos”.
Desde el primer momento, la banda conformada el día de hoy por Wolf Hoffmann (guitarra principal), Peter Baltes (bajo), Christoffer Williams (batería), Uwe Lulis (segunda guitarra), y Mark Tornillo (voz), dejaría anonadado al público con su excelente calidad de sonido. Con toda personalidad, la banda no teme en abrir con “Dead by sword” de su nuevo álbum, seguida de las melodías soviéticas de “Stalingrad”, considerada un clásico contemporáneo de los germanos.
Los convocados a esta velada cargada de metal estaban anonadados ante tal genialidad, “Restless and Wild”, “London Leatherboys”, y “Living for Tonite” marcarían la nostalgia de los tiempos de su antiguo vocalista Udo Dirkschneider, pero en una versión fresca y actual. El conjunto originario de Solingen, “la ciudad de los cuchillos y navajas”, vuelve a interpretar parte de su nuevo disco, cuatro cortes titulados “The Rise Of Chaos”, “Koolaid”, “No Regrets”, y “Analog Man”, sucedidas por la sólida “Final Journey”, la única presente de su penúltimo y exitoso disco “Blind Rage” (2014).
Shadow soldiers” bajaría la intensidad y velocidad con respecto a sus predecesoras, para dar paso a un magnífico solo del imponente calvo Hoffmann y su habitual “Flying V”. En seguida, la década de los 80 retornaría junto a “Princess of the Dawn”, “Midnight Mover”, y “Up to the Limit”, para luego continuar con “Objection Overruled” de 1993, donde Peter y Wolf realizan un excelente dueto solamente acompañados por Christoffer. Mark y Uwe se les unen nuevamente en “Pandemic” del disco “Blood of theNations” 2010, el primero con Tornillo en la voz. El show daba su primer cierre con la brutal “Fast as a Shark”.
El esperado encore ya es conocido por los seguidores de Accept, “Metal Heart”, “Teutonic Terror” y la popular “Balls to the Wall” marcan un final estupendo. Se daba por terminado un impecable set, tanto en el aspecto escénico como sonoro, brindado por unos genios del heavy y speed metal clásico y actual. La agrupación logró demostrar que está en un muy buen momento a la hora de brindar espectáculos en directo.

Reseña por Iván "Tofo" Bertolotto
Fotografía de Sergio "Wakko" Parra


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