Foto: difusión

Tras recientes declaraciones, Bruce Dickinson puso en claro que no había ninguna rivalidad negativa entre él y Blaze Bayley. Primero, le deseó toda la suerte cuando lo anunciaron nuevo vocalista de Iron Maiden. Segundo, no se sintió para nada incómodo cantar las canciones que hicieron en su ausencia.

Es más, Dickinson le tiene respeto porque aceptó un tremendo reto para que adapte su voz a las canciones antiguas. Aunque, sabía lo que iba significar para los fanáticos, no iba a tener la aprobación de la mayoría y así fue. 



Sin embargo, es lo mejor que le pudo pasar a Maiden, ya que Dickinson no quería continuar en la banda para enfocarse en su carrera solitaria. Las constantes giras e itinerarios ajustados tenían al vocalista exhausto desde la era del disco "Powerslave".  Aunque suene de lo más cruel no valía la pena para ambos seguir juntos. Así que, con todo el dolor del mundo, tenían que desprenderse con el vocalista que llevó a los más alto del heavy metal.


Se sabe que André Matos de Angra y Michael Kiske estaban en la mira, aún así Steve Harris fue muy sabio en elegir algo diferente. Nunca es bueno vivir en las sombras del pasado y tuvo el coraje suficiente para experimentar y hacer cosas nuevas.






Es muy parecido a su disco predecesor "Fear of the Dark", pero la voz grave de Bayley le da un gusto que muchos no comprenderán porque están acostumbrados a la voz aguda de Dickinson. Igual la fiesta de Maiden siguió, los estadios llenos todavía eran una constante. 


Finalmente, la voz se le agotó a Bayley y fue despedido en 1999, tras cinco años con la "doncella de hierro". Según Janick Gers, lo forzaron para que cante a un registro que no era natural de él. Pero, definitivamente vimos un capítulo muy alocado de la banda inglesa y guste o no solo fue un espectáculo diferente. Es lo que querían Harris y compañía, y de hecho tuvieron bastantes momentos o logros gratos.

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