Foto por: Duvan Gomez
Por: Duvan Gomez
El 2 de Diciembre del 2017, en pleno centro de la capital Colombiana, rondaba una fuerza descomunal, eran los norteamericanos Obituary. Habíamos llegado temprano al recital, en aquel lugar donde la escena under suele conglomerarse, era la sala de eventos ‘El subte’, aquel lugar donde te transportas a un nuevo mundo cuando cruzas esa pequeña puerta y desciendes alrededor de 2 metros a un espacio subterráneo que siempre te recibe con metal a todo tope sonando por la sala, junto con una barra de alcohol siempre a disposición.


Cuando llegamos al sitio, pudimos observar unas cuantas personas fuera del lugar mientras desde fuera escuchábamos la prueba de sonido de Obituary, había que esperar, hasta que la banda salió completa a excepción de John Tardy, con su equipaje, hacia el lugar donde se hospedaban mientras las bandas teloneras daban apertura y ambientaban el evento para lo que se venía. Nos sorprendimos bastante al ver que habían muy pocas personas fuera del lugar a la espera, así que fuimos a dar un pequeño paseo por la zona (muy famosa por ser el centro historico-cultural de la capital, donde encuentras todo en un par de calles) y notamos que los bares estaban llenos, por motivo de un partido de fútbol importante en el país, así que nos relajamos un rato, esperando una mayor asistencia ya que sabíamos también que se estaba llevando a cabo otro concierto un par de calles más arriba, así que solo era cuestión de esperar la culminación del evento que estaba reteniendo a quienes vendrían a ser asistentes del show de Obituary.

Luego del partido, nos dirigimos al lugar del evento, donde ya habían tocado las bandas Raw Dog, Hellfish y Soulburner, así que entramos directo a ver la nueva banda Colombiana Arzen, quienes estaban realizando su debut; esta banda vendría a ser una de las más apetecidas por el público no solo porque era su primer show en vivo, sino tambień debido a que esta banda cuenta con integrantes de bandas reconocidas como Kilcrops, Underthreat, un ex-Blaze Bayley y en las voces uno de los encargados de no dejar morir la voz de Elkin Ramírez en el tributo a Kraken, que continúa realizando shows con miembros invitados en cada presentación, se trataba de Andrés Arce, quien se encontraba de cumpleaños, debutando con su nueva banda y realizando el evento con su empresa BackLine America Corporation. El show fue bastante enérgico, debía serlo, pues era la primera impresión que daba la banda en vivo, así que dejaron en tarima toda una tanda de canciones de heavy metal que iban desde voces totalmente limpias y agudas, pasando por tonalidades bastante graves, hasta falsetes en la voz como los de Rob Halford. A medida que pasaba el show, el público se emocionaba, ya que en medio de los temas propios de la banda, salieron un par de covers como Nightcrawler de Judas Priest y We Rock de Ronnie James Dio, la voz de Andres estaba marcando territorio en la escena, habían demostrado de que estaban hechos y hasta donde podían llegar, habían conquistado el público.

Luego de la gran presentación de Arzen, subió a tarima la banda Vein, quienes llegaban con una buena racha luego de su destacada presentación en el festival Altavoz en la ciudad de Medellín, donde compartieron tarima con bandas como Soziedad Alkoholika, Nadie y Satyricon, y la confirmación de su próxima participación en el Heaven & Hell Corona Fest 2018 en la ciudad de México. Vein tuvo una excelente acogida ya que la racha los había posicionado en el cartel para preceder a Obituary, entonces fue así como soltaron toda la furia del death metal técnico que interpretan, mientras un artista gráfico, usando tintes especiales que guardaba en un delantal de cuero, pintaba unos cuadros escabrosos que reflejaban los mensajes oscuros de la banda, dando a luz unas muestras gráficas tenebrosas y esqueléticas que dejaban entrever los más retorcidos pensamientos humanos plasmados sobre papel blanco, era Vein, mostrando su propuesta como un proyecto mas que musical, algo muy artístico, conceptual y con mensajes contundentes, que perpetraban los cráneos del público mientras cabeceaban con bastante fuerza.



Eran ya las 11pm aproximadamente, cuando Vein había terminado su presentación para dar paso a Obituary, giré mi cabeza para mirar detrás de mí, vi que la sala estaba llena, se había cumplido con la cita de puro death metal. Es entonces cuando sube a tarima el guitarrista Trevor Peres con un vaso que contenía Jack Daniel’s rendido con agua, bebiéndolo cada 5 minutos aproximadamente y volviéndolo a llenar con más licor, nos dimos cuenta que el show iba enserio a ser demoledor. Luego de ajustar el sonido de los instrumentos, aparece John Tardy, pasando en medio del público para subir a tarima, es ahí cuando los gritos se empiezan a hacer más fuertes, aclamando a estos dioses, referentes mundiales.

Empieza el show inmediatamente con un grito desgarrador de John Tardy, dando paso a la canción Redneck Stomp, un instrumental que no necesitaba de ninguna voz humana presente para empezar a hacer retumbar el corazón de la ciudad. Luego empiezan a aparecer canciones como Back from the dead, Sentence day o la contundente Don’t care, es así como el descontrol se desataba en esa pequeña sala, donde la fuerza humana traspasaba los límites, el público estaba totalmente desenfrenado, empujando, armando un moshpit con golpes bastante fuertes, no era un show de thrash metal donde el mosh es algo juguetón y movido, era un show de PURO DEATH METAL, donde el mosh vendría a ser más bien un desencadenante de violencia pura, en el que los más pequeños ni si quiera se cruzaban para no salir lastimados. Obituary amenizaba la noche con constantes cambios de ritmos y velocidades en sus canciones, que pegaban de golpe en cada riff perfectamente distorsionado; habían momentos donde la velocidad iba lento en su repertorio, y de repente, justo luego de terminar una canción, sin soltar discursos intermediarios, empezaban inmediatamente alguna canción con velocidades muy altas, una total pavada, no daban tiempo de tomar el próximo respiro, la cosa se estaba poniendo pesadísima.

En medio de clásico tras clásico de su discografía, aparecían varias canciones de sus discos más recientes como Then thousand ways to die, que traía unos solos de guitarra bastante oscuros y agresivos, o Visions in my head, con unos cortes tocados perfectamente, como un metrónomo, mientras la gente enloquecía y cantaba con toda la potencia que les permitía sus gargantas, haciendo del show, algo sublime. Uno de los miedos que tuvimos durante el show fue que el público estaba tan enloquecido, que empujaban con demasiada fuerza hacia la tarima, haciendo tambalear las torres de sonido, por lo que el equipo productor del concierto tuvo que subir inmediatamente a tarima a sostener los equipos para que no acabara mal el show, mientras Andres Arce pedía que retrocediéramos un par de pasos para evitar inconveniente.


Luego de esta pausa, vendría el final del repertorio, con clásicos como Don’t Care, Slowly We Rot y Find the Arise, canciones que habían posicionado a esta magna banda para tocar en los mejores festivales de metal al rededor del mundo. Señoras y señores, finalizó el show y lo que se veía eran latas de cerveza tiradas por todo el lugar, personas con la piel muy roja y sudando bastante, Obituary había dado una lección de lo que era la contundencia en el sonido y había dejado a más de uno sin fuerzas para el día siguiente.  


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