PH: Pablo Gándara
Arch Enemy se encuentran, sin ningún tipo de duda, en el momento álgido de su carrera. Y ya no hablamos en el sentido compositivo, pues ‘Will To Power’ no me parece, ni de lejos, uno de sus mejores trabajos, sino a nivel mediático, de exposición, de la capacidad que tiene esta gente para promocionar su producto como ninguna otra banda hace actualmente en el mundo del metal. Intentad navegar por cualquier red social sin encontraros publicidad de la banda, referencias a sus nuevos movimientos o detalles de sus próximas fechas y compromisos: imposible. Century Media se ha cargado la banda a sus espaldas y ha hecho un trabajo soberbio a la hora de colocar a la banda en cotas de popularidad nunca antes vistas. Pero algo de mérito también tendrán ellos, ¿no?

Y es que la entrada de Alissa White-Gluz a la banda ha supuesto un soplo de aire fresco a una formación que, pese a importante dentro de su género, se había quedado un tanto estancada en cuanto a poder de convocatoria se refiere. Si a eso le sumamos la incorporación del virtuoso Jeff Loomis a las seis cuerdas, nos encontramos delante de una banda con todos y cada uno de los elementos necesarios para captar la atención de la parroquia metalera. Por supuesto no nos olvidemos de sus nuevos trabajos discográficos, que como bien comentaremos de aquí un rato se han convertido en el eje fundamental de cualquier concierto suyo. ‘War Eternal’, el primer disco con la cantante del pelo azul al frente, fue una auténtica serie de trallazos del todo inesperados que nos levantaron del asiento sin remedio alguno. La melodía y la agresividad de la banda se conjuraban a la perfección para lograr una serie de composiciones que se alzarían a categoría de singles imprescindibles del momento; con ‘Will To Power’, eso sí, la tendencia “comercial” de la banda ha tomado más importancia y, a parecer de servidor, ha hecho perder algo de encanto a las texturas que explora el grupo en la actualidad.

Sea como sea, y gustos aparte que seguro tenemos para opiniones de todo tipo, los suecos se presentaban como cabezas de cartel de una gira que, sin limitarse a los propios Arch Enemy, ofrecía nombres más que interesantes para el gusto y disfrute de los que asistiríamos a la velada que nos tenían preparada en Barcelona.

Los primeros en pisar el escenario de la primera sala de la Razzmatazz fueron los ucranianos Jinjer, formación al alza que ya ha sido confirmada para festivales como el Resurrection Fest de este mismo verano. Pese a que solamente dispusieron de unos treinta minutos encima del escenario, supieron caldear el ambiente a base de un metal moderno que encandiló a la parroquia allí congregada. Con el guitarrista y el bajista vestidos con gorras y la batería colocada en un lateral del escenario, fue inevitablemente su cantante Tatiana Shmailyuk quien se llevó la mayor parte de las miradas. Y es que su actitud enfrente del público es admirable, animando sin parar y brindándonos las melodías vocales, tanto rasgadas como limpias, que las composiciones de la banda requieren en cada momento. La sala, a más de la mitad de su aforo pese a lo temprano de aquellas horas, devolvió el calor de la banda mientras no paraba de aplaudir cada canción que iban interpretando los ucranianos.

Básicamente desgranaron temas de su último lanzamiento titulado ‘King Of Everything’, temas como la inicial “Words Of Wisdom” o “Pisces”, composiciones que se balancean entre la brutalidad y el cuidado de unos estribillos que, a decir verdad, a veces pecan de demasiado planos. Culminaron su actuación con una “Who Is Gonna Be The One” que destacó sobremanera con una parte final reggae de lo más efectiva y convincente. A esta gente, avisamos desde ya, habrá que seguirle la pista.

Si algo tienen Tribulation entre sus manos es la capacidad de sorprender en pocos minutos, el agarrar tu mirada como si les fuera la vida en ello para que, almenos, te percates que algo nuevo e interesante esta sucediendo frente tus ojos. Por los altavoces de la sala suena una especie de blackened death metal mientras unos tipos más bien glammers machacan sus instrumentos y se mueven de un lado al otro del escenario de la forma más artística y coordinada posible. ¡Como para no quedarse perplejo ante tal propuesta!

Pese a que su nuevo disco titulado ‘Down Below’ aún no ha salido al mercado, se atrevieron a interpretar algunos de los singles pertenecientes al susodicho lanzamiento y que ya circulan por las redes desde hace unas semanas. La inicial “Lady Death” puso los puntos sobre las íes y composiciones como “The Lament” o “Melancholia”, del LP ‘Children Of The Night’, nos demostraron la capacidad que tiene esta gente para montar un show en mayúsculas encima del escenario. Adam Zaars y Jonathan Hultén son pura harmonía a las guitarras: con sus vestidos y sus pinturas en la cara derrochan soltura por los cuatro costados y contrarrestan a la perfección con la quietud y sobriedad de un Johaness Andersson que se limita a lanzar sus voces rasgadas frente a una masa que, a decir verdad, se dividió entre quienes les fascinó la propuesta y quienes contemplaron el espectáculo algo más perplejos que emocionados.

“The World” finalizó su concurso y los pipas empezaron a preparar el montaje que Winterun nos tenían preparado para la ocasión. Si bien es cierto que la banda finesa era probablemente la propuesta más alejada de la tónica generalizada de la velada, sin lugar a dudas se llevaron buena parte de la expectación generada por el evento. Este proyecto de Jari Mäenpää, antaño en la conocida banda folk metal Ensiferum, ha conseguido crear una base sónica con un carácter propio admirable, el balance perfecto entre agresividad y épica en tres trabajos que han ido cambiando y evolucionando las ideas de Wintersun.

La primera noticia, eso sí, fue la de que su bajista Jukka Koskinen no podría participar en su concierto a causa de una enfermedad que le tenía recluido en el bus de gira de la banda. Una verdadera lástima. Pero la cosa siguió adelante, faltaría más, y fue entonces cuando las primeras notas de “Awaken From The Dark Slumber (Spring)” sonaron a través del PA de la sala. ‘The Forest Seasons’, todo hay que decirlo, es un trabajo mucho menos inspirado que ‘Time I’, un disco en mayúsculas que, a parecer de servidor, trazó nuevas líneas maestras respecto a lo que debe ser un disco de folk y death melódico en el siglo XXI. Y fue precisamente por eso que la reacción del respetable no fue ensordecedora hasta que se animaron con las notas de una “Sons Of Winter And Stars” que sonó realmente gloriosa. Y allí residió buena parte del problema de los fineses, en el sonido.

¿Qué era real y que eran samplers? Controvertida pregunta para una respuesta de difícil formulación. Las melodías de orquestra de la banda iban y venían sin pedir permiso ni perdón, y eso hacía que el sonido final fuera bastante fiel a lo que representan sus trabajos de estudio, pero ello no significaba otra cosa que lo que estábamos escuchando era en buena parte pre-grabado, que los músicos encima del escenario actuaban sobre una pista preparada que ejercía de base musical para lo que se nos venía encima. Habrá gente que les perdone por ello, puesto que es verdaderamente difícil trasladar su propuesta con músicos reales encima del escenario, pero no por ello debemos cuestionarnos el valor real de sus conciertos.

“Loneliness (Winter)” supuso otro pequeño bajón para, tomando ya las últimas curvas de su concierto, deleitaran a una audiencia otra vez entregada con las notas de “Battle Against Time” –de su primer lanzamiento homónimo- y “Time”, que puso el broche de oro a su concierto.

Tras unos minutos de descanso, las luces se apagaron y empezó a sonar “Ace Of Spades” a todo volumen. El griterío fue ensordecedor para cuando la intro hizo desplegar las luces encima del escenario y Arch Enemy al completo saltaran a las tablas al ritmo de “The World Is Yours”. Se notó desde buen comienzo que las nuevas composiciones de los suecos han calado hondo entre un público que ha ido rejuveneciéndose, nuevas caras para una banda que, como bien decíamos, ha conseguido reconstruirse como banda para lograr alcanzar nuevos niveles de popularidad. “Ravenous” supuso el primer clásico de la noche para que, después, nos machacaran con la veloz “The Race”, uno de los temas más contundentes de ‘Will To Power’. Alissa estaba en su salsa, animando sin parar y sabiéndose principal foco de todas las miradas; su capacidad vocal en comparación con Angela Gossow será discutible, pero su capacidad escénica es verdaderamente incontestable. “War Eternal” sonó a clásico y “My Apocalypse” fue el primer gran hit de la noche. Jeff Loomis repartía solos a diestro y siniestro mientras que Michael Amott se acercaba constantemente a las primeras filas para comprobar el éxtasis entre sus fanáticos.

Los mosh pits en el centro de la sala fueron un continuo mientras seguían sonando piezas como “You Will Know My Name” o “The Eagle Flies Alone”, canciones de esta nueva era con Alissa que se entremezclaban a la perfección con canciones de épocas pasadas como “Bloodstained Cross” o “We Will Rise”, que cerraría el set principal de la banda. Como bien apuntábamos antes, se nota que Arch Enemy confían en esta nueva etapa discográfica que empezaron en 2014 con ‘War Eternal’, basando más de la mitad de su repertorio en canciones de nueva hornada que, por una razón u otra, recibían la misma o más aceptación que los teóricos clásicos de la banda. Como curiosidad, además, tuvimos la interpretación de “Reason To Believe”, canción donde Alissa interpreta sus melodías con voces limpias, una novedad en la discografía de los suecos que parece haber convencido a sus seguidores.

Tras un parón bastante breve, volvieron con todo para desgarrar los últimos minutos de la noche al son de “Avalanche” y “Nemesis”, carta que siempre se guardan para el momento álgido de su concierto y que, cómo no, funcionó a la perfección en Barcelona. La outro de “Fields Of Desolation” marcó el final de su concurso mientras se dirigían a su público con la mejor de sus sonrisas. Arch Enemy se saben queridos y más valorados que nunca en la escena metalera. Que disfruten de su momento, el de hoy, que es cuando más posibilidades tienen de llegar a las primeras filas del metal contemporáneo. Con conciertos como el de Barcelona, se lo tienen más que merecido.



Crónica: Víctor Vallespir
Fotografías: Pablo Gándara


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