Lacrimosa recibió una afectuosa bienvenida por parte de su fanaticada que los esperaba con los brazos muy abiertos, y por supuesto se disfrutó del espectáculo pese a las dificultades en el sonido además de la ausencia de algunos clásicos.
Eran exactamente las 21:07 cuando ya se escuchaba la habitual introducción de “Lacrimosa Theme”, Anne Nurmi frente al micrófono y los teclados junto al resto de los músicos ya se asomaban al escenario totalmente ovacionados mientras se preparaban a tomar sus posiciones, pero no sería hasta la aparición del frontman Tilo Wolf que el público se vendría abajo.

El show arranca oficialmente con las tres primeras piezas del álbum “Testimonium” (2017), “Wenn unsere helden sterben” con la voz más grave de Tilo y sus agraciados movimientos, los cuales disminuirían en “Nach dem sturm” puesto que mientras el cantante tocaba guitarra (formando un tridente eléctrico junto a sus otros dos compañeros) se sentía incómodo debido al bajo volumen de su instrumento, sin embargo, su comodidad se retoma totalmente en “Zwischen allen stühlen”.
La reacción a un tema clásico siempre se hace notar, y no fue la excepción para “Der morgen danach” con su inicio de canto a capella. A continuación, llegaría un momento de protagonismo para Anne Nurmi quien pasaría a la voz principal en “Not every pain hurts”, seguida de la intensidad creciente de “Lichtgestalt” y la atmósfera sombría de “Weltenbrand”.
El grupo se toma un pequeño break antes de las percusiones metálicas de “Lass die nacht nicht über mich fallen”, seguida de “Schakal” con su característica melodía central, pero lamentablemente aquí se presentan problemas de sonido con una de las guitarras, un bajo con un sonido algo saturado, y también en el volumen disminuido del teclado. Pero estas dificultades no parecen importarle a una fanaticada que goza de un buen show.
La multitud enloquece al sonar “My pain”, nuevamente con Anne en la primera voz, quien profiere un timbre lastimero en su canto. En seguida, ambos cantantes retoman sus lugares, Tilo siente el calor dentro del recinto al igual que todos los presentes en “Herz und verstand”, canción un tanto distinta ya que se aleja un poco de esa atmósfera lúgubre tan propia de la agrupación. Luego sonaría “Feuer” para dar el primer cierre del show.
Luego de un breve receso, la banda comienza a reaparecer poco a poco para interpretar “Stolzes herz” mientras se lanza un colorido papel picado desde el escenario. El decimocuarto tema sería el esperado “Alleine zu zweit” contando con el dúo entre Wolff y Nurmi, y acto seguido, se da paso al virtuosismo de las guitarras en “Ich bin der brennende komet”. El grupo se toma un pequeño break, pero sin abandonar sus puestos, Tilo y Anne vuelven a cambiar posiciones para cantar “If the world stood still a day”, y realizarían un segundo cierre con “Alles lüge”.
Obviamente los asistentes querían al menos una canción más de su banda favorita, esto finalmente se hace realidad con “Durch nacht und flut” en su conocida versión en español, donde la gente canta con todas sus fuerzas viéndose felices y agradecidos.
El reloj marcaría las 23:12, cuando el dúo abandona definitivamente el escenario, los santiaguinos quedaron con ganas de más Lacrimosa luego de 2 horas y 5 minutos de show contando con 18 canciones en total. De todas formas, los comensales se retiraron conformes del recinto ubicado en la capital chilena.

Lacrimosa regreso a Chile luego de dos años y la pasión y sentimiento están intactos. Ofrecieron un show potente y sorprendente que no da muestra en decaer con el paso del tiempo.

Los liderados por Tilo Wolff ofrecieron un show distinto, lleno de oscuridad y solemne, donde no hizo falta tanta intervención con los fanáticos, sino que ofrecieron una ejecución llena de pasión entre ellos y sus fanáticos.

Crónica de Iván "Tofo" Bertolotto
Fotografía de Felipe "Wolf" Pino



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